Cuantas veces, nuestro médico, nos ha recomendado que realicemos ejercicio físico, para bajar nuestