Si todo el mundo lo dice, será por algo. “Flashforward” es la serie del momento. La heredera de “Perdidos”, dicen. Y no les falta razón. Amén de una de sus protagonistas, la actriz
Sonya Walger, la persistente Penny de “Lost”, “Flashforward” comparte con la serie de la isla varios elementos que las hermanan. A saber: una trama intrigante con altísimas dosis de ciencia ficción bien llevada y asumible para los no aficionados al género; la idea misma de los flasforwards, una ingeniosa fórmula con la que “Perdidos” ha sabido hacer Historia de su historia; una legión de friqui-fans que han entrado al trapo -ya sea por devoción sincera o por efectos promocionales- que están inundando el ciberespacio de hipótesis,
mosaicos colectivos y conjeturas sobre el desarrollo de su serie favorita; el mundo de los libros como referente,
en “Lost” como fuente de supuestas claves, en “Flashforward” como origen mismo de su historia, en la novela de
Robert J. Sawyer; una cadena, Cuatro (dos, si contamos con AXN), que emite las dos series en España con la sana intención de aprovechar sinergias para su marca y aprovechar el tirón planetario…
Pero las afinidades van más allá. En “Flashforward” hay varios guiños sutiles, pero que tanto sus fans como las mentes pensantes de sus departamentos de marketing correspondientes se han encargado de difundir en foros y demás rincones de la Red. Atención a esta imagen:
Antes del flashforward, mientras Mark Benford (Joseph Fiennes) y Demetri Noh (John Cho) esperan en el coche apatrullando su ciudad, puede verse al fondo un cartel publicitario de… Oceanic Airlines (!!!!!), la compañía que fletó el vuelo que dio pie a la leyenda de “Lost”. O sea, que la vinculación entre las dos series va más allá de la coincidencia o el merecido homenaje. La jugada es evidente: vincular a los fans de las dos series durante los últimos meses de vida de “Perdidos” y los primeros de “Flasforward” para realizar un trasvase de audiencias sin traumas antes de que los seguidores de la primera acaben siendo víctimas de la claustrofobia o el aburrimiento. Cambiarlo todo para que no cambie nada.
Pero, ¿y si la jugada no sale según lo previsto? ¿Y si se destapa el pastel y la audiencia siente que la están tomando el pelo? O peor aún, ¿y si “Flashforward” pierde fuelle por repetir esquemas o no saber mantener la intriga y pifiarla como la pifió “Los 4.400″? No, no creo que se dé ninguno de estos supuestos. La serie ha arrancado con muy buen pie en EE.UU. y en España, donde Cuatro la emite con apenas un par de semanas de desfase respecto al estreno americano. Una inteligente decisión que, cuando menos, fidelizará a un target de audiencia muy goloso para cualquier anunciante, el mismo que espera ansionso la emisión de la última temporada de “Lost” y que podrá verla en primicia en la cadena y simultáneamente con el resto de países del mundo que la emiten. El mérito estará en que sigan tan enganchados a “Flashforward” como lo están ahora a “Perdidos”. Y me da que sí lo van a estar…