Así que, según cuenta en “Dolce Vita” un tal Mario que al parecer participó en alguna edición de “Gran Hermano”, la gente le entra a otra gente por los ojos, y por lo tanto, lo de Paquirrín y su novia era cuestión de tiempo que hiciera aguas… Cuando explica que él, lo primero en que se fijó de su novia, fueron sus tetas (sic), lo entiendo todo. ¿O quizá es verdad, que la tal Tamara sólo buscaba armar ruido para saltar al couché y después despedirle con vientofresco? En cualquier caso, Kiko, campeón, ¡estamos contigo!
julio, 2007
27
julio 07
Tu amigo, te tiene ganas…
Chicas, este verano, atentas a ese amigo tan majete, nunca se sabe donde puede saltar la liebre…
21
julio 07
Jericho vs. Studio 60. Dos modos de ver el mundo
Me gusta hasta la admiración América, quiero decir, Estados Unidos. Admiro su histórico espíritu emprendedor, su capacidad de innovación, su falta de prejuicios centenarios… Pero por encima de muchas cosas, valoro y admiro que ellos, los yanquis, admitámoslo, son los responsables de que este mundo masificado y dominado por lo audiovisual sea como es. Lo valoro en tanto que su apuesta por un espectáculo de feria que en Europa sólo supimos emplear para entretenernos en verbenas de pueblo, el cine, se convirtió en sus manos en la más poderosa arma de, digamos, comunicación que el mundo ha conocido. Luego vino la tele, y con ella el menudeo por todo el planeta de millones de iconos, rostros, modos de vida y productos que consumir.

Vaya esta proclama por delante antes de comentar el escalofrío que siento cada vez que veo algún episodio de “Jericho”. El repelús, el espasmo, no lo provocan sus aceptables actores, tan formalitos, ellos, en la foto superior, tampoco la impecable realización ni su meritoria ambientación; lo provocan sus diálogos, su trama, una historia que a priori se presta para narrar una aventura post apocalíptica medianamente original pero que en manos de unos guionistas patrioteros se convierte en una apología del bushismo llena de estereotipos y mensajes de prevención contra todo aquel que no coma tarta de manzana y crema de manteca de cacahuete. Un desperdicio de argumento, vamos. Pero lo que más me irrita de “Jericho”, como de esa cursilada de “Entre fantasmas” o tantos otros productos de factoría, es que cada vez que empiezo a ver uno de sus episodios, lo veo, espero a su final y quiero ver su continuación. Y me irrita. Posiblemente, este post no sea más que una especie de exorcismo personal para lavar mi conciencia pseudo progresista y justificar que sí, pese a todo, yo veo “Jericho”.
A este conflicto íntimo añado otro. La serie obtuvo en EE.UU. unos resultados de audiencia bastante normalitos, por lo que la cadena que la emitía decidió cancelarla. Una más. Pero en éstas, los miles de seguidores que “Jericho” había acumulado a lo largo de su primera temporada lograron movilizarse al más puro estilo “Pásalo” para reclamar una segunda tanda de episodios. Y lo consiguieron, con lo que el curso que viene no sólo seguiremos viendo a este puñado de valientes americanos salvando el mundo, o sea, su pueblo, sino que proporcionaron a su serie favorita un halo “de culto” que le ha abierto las puertas de las emisoras europeas. Y aquí andamos todos, tan contentos viéndola.
¿Y qué? Se preguntarán. Si no te gusta, no la veas. Obviamente, esa es una de las grandezas de la tele. El “problema” es que de igual modo que “Jericho” estaba ya en la milla verde esperando su hora y fue salvada por sus adoctrinados seguidores, otra serie, posiblemente, una de las mejores producciones de los últimos años, se vio en la misma situación sin nadie que diera la cara por ella. La serie en cuestión es “Studio 60″, una obra maestra ideada por Aaron Sorkin, el mismo que parió “El ala oeste de la Casa Blanca”, y está ambientada en las bambalinas de un late show de Los Angeles.

Protagonizada por Matthew Perry y Bradley Whitford, “Studio 60″ se convirtió en apenas unos meses en un oasis para esa América que sabe que el mundo es mucho más grande que los 50 estados de su unión, que es capaz de cuestionarse porqué las cosas son como son e, incluso, intentar razonar si tiene sentido que su país se embarque en guerras en tierras lejanas. Y quién sabe hasta qué punto esta actitud, esta “incorrección” política, no ha sido la responsable de su final. A pesar de que la serie está desarrollando un seguimiento mundial, alcanzando repetables cifras de audiencia, y que es la serie más grabada y descargada de Internet, fue oficialmente cancelada por la NBC en mayo.
