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“Volando voy, volando vengo”

¡Ostra!-lia, vista desde el cielo

Y así, de algún modo empezaba todo, allá por el Abril del 2010. Un total de casi 30 horas volando, muchas, pero que muchas pelis y pocas palomitas, y 6 escalas repartidas en 3 de los 5 continentes del planeta. Y tú me dirás, “¿pero si existen combinaciones más simples si piensas venir a Brisbane o cualquiera de las ciudades australianas desde España?”  Y tienes toda la razón, créeme. Pero hay dos tipos de persona: los que van directos al grano, o los que vuelan con rodeos. Yo obviamente, pertenezco a ese segundo grupo.

Como decía, ahora, hace ya algo más de un año que decidí emprender el viaje de mi vida hacia ¡Ostra!-lia, pero aun así, hay detalles del viaje que todavía mantengo muy vívidos. Sobre todo, recuerdo lo difícil que me resultaba dejar atrás la Vieja Europa -jugando 13 horas seguidas al Poker Virtual con el tipo del asiento 235.  Después de que incluso, el resto de pasajeros del avión se rindieran ante el sueño, el Misterioso Hombre del 235, un admirable rival, seguía allí luchando por la victoria. Aunque finalmente, perdió ante mi vejiga, la cual resultó ser mucho más “competitiva”.

De todos modos, cabe decir que para combatir a lo que yo llamo Síndrome-del-volar-se-va-a-acabar, y que afecta, desafortunadamente a todo hijo de vecino después de la experiencia de cruzar el mundo en un avión, existen otros métodos menos agresivos. Por ejemplo, está el de atiborrarte a golosinas, el de “degustar” todo el alcohol de importación a bordo, o el de quedarte fijamente mirando la pantallita que indica el trayecto del avión. En relación a este útlimo, es increíble el efecto hipnótico de ese maldito aparato; puedes quedártelo mirando hora, tras hora, para ver como un puntito blanco se mueve ¿menos de un milímetro? El consejo más útil que podría dar es que, si eres débil, pase lo que pase, no mires la maldita pantallita. Pues viajando con compañías como Qan**s, tienes miles de pelis, documentales, TV, radio, etc. con las que pasar el rato entretenido.

Pero sin lugar a dudas, una de las cosas más impresionantes que recuerdo del viaje es el vivir la curvatura del tiempo, y ver cómo la noche se transforma en día, y el día en la noche. Aunque no deja de ser un placer algo masoquista, porque luego sabes sobradamente, que esto se convertirá en el Todopoderoso, y por todos temido Jet Lag. Lo cierto es que, ahí es cuando empieza una extraña mezlca de sensaciones; alegría a la vez que melancolía. Emoción, mucha emoción. Curiosidad, impaciencia, cierta inseguridad, dudas, reflexión sobre todo lo que has dejado atrás. Entonces es cuando te das cuenta de que esto ya no es un sueño, ni un proyecto. Debajo de tus pies hay un océano de tinta con el que escribir un nuevo capítulo de tu vida. Bueno, océano, y unos cuantos tiburones… ;)

En fin, resumiendo cuentas. No podría explicar cómo llegué a Australia. Bueno sí, en varios aviones en los que incluso en alguno, llegué a pasar más de 13h, y por otro lado, resumiendo mi vida en una única maleta de 40 kilos. Pero me refiero en un sentido más filosófico; sería muy complejo explicar cómo llegue hasta aquí y qué es lo que después de un año me mantiene aquí, porque como mi amigo Dexter de Miami, creo firmemente en el llamado Efecto Mariposa.

Así que, aunque no podría narrar la típica historia con un principio y un fin, pues es algo mucho más difuso, sí que acontecieron y siguen aconteciendo hechos claves, que por supuesto, me encantará compartir con todos vosotros. Aunque no sé si tan adictivo como seguir los puntos blancos de los monitores de los aviones, prometo, que el trayecto de este viaje por los mundos de ¡Ostra!-lia, será muuuucho más ameno …

¿Otro post ;) ?

13 comentarios

  1. cocinacardiosaludable

    Bienvenida a bordo: me gusta tu post, por varias cosas, entre ellas porque yo miro el puntito del avión cuando viajo y porque Australia es mi asignatura pendiente. María Cortés Durán

    • Hola María! Muchísimas gracias por tu apoyo! Me alegra mucho recibir tu comentario, y espero que algún día puedes hacer una escapadita, “siguiendo el camino de las baldosas amarillas”, o el rastro de los puntitos blancos….lo que prefieras ;) )))

      Un abrazo! Y gracias de nuevo!

  2. ¡Bienvenida compañera!
    Todo el éxito del mundo para este nuevo proyecto.
    Por cierto que yo soy de los que se toman “inductores al sueño” o pastillas para dormir, vamos, cuando hago ese tipo de viajes. Y tan ricamente ;-)
    ¡Un fuerte abrazo!

    • ¡Muchisisismas gracias por tus deseos, Compañero-casi-vecino! Me encanta recibir tu comentario, ni nada más ni nada menos que desde Hong Kong! Qué honor!
      Recibe un abrazo y mucho blues desde el mundo al revés!
      Eva

  3. Bienvenida y mucha suerte !!

  4. Cristina R. Bareño

    Bienvenida Eva!

  5. Hola Eva,

    Estoy deseando que comiences a contarnos tu historia y tus impresiones…Quizás porque todavia tengo que decidir si este invierno paso unas semanas en Brasil o Australia? ;-)

    Bienvenida!

    Un abrazo,

    Mi Sirio

    • Mi sirio! Pues yo no descarto para nada, que después de Australia, Brasil sea mi próxima parada. Será que tenemos gusto muy parecidos, nop ;) ?
      Un abrazooooo y gracias!!

  6. Que post tan interesante!! A mi me encanta viajar, actualmente vivo en México pero también he vivido en Irlanda, Francia, España, Alemania… y como tú dices la nostalgia de llevar tu vida en una maleta de 40 kg. con el horizonte desconocido de frente es una sensación maravillosa…. ansiosa por seguir leyendo tus experiencias…. Rosario.

  7. [...] quien está dispuesta a contarnos su experiencia de vida en Australia, empezando con la entrada “Volando voy, volando vengo”. Este espacio promete y no vamos a [...]

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