Pocos blogs son capaces de pasar de las cálidas tierras de Málaga a las frías aguas de Noruega de un golpe. En este caso el móvil es gastrónomico, vamos en busca del mejor bacalao del mundo, el Skrei, que decide desovar, procedente del Mar de Barents, en las aguas que baña las islas de Lofoten. Más allá del círculo polar Ártico. Es una cita anual y fiel de estos magníficos pescados que terminarán en las mejores mesas del mundo. Llegar a Lofoten, no es fácil, pero su paisaje polar justifica cualquier travesía, cuatro aviones nos separan del destino, parada en Frankfurt, Oslo, Bodo y finalmente Lofoten…
El pueblo de Henningsvaer nos recibe con casa de cuento y madera, muchas construidas al borde del mar con su barca y su barco, dispuestos a navegar en cualquier momento. Acaban de dejar los duros meses de invierno, del 16 de dicembre al 6 de enero, no ven la luz. Pero en febrero la actividad es trepidante, hasta abril, ha llegado el bacalao.
A las seis de la mañana se asoma el sol, que ilumina los tejados de nieve y los islotes blancos que rodean el pueblo como icebergs, los barcos parten hacia las aguas donde transita el preciado pescado. Diez, veinte, treinta barcos salen a la vez, es un espéctaculo, ni la parrilla de la Fórmula 1 supone mayor espectáculo.
Barcos modestos, pero de asombrosa eficacia en el arte de la pesca…y les seguimos. Embarcamos con un uniforme severo, no basta saber nadar si caes en las gélidas aguas de las islas Lofoten. Parecemos expedicionarios del polo o ponedores de multa de la hora hiperabrigados.
Los barcos llegan a un mar despejado, parece un lago suizo, y cientos de barcos se reparten por el paisaje y empiezan a salir bacalaos, unos con anzuelo, otros con redes, y en el mismo barco los limpian. Vamos a la isla de Skrova, donde probamos hasta ballena, además de buen salmón y un bacalao exquisto, carnoso, con una grasa envidable.
En las factorias de pescado llegan los barcos repletos de buena pesca, han salido a las seis y a las seis , vuelven a casa con la labor cumplida. Pescadores con horario de oficina, todo un lujo, sólo durante la temporada del Skrei. Ha recorrido miles de kilómetros, y llega a las cálidas aguas de Lofoten, para convertirse en un manjar. No en vano Skrei significa el nómada. España y Portugal son algunos de los destinos favoritos. En las factorias de pescado los niños ayudan a cortar las cabezas , destriparlos y rescatar las cocochas…si la tarde se da bien, un niño puede ganar hasta 700 euros en una jornada… más que una paga.
El 25 marzo se celebra el día del aguardiente en Lofoten y es la gran fiesta de los pescadores, pero la verdadera fiesta del Skrei está en los platos de la cocina española que ha sabido convertir este humilde pescado en una joya del mar. La ruta del bacalao es más sana que la que vivimos en los ochenta, y lo celebramos.