Por esto mismo, no deja de resultar curioso que el pasado 28 de junio, cuando todo estaba ya perdido, el Hollywood Reporter publicase un anuncio a toda página pagado por fans de la serie. En él agradecían al equipo creativo de “Studio 60″ por “proporcionarnos un drama inteligente, inspirador y prometedor”. De los promotores de la campaña, tres son de nacionalidad británica, lo cual resulta sorprendente si se tiene en cuenta que la serie aún no ha sido emitida en el Reino Unido. Aquí la emite Canal Plus, pero si aún no has tenido ocasión de verla, por favor, echa un vistazo a su trailer de presentación, y opina.
20
julio 07
¡¡Puños fuera!! Mazinger Z vive en Tarragona
Si hace unos años los frikifans de “Mazinger Z” enloquecimos con una de las imágenes generadas por ordenador más espectaculares de todos los tiempos (ésta misma, la de la derecha), por lo menos de las que tienen a la Gran Vía madrileña como protagonista, YouTube nos permite ahora visitar sin movernos del sitio de la única réplica del famoso robot que existe a tamaño real en el planeta Tierra.
Al parecer, en Tarragona, en una urbanización en horas bajas llamada Mas del Plata, se conserva una enorme estatua realizada en fibra de vidrio, de 10 metros de alto, que en su día, hace más de 25 años, sirvió de reclamo publicitario para la comercialización del terreno. Y aunque durante este tiempo ha sido un santuario más o menos secreto para los fans de Koji Kabuto de la zona, hoy, con las nuevas tecnologías haciendo del mundo un pañuelo, ya es un destino obligado para mangamaniacos de todo el mundo, japoneses incluidos.
Ahora, a buscar la cinta de Parchís para que suene a todo trapo en el camino a Mas del Plata. Una alternativa original para estas vacaciones, ¿no?
15
julio 07
El momento estrella del bautizo de Sofía de todos los Santos

¿Han visto a su majestad la Reina Doña Sofía intentando atrapar con su cámara digital un recuerdo del momento en que su nieta era bautizada? Me encanta. Sobre todo porque para hacerlo se situó junto a la batería de foto-periodistas que cubrían el acto, sin querer molestar ni robar protagonismo a nadie. Y me encanta porque otro de sus nietos, mi favorito, Felipe Juan Froilán, se asomaba por detrás de ella para echar un ojo al evento como haría cualquier chaval de su edad. Qué majete. Pero me da la impresión que el título de “trasto” de la familia va a dejar de recaer en el primogénito de la infanta Elena de un momento a otro. Leonor es un torbellino, y su hermana, dicen, apunta maneras…
Tenemos familia real para rato. Por muchos años.
13
julio 07
La primera y última vez que veo “La primera vez”
No soy andaluz, una lástima. Pero si lo fuera, estoy seguro de que me reventarían tanto o más esos presentadores de Canal Sur que intentan camuflar su acento materno como esos otros que lo fuerzan hasta la caricatura para ejercer de andaluces salaos y con gracejo en las teles nacionales. Digo esto por Manu Sánchez, un cómico andaluz que seguro es un excelente profesional y una mejor persona, pero que anoche cayó en el epicentro de los tópicos en su debut en Antena 3, “La primera vez de los famosos”, uno de esos programas de rankings de retales que tanto gustan en la emisora que compró a Ana Obregón “Ellas y el sexo débil”. Quizás la estrategia sea que el pobre Manu haga tanto el ridículo que su compañero, el ex triunfito Guillermo Martín, salga ganando en la comparación y se consolide así como el gran hallazo -que lo es- de A3 para la temporada, podría ser, pero en todo caso ni el programa ni la pareja de presentadores me mata. Tan sólo aguanté unos minutos por certificar que no eran montajes algunas imágenes que el programa había adelantado en algún avance. Y sí, comprobé que Rocío Carrasco hizo bien en no dedicarse a la canción, que Lara Dibildos era una pava pero vaya si ha espabilado, que Paula Vázquez tenia ya arte incluso antes de pasar por el quirófano, que Patricia Conde no necesitaba mejorar pero aún así lo ha hecho… En fin, que un rato para ver el álbum de fotos viejas nunca está de mal, pero eso de los rankings y los chistes a lo Quique Camoiras ya está un poco superado, me parece a mí…
9
julio 07
¿Pero quién le ha dicho a usted que yo quiera ser perfecto?

Tengo una amiga que ha hecho bandera de aquello de que “somos lo que éramos en el patio del colegio”. Y le va muy bien. Ella es hoy una hembra de rompe y rasga, profesional de éxito y -literalmente- deseada por todos. Pero ella, llamémosla Mary Pepa, por ejemplo, era muy poquita cosa en sus tiempos de la EGB: bajita, enclenque y mitad española, mitad inglesa, Mary Pepa creció algo desubicada al comprobar que sus compañeros de clase no escuchaban en sus casas, como ella, a Billie Hollyday o a Aretha Franklin, sino a Manolo Otero y a Rocío Jurado. Pero un día pegó el estirón y, ¡oh maravilla!, el patito se convirtió en un hermoso cisne que había pasado sus primeros años de vida cultivando el intelecto, por lo que además de ser un pibón, era un pibón con cabeza.
La anécdota viene a cuento de “Nadie es perfecto”, ese programilla que Telecinco ha programado para que pasemos sin preocupaciones las noches de este verano. Viene a cuento porque al ver a sus protagonistas me los he imaginado en ese punto de inflexión vital que es la adolescencia, debatiéndose entre tomar la senda del saber o la del culto a las agraciadas carnes que la naturaleza les regaló al nacer. A estas alturas, todos sabrán cuál es la mecánica del concurso: dos grupos (tres chicos y tres chicas en cada equipo) conviven juntos en una casa en la que, a lo largo de la semana, deberán entrenar para potenciar tanto sus habilidades intelectuales como las físicas. Para ello contarán con la ayuda de Xavier Deltell, entrenador de los “guapos”, e Ivonne Armand, de los “listos”. La gala, como no -estamos hablando de Telecinco- la presenta Jesús Vázquez.
Vista la primera entrega de “Nadie es perfecto” me parece que ninguno de los dos bandos tuvo ninguna duda en aquel cruce de caminos l del que hablaba antes. Unos, “los listos”, definitivamente renunciaron a ejercitar su musculatura y aprobaron por los pelos el tema de las habilidades sociales; los otros “los guapos”, viendo que están convencidos que Margaret Thatcher es una diseñadora y Mariano Rajoy y George Bush son ministros de Zapatero, parece evidente que prefirieron pagar la cuota del gym antes que la de ninguna biblioteca. Y ahí les tienen, tan contentos todos, tan orgullosos de ser como son y admitiendo que unos son unos zotes, pero están buenos, y los otros que la belleza que cuenta es la interior.
Cierto es que no hay nada más estimulante en este mundo que dar con alguien más estúpido que uno para sentirse inteligente o más torpe y más feo para empezar a pensar que no estamos tan mal, pero de ahí a hacer mofa de las limitaciones de estos pobres chavales -y pongo en el mismo saco a empollones y cuerpazos- va un trecho y no da para más. Ni cuela la fachada de “superación personal” con la que quieren vendérnoslo ni me creo, como he leído por ahí, que su objetivo sea “fomentar la convivencia entre estos dos tipos de personas que en la vida real, tal vez, no se dirigirían la palabra”. Quizá si hubiera traspasado la línea de lo esperpéntico, como al parecer ocurre en la versión italiana, directamente titulada “La puppa e il secchione” (“La modelo y el empollón”), la cosa sería distinta, pero así, tal y como lo veo, me parece una solemne tontería que ni interesa como concurso ni despierta el morbo como reallity. Me da que va a estar más entretenida su versión on line, www.nadieesperfectoenlared.es, y si no, pues a esperar los zápines o los vídeos que se colgarán antes o después en YouTube con los momentos más jugosos que surjan, si surgen, del programa.
