Hace unos días en una visita a Córdoba volví a Madinat al-Zahra, una ciudad olvidada durante mucho tiempo que se encuentra a menos de 8 kilómetros de Córdoba.
Mi primera visita fue hace casi 20 años y lo que me encontré ahora era muy diferente a lo que vi entonces. La Junta de Andalucía ha financiado un magnífico trabajo, empezando por el interesante museo y su peculiar arquitectura.
Actualmente solo está excavada el 11% de la superficie total de la ciudad y está expuesta solamente el 5%…
La historia de La ciudad brillante comienza con la autoproclamación como califa omeya de Abd-al Rahmán III en el año 929, éste traspasó la administración del nuevo estado califal del Alcázar de Córdoba a un nuevo núcleo urbanístico adecuado a su estatus y dignidad y dentro de un cuidado programa propagandístico. La ciudad fue construida a los pies de Sierra Morena y al oeste de Córdoba, su nombre parece que tiene relación según la leyenda romántica con una favorita del califa: Azahara…pero los motivos fueron más bien políticos y la ciudad fue llamada así por ser brillante.
La ciudad palatina está construida sobre terrazas, estando en la parte superior el alcázar donde vivía el califa, en la media la administración y viviendas de personajes importantes y en la inferior la Mezquita, las casas del pueblo y de los soldados.
En los textos de la época se describe lo maravilloso de la construcción, aún hoy en la visita lo que vemos nos hace una idea del esplendor de la ciudad. Pero ésta sobrevivió apenas 80 años, tras una guerra civil fue destruida y saqueada de tal forma que en el siglo XV se construyó el Monasterio de los Jerónimos, primera obra del gótico cordobés que se asoma en la falda de la Sierra con materiales arrancados de esta ciudad. En unos de sus patios, se podía ver un cervatillo de Medina Azahara que ahora se encuentra en el Museo, otro ejemplar de este cervatillo que era un surtidor de fuente, se encuentra en Qatar.
La ciudad durmió y quedó sepultada por las acciones de la naturaleza hasta que en 1911 se volvió a descubrir. En Córdoba la zona fue conocida durante siglos como Córdoba La Vieja, debido a que en el lugar a poco que se escarbase aparecían piezas de cerámica, se creía que su origen era romano hasta que bajo el reinado de Alfonso XIII se inició la excavación y se determinó su origen.
Actualmente han aflorado ruinas maravillosas como el Salón Rico, que era el salón del trono de Abderramán con sus arcos en herradura bicolores asomado a un jardín con un estanque que el visitante imagina instantáneamente, la casa de Yafar (primer ministro), restos de muralla, la mezquita y hasta un horno de piedra…
Al entrar en Medina Azahara captas rápidamente su espíritu, las piedras, el aire, los cipreses, todo respira belleza…las vistas desde las ruinas son especiales, se divisa el campo cordobés ahora verde por las lluvias caídas. La ciudad brillante algún día brillará en todo su esplendor, como la magnífica representación que nos ofrece el Museo antes de la visita donde de forma virtual reproduce la vida dentro de la ciudad…
…Y para complementar degustamos en Bodegas Campos, los poco cardiosaludables, pero deliciosos, caramelos de morcilla y un arroz con rabo de toro que rinde homenaje a los árabes que introdujeron este magnífico cereal en nuestra gastronomía y que nos dejaron tantas cosas, como La Ciudad Brillante….
Gracias Susana y Marian…






































