Ayer quedo con unas amigas a tomar un café en mi nuevo salón de té favorito Vainila (c/ General Pardiñas 54); es lo más cuco y afrancesado que hay en Madrid. Y todo delicioso. Si no fuera por el dichoso colesterol, hubiera tomado merienda-cena a base de pasteles y tartas.

Miss Dulzura llevaba un precioso brazalete de plata repujada que captó mi atención al segundo de sentarme. “Me lo regaló Pepito el año pasado por San Valentín”. Mi cara delató a mi mente que pensaba sorprendida: ¿cómo es posible que ella celebre San Valentín?
Resulta que Lady Chanel y Ana Style, allí presentes, también lo celebran. Así que el bicho raro era yo. La única que creía que San Valentín era decoración de las tiendas y una costumbre anglosajona que a nosotros los íberos nos resbalaba.
Al llegar a casa en mi cabeza además de ocho mil otras cosas, daba vueltas el brazalete de plata que es de la joyería Yanes (c/ Goya 27). En su web encontré una foto y el precio; es muy asequible.

Para mi cumpleaños faltan unos cuantos meses y para mi santo más; a lo mejor ha llegado la ocasión de celebrar San Valentín por primera vez. ¿Cómo le explico a mi Pepito mi reciente conversión? ¿Tendré que ser sincera y hablarle en plata?

