Es la firma de moda, sus desfiles, sus hoteles y su decoración triunfan en todo el mundo. Acaban de fichar a Almodóvar, su David gigante, que vestido con sus diseños saldrá por Manhattan y su última colección anuncia un gran éxito este invierno.
La familia Missoni es toda una dinastía en el mundo de la moda y un emblema del diseño italiano, representa valores de autenticidad y naturalidad que en el mundo de la moda es todo un fenómeno. Llevan más de medio siglo de trayectoria y sus piezas están en los mejores armarios, museos y en casas de buen gusto. La familia Missoni es encantadora, no en vano su primera colección se llamaba “Milan-sympathy”, ese buen rollo sigue generación tras generación: “Queremos que la gente se sienta bienvenida” me dice Rosita, la matriarca de la dinastía. Con ese arte ha hecho hoteles Missoni por todo el mundo, en Mauricio, Sudáfrica, Kwait, Edimburgo….

- Imagen sacada de: Hotelmissoni.com
La historia de la familia se remonta a los juegos Olímpicos de 1948 en Londres cuando Rosita encontró en Wembley a un atleta llamado Ottavio. Pocos años después se casaron y crearon su universo creativo con estrellas como Vittorio, el primero de sus hijos y responsable de marketing; Luca, el encargado de la moda de hombre y Ángela, la genial creadora de Missoni mujer. Luca tuvo una hija que quiso ser artista, Jennifer y actúa en Broadway y en diferentes series. Mientras que Ángela es la madre de Margherita, la musa no oficial de la casa, creadora de los accesorios y una de las chispas de la casa por su talento y alegría.
Rosita nos recibe y siempre cerca de ella aparece el universo Missoni, en una percha, en un calcetín en un albornoz, en un almohadón…le pido que defina el espíritu de la casa: “Queremos que la gente se sienta confortable y bienvenida en casa, en un hotel…para eso es importante el color”. “Nos gusta -añade- ayudar a la gente a sentirse feliz, a vivir emociones”. Para Rosita es importante que el sitio donde pasar gran parte del día sea “cómodo, acogedor, que sientas que al final del día te da la bienvenida, por eso recurrimos al color y el color si no te gusta, lo cambias, te puedes equivocar…”. Pero aclara, “para mí también es color el blanco y el negro, es una propuesta, como hemos hecho en el hotel de Edimburgo.” E insiste, queremos que la gente se sienta en un “welcome home”. Ese es el espíritu que perseguimos, “incluso hemos llegado a decorar algún ascensor, es un breve instante en el que estás, pero tienes tu momento Missoni” se ríe.

Imagen sacada de: Hotelmissoni.com
Le pedimos que nos marque las diferencias entre crear para moda y decoración, “en decoración no cambias cada estación, es un trabajo más duradero, me encanta la moda, pero cambia más rápidamente, enseguida algo queda fuera de moda. En la línea home es distinto, es algo para perdurar, para habitar, en ambos casos la mezcla es importante”. De lo que está más orgullosa es del nacimiento de su fábrica y de sus grandes ventanales que dejaban ver el paisaje, las montañas, las colinas, las estaciones…”todo eso te ayuda a crear, te educa la mirada” me dice. ”Nuestra fábrica nació a la vez que nuestro jardín y eso te invita al optimismo” desvela, “aporta emoción y energía positiva, la naturaleza es la mejor inspiración”
Cuando le preguntamos por un mueble con el que se identifique es muy clara, “el mueble debe ser confortable, la silla, la cama si es doble mejor, bonito sí, pero confortable. Odio esas sillas aparentemente preciosas y que luego no la puedes mover, te tienes que sentar donde está, o pedir ayuda si la quieres levantar, a mí me gusta la independencia y la libertad para sentarme donde quiera” explica con sencillez. “Un ejemplo es la silla de Hans Wegner Wishbone, es importante: cómodo, fácil de limpiar y de usar y además bonito”. Buena definición.
La convivencia en la familia Missoni es bastante sencilla a pesar de la unión de tanto espíritu creativo. Los domingos en el salón de la casa se unen el talento natural y la naturaleza que a Rosita le gusta que entre por la casa: con la luz, los colores, las flores y las plantas que cambian con las estaciones. “Me gusta un salón y un comedor con diferentes tipos de luz, no sólo de la ventana, sino diferentes lámparas, velas y candelabros. Jugar de día y de noche con la iluminación” confiesa. Ella hace el milagro de que sientas que el jardín está en la casa. El comedor que convoca a toda la familia Missoni es una gran mesa rectangular donde caben doce comensales, un mueble vintage sueco desde donde se ve el jardín y muy cerca una repisa con todo lo necesario mientras desayunas o comes como la sal, el azúcar o la miel…También tiene una mesa octogonal y no faltan objetos como piezas de porcelana, cerámicas o algunas obras de arte.
Seguimos con Rosita y llegamos a la cocina, otro de los secretos del alma de Missoni, “tenemos el privilegio” me dice orgullosa, de tener una cocina estacional, que cambia cada temporada y un jardín donde puedo recoger cosas que he plantado”. No soporta esa globalización de la comida que te permite tomar fresas en enero o naranjas todo el año, “Hace poco estuve en Londres, en la fashion week y en Selfridges ¡había fresas, blueberry…de todo!” y lo afirma indignada. Para ella la cocina tiene momentos rápidos para hacer una pasta, un risotto. Pero el fin de semana los platos son más importantes porque hay más tiempo. Mezcla las recetas tradicionales con su jardín, la luz entra por la ventana y en casa Missoni se despierta el apetito por la vida.

Imagen sacada de: Hotelmissoni.com
Le pregunto por una pieza clave del fondo de armario de Missoni Home y responde rápido: almohadones y almohadas, son cómodos y enseguida ves si te gusta, si te encaja, decoran. Luego están las telas, las alfombras…Rosita está muy orgullosa de su casa y ahora también del apartamento de Margherita que ha puesto en Milán con su mirada joven y cosmopolita, los muebles, las telas, las mesas, las pinturas…tiene un buen ojo.
En casa Missoni uno se siente siempre bien recibido y me llevo una de sus grandes definiciones: “cuando decoras tu casa tienes que reconocerte a ti mismo, así siempre tu casa te dará la bienvenida”.
Un placer.