Mucho sentido y mucha sensibilidad es lo que tienen los habitantes de Innsbruck, esta preciosa ciudad austríaca que cada año visitan miles de turistas en busca de la foto perfecta en el marco perfecto de esta ciudad (casi) perfecta. Innsbruck es tal cual nos la imaginamos, una ciudad de cuento orgullosa de su esplendoroso pasado y que apuesta fuerte por un futuro prometedor.

Gastronomía, vinos, cultura, esquí, bellos parajes y una extraña ambigüedad a caballo entre el histórico legado de Maximiliano y la vanguardia de Zaha Hadid. Bienvenidos a Innsbruck, Bon voyage-Blog de viajes viaja a la capital de los Alpes.
A diferencia de lo que se piensa, Innsbruck sí tiene aeropuerto, pero su oferta de vuelos es -desgraciadamente- bastante limitada, así que lo mejor es que vueles a Munich (Lufthansa, Austrian Airlines…) y una vez allá, puedes recorrer la escasa hora y media de trayecto restante por carretera en cualquiera de los transfer que te llevan hasta Innsbruck (yo opté por Four Seasons Travel).

¿Qué no perderse en Innsbruck?
En Innsbruck no todos los caminos conducen a Roma, la mayoría llevan directamente a la calle Herzog Friedrich. Desde aquí nos adentramos en la parte más popular, y por supuesto más visitada, de la ciudad: la calle de María Teresa, y el Tejadillo de Oro (1494), el símbolo arquitectónico más fotografiado de la ciudad (junto con el trampolín olímpico) y antigua residencia real del emperador Maximiliano de Habsburgo y Blanca Sforza de Milán. Por la zona también se puede encontrar el Palacio Imperial y la Iglesia de la Corte con la tumba del Imperador Maximiliano I., además de las 28 estatuas “Hombres negros”, entre las que se pueden reconocer a los Reyes Católicos y a Juana La Loca. Al salir, detente, respira y adéntrate en alguno de los cafés que encontrarás paseando por el centro histórico. Yo te recomiendo el café/restaurante Sacher, sí, sí, el de la famosa tarta.
Olvidaba recordar que en la Calle María Teresa también se han abierto paso nuevos centros comerciales muy interesantes (y perfectos para resguardarse del frío si tu visita es en invierno), como “Kaufhaus Tyrol” diseñado por David Chipperfield o “Rathaus Gallerien”. De este último, lo mejor, además de sus tiendas, es su bar 360°donde sirven los mejores martinis de la ciudad, y el restaurante Lichtblick, diseñado por el arquitecto Dominique Perrault (el mismito que el de la Biblioteca Nacional de Paris).
Regresamos al futuro para adentrarnos en la parte más moderna y vanguardista de Innsbruck, la que en 2007 creó la famosa arquitecta Zaha Hadid para darle un nuevo giro de tuerca al sentido y la sensibilidad de la ciudad. Para ello, lo mejor es subir con los teleféricos “Innsbrucker Nordkettenbahnen” a través de sus 4 (futuristas) paradas hasta llegar a la final, Hafelekar, de 2.289 metros. Aquí están, sin duda, las mejores vistas de la ciudad, del valle y de las inmensas montañas.
¿Dónde comer en Innsbruck?
La d-e-l-i-c-i-o-s-a (y calórica, mucho) gastronomía de Innsbruck la puedes degustar en casi cualquier esquina de la ciudad, sus bares y restaurantes son lugares muy cuidados porque aquí, el comer y el beber es una cosa muy seria. En cualquier caso, yo te recomiendo que visites estos:
El restaurante del Grand Hotel Europa : obviamente lo podrás encontrar dentro de este señorial hotel. El Restaurante “Europa Stüberl“, que cuenta con numerosos premios gastronómicos, es el lugar ideal para “iniciarte” en la cocina tirolesa. De ambiente clásico y precio un poco más alto que la media.
Alpenlounge Seegrube: comer a 1.900 metros de altura nunca tuvo más estilo. Está en mitad de uno de los dominios esquiables más cercanos a la ciudad y, aunque no estés esquiando, bien merece la pena montarse en el teleférico para subir. ¿Lo mejor? sus aperitivos con vistas. A los pies del cava con Aperol.
Jagdschloss Kühtai: el que fuera el antiguo pabellón de caza de la familia real de los Habsburgos es hoy un monísimo hotel con restaurante situado en el dominio esquiable más alto, y casi con más encanto, de Austria. Ah, ya que estás en Kühtai, no olvides visitar el famoso Iglú Village de Kühtai y finalizar el día con una bajada en trineo.

Si a estas alturas ya te has rendido a los encantos de los productos austríacos, en Culinarium encontrarás el mejor lugar para comprar algunos de ellos, como vinos, aguardientes o el famoso cava de la casa “Tejadillo de Oro“ con polvo de oro en su interior. Un lujo.
¿Dónde dormir en Innsbruck?
Austria Trend Congress Hotel: un moderno hotel de 4 estrellas situado a un agradable paseo de 10 minutos del centro de la ciudad. Sus habitaciones son amplias y funcionales y es el lugar perfecto para alojarte si tu viaje a la ciudad es por negocios o por deporte, tiene justo delante el transporte que te lleva directamente a pistas.
Hotel Central: también de cuatro estrellas, este boutique hotel en Innsbruck está ubicado en el mismo centro de la ciudad. No tan funcional ni tan espacioso pero sí con mucho más encanto, lo mejor de este hotel se esconde en su restaurante, donde sus desayunos, comidas y cenas resultan un verdadero placer para el huésped y para cualquier visitante.
Más info:
En la web de la Oficina de Turismo de Innsbruck o en la Oficina de Turismo de Austria encontrarás todo tipo de información para organizar tu viaje. ¡Luego sólo te quedará disfrutarlo!