7
julio 07
De las maravillas del mundo y otras sandeces

Qué lejos quedan aquellos días en que mi abuelo era el único que madrugaba para ver los Sanfermines y sólo sabía de un primo lejano que trasnochaba para ver un gran premio de Fórmula 1. Hoy no, hoy no hay evento con un mínimo de renombre por el que las cadenas de televisión no se partan la cara. Que yo recuerde, antes, cuando la tele era sólo cosa de dos, el único acontecimiento capaz de movilizar a las masas en busca de un televisor era (con permiso del fútbol, claro) el ciclismo, ya fuera porque hubiera algún sufrido español optando a algo en el Tour-Malet o por sus infalibles efectos narcotizantes a la hora de la siesta. También estaban aquellos que decían que veían el Tour o la Vuelta para ver los paisajes, padres, supongo, de estos que ahora sólo ponen la tele para ver los documentales de La 2, pero hace tiempo que no oigo este argumento. Ahora, saber si Fernando Alonso saldrá en la pole position o no es tan imprescindible para tener tema de conversación como hace años lo era saberse el último latiguillo que Chicho Ibáñez Serrador nos había colocado el viernes en el “Un, dos, tres”. Quién nos iba a decir hace cuatro días que la retransmisión de un encierro hasta los corrales, un campeonato de fútbol entre alevines en Brunete o una competición canina iba a dar juego a ningún canal para diferenciarse de la competencia y convencernos de que su visionado es imprescindible. O quien iba a suponer que las intimidades de Bárbara Rey iban dar pie a un programa en el que, cual cristiana frente a los leones, tuviera que dar explicaciones a una señora anónima recién salida de la peluquería sobre si Angel Cristo le pegaba más o menos fuerte que a ella.. Hoy, cualquier nicho de audiencia vale su peso en share, por muy marciano que resulte.
Y es que los caminos de la mercadotecnia son inescrutables. De qué si no ibamos a tener hoy a medio país pendiente de si la Alhambra se hace o no esta noche con el título de “nueva maravilla del mundo” que algún empresario avispado se ha sacado de la manga -sin el beneplácito de la Unesco, por cierto- cuando el que lo cuestione, simplemente, debería ser encerrado en una celda. ¿Quién necesita saber el puesto que ocupan la Gran Muralla china o la Torre Eiffel en un ranking que, a fin de cuentas, está elaborado por millones de peatones con conexión a internet y sus favoritismos o fobias nacionales como único criterio para votar a favor o en contra de éste o este otro monumento que sólo conocen por las revistas o la tele? Obviamente, los beneficios publicitarios que ya ha generado y aún generará el invento lo justifican, pero, en el fondo, ¿qué aporta a la especie humana numerar y catalogar algunas de sus maravillas dejando fuera de la lista a tantas otras? ¿Estamos valorando su categoría histórica y artística o sólo el nivel de reconocimiento de iconos de la plebe? Sí, puede sonar snob, pero lo de esta votación me parece un entretenimiento embrutecedor, el mundo es mucho más que siete o setenta “maravillas”, igual que la tele debería aplicar la misma o más pasión a formar e informar que a entretener con (benditas) vanalidades. Pero me parece que eso es pedir peras al olmo…

3
julio 07
Haz lo que yo digo pero no lo que yo hago
Tenía que pasar. Antes o después la mamarracha de Paris Hilton iba a despertar mi compasión. Y lo ha hecho, precisamente, cuando su estúpida vida empezaba a pasarle factura (y sus consiguientes contratos, por supuesto); justo el día en que la MTV anuncia que ha encargado una serie de dibujos animados de la que la heredera será la protagonista absoluta y en la que lucirá de la guisa que se apunta en el boceto de la derecha. Ha despertado mi compasión, digo, porque ahora la rubia se ha convertido en la nueva cabeza de turco de la prensa estadounidense. El US Weekly ha prometido no publicar ni una línea más sobre ella, Fox Radio se ha declarado “zona libre de Paris Hilton” y Mika Brzezinski, una periodista del canal de TV MSNBC, ha protagonizado uno de los videos más vistos en YouTube estos días en nombre de su supuesta integridad profesional y a costa de la reputación de la pobre Paris. Resulta que la tal Mika, ni corta ni perezosa, al ver que tenía que abrir su informativo con al noticia sobre la liberación de la Hilton, se plantó ante las cámaras y dijo en directo “Odio esta historia y no entiendo por qué tenemos que abrir con ella”. A continuación, mientras sus compañeros asistían ¿sorprendidos? al numerito, la presentadora saca un mechero de debajo de su mesa (!!!!) e intenta prender fuego al guión. Llamada a la atención por un contertulio, por eso de que igual salían todos en llamas, no por algún otro argumento, Brzezinski renuncia al fuego justiciero y (¡Oh, coincidencia!) se acerca a un triturador de papeles que, casualmente, se encontraba a unos metros de su posición. Estas son las imágenes:

