48h en Madrid: abierto por vacaciones

Bajo un objetivo claro, disfrutar de 48 intensas horas en Madrid y después de casi 2 años sin pisarla (sí, sí, de verdad), me presento en agosto en la capital, uno de los mejores meses para disfrutar de la ciudad: hay muchísima menos gente y no tienes que hacer reservas en los restaurantes o colas en los museos. La oferta cultural no decrece y encuentras más ofertas en los hoteles. Madrid, abierto en vacaciones.

Visitar la exposición de Hopper en el Museo Thyssen era uno de mis principales objetivos. La muestra, vigente hasta el 16 de septiembre, es, en volumen y criterio, la exposición más ambiciosa del artista estadounidense que se ha mostrado en Europa. Y en efecto, no defrauda. Fueron las 2 horas y media de mi escapada a Madrid mejor invertidas. La entrada son 10€ y la audioguía (fundamental), 3€ más.

¿Lo mejor? Está abierto hasta las 23h, por lo que además podrás disfrutar de ese punto romántico que aportan los museos pasadas las horas de sol.

No se me ocurrió un sitio mejor, y vaya si acerté, que pasarme por el Mercado de San Miguel para reponer fuerzas y disfrutar de la mejor gastronomía en miniatura: las tapas.

El Mercado, uno de mis lugares preferidos de la capital, es hoy un pedacito de historia donde encontrar lo mejor de esta “gastrocultura” que abanderan; desde tortillitas de camarones, mariscos a la plancha, tostas de bacalao o el tradicional pincho de tortilla. Todo esto, por supuesto, regado con los mejores vinos o un gin tonic –de los que molan-, para culminar la velada.

Clásicos como cualquiera de las tapas de Biotza, un básico en pleno Barrio de Salamanca del que solía disfrutar durante los más de 7 años que viví en Madrid o novedades como La Panamericana, donde encontrarás el famoso Bloody Mary Acapulqueño (langostinos macerados en lima, orégano, jitomate, jalapeños, cebolla roja, pepino y aguacate) por el que suspira media ciudad (y yo), son lugares que no deberías perderte en tu viaje a Madrid.

Lo de que Madrid es hoy por hoy ‘la ciudad que nunca duerme’ es verdad, pero aún así siempre es un placer llegar –sea la hora que sea- a un hotel como Hospes Madrid. Situado en plena Plaza de la Independencia y con unas intimidatorias vistas a la Puerta de Alcalá, mira de reojo a los lugares más interesantes de la capital mientras sus señoriales muros del siglo XIX te brindan el más plácido de los descansos (cuenta con spa, sauna, masajes…) y de las bienvenidas: ¿o es que acaso os han recibido alguna vez con una tapita de jamón ibérico, chapata, tomate listo para untar y un par de cervezas Premium bien frías? [silencio].  Recibimientos, vistas y dos alicientes fundamentales en un hotel: por supuesto wifi gratis y ¡por fin! un secador digno (este además tenía difusor) que no está pegado a la pared. Chicas, seguro que sabéis de lo que hablo.

Mi habitación, dúplex, en Hospes Madrid

Han sido 48 intensas horas en Madrid, pero me he dejado muchísimas cosas en el tintero, así que espero poder regresar pronto y por supuesto, contároslo todo en Bon voyage-Blog de viajes.

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