Creo recordar que fue Nacho Vigalondo el que twitteó hace unos días que Manuel Alexandre estaba muy malito, uno de esos mensajes que dicen entre líneas que nos vayamos haciendo a la idea, que nos iba a dejar. Y hoy ha llegado el momento. El que posiblemente sea el último gran actor de una generación que trabajó mucho, magníficamente bien y sin darse importancia ha fallecido en esta mañana en Madrid a los 92 años de edad, apenas un mes antes de cumplir los 93. Y aunque no sé si eso es un consuelo, al menos es gratificante ver que ha llegado hasta una edad en la que pocos o ninguno de los que leemos esto llegaremos, que ha recibido suficiente cariño (por lo menos en los últimos tiempos) por parte de sus colegas y seguidores, que no necesitó de papeles protagonistas para hacerse un hueco entre los grandes…
En fin, sobran las palabras. En homenaje a él y a toda una generación que se va con él y de la que quizás solo quede Alfredo Landa, os dejo la cabecera de la que posiblemente sea la mejor película de la historia del cine español. Hasta siempre, don Manuel.

