De repente una mañana, delante del espejo, veo que que mi pelo fosco secado al aire no le va nada al traje de chaqueta comprado en el último mercadillo de Tommy. Esta es la señal inequívoca de que ha llegado el otoño, ya no puedo seguir vagueando. Por supuesto, a mi “yo Charlotte” le digo que no es por pereza, que es muy saludable para el cabello dejarlo libre de brushings unos meses al año.
Y es que las poseedoras de pelo fosco, esto es que ni liso ni rizado, tenemos muy difícil ir bien peinadas sin pasar por las manos de una profesional. En verano con la humedad de la playa se ondula más y queda bonito; en Madrid con su aire seco, el ondulado dura un día y al día siguiente o te pones coleta o te lo alisas o te retiran el saludo.
Me gustaría llevarlo como Eva de lunes a viernes: liso pero con volumen.

Y para el fin de semana como Jose Toledo en la foto.

Llamo a Lady Blonde, experta en la materia, y le expongo mi problema: mira no tengo tiempo, soy tirando a vaga pero no soporto más el look “natural” del verano, necesito un alisado fácil y de resultado sofisticado.
Casi le da un ataque de risa por mis exigencias y me recomienda comprar unas planchas y usar de Kerastase el champú Bain Satin 3 y Nectar Thermique para que no se me estropee por el calor de las planchas.
No le confieso que tengo unas planchas en su correspondiente caja desde hace meses en casa; las saco y compro los productos de Kerastase en la pelu.

El resultado es increíble. Por primera vez las voguettes de la oficina miran mi alisado con envidia.

