Mis amigos se han ido de vacaciones, unos a Ribadesella, donde son las fiestas ahora (playa magnífica, cenas interminables con sidra y risas, y un paisaje para disfrutar entre amigos). Quien lo conoce repite.
Otro amigo se ha ido a Hendaya, un pueblo precioso al sur de Francia (excursiones a Biarritz, merienda en el hotel du Palais, -para algunos el mejor hotel del mundo-, compras en San Juan de Luz…rue Gambeta)
Muy cerca veranean mis hermanos, en San Sebastián, porque en San Sebastián todavía se veranea, no se va de vacaciones… Todo es a la antigua usanza, el rito de ver los fuegos en Semana Grande, los pintxos por la parte vieja, excursiones a Getaria, Zarautz y Ondarribia, el barco de Pasajes o las atracciones del momte Igeldo de los años 50.
Los amantes del Mediterráneo se han ido a Menorca, en plan tranquilo, a Mallorca, verano elegante con playas exclusivas y noches de glamour, o en plan más marcha a Ibiza, cena en restaurantes de moda como KM5, excursiones a Formentera, donde el mar es patrimonio de la Humanidad, mercadillos en las Dalias…, y cada día una cala.
Otra amiga siempre se queja de Marbella y siempre vuelve; allí es feliz con el mercadillo de la plaza de toros, los churros en la plaza del pueblo, el Polo en Sotogrande y si se anima, excursión a Ronda o a Ojén. Aquí el pescadito frito se eleva a obra maestra.
Muchos, muchos amigos eligen Cádiz, desde el paraíso de Caños, con muchos rostros conocidos, la marcha casi urbana de Tarifa o el placer del Puerto de Santamaría, con sus playas, su ambiente familiar y nocturno, su clima y su buena gastronomía. Destino de sabios.
Pero yo,¿dónde me encuentro? Aquí van algunas pistas… Playas vacías en agosto, en la orilla, en lugar de rotondas hay camellos, gastronomía de alto nivel, noches frescas, mezcla de culturas, precios baratos y aquí Merkel no pinta nada, ni el Euro. A una hora en vuelo de Madrid y a siglos de los disparates de Occidente. Una frase que he escuchado y guardado: la prisa mata.





Yo lo sé!!!
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