Oigo en “Carrusel Deportivo” que Pepe Domingo Castaño y su compañera Laura Martínez traman presentarse a Eurovisión. Si la esperpéntica Karmele lo hace, ¿por qué no ellos? ¿Y por qué no Hevia, González y compañía haciendo coros? Puestos a tomar el pelo al personal y a hacer ruido mediático gratuíto, todo vale. En cuestión de minutos, hasta se ha creado un grupo de apoyo a su causa en Facebook. A fin de cuentas, si la tropa del Carrusel logró que la mujer de Maldini ganara “Supervivientes” (Sí, fueron ellos…), todo es posible. A no ser que, como ha anunciado esta semana RTVE, se tomen las medidas para que el eurofestival no se convierta en una friqui-fiesta a mayor gloria de intereses corporativos ajenos a la pública, cosa que, de momento, no parece presente en las bases de participación que acaban de darse a conocer.
Entre Pepe Domingo y Karmele, yo lo tengo claro… ¿De verdad queremos que esto se vea más allá de las mesas camilla con brasero de los pueblos de España? Miedo me da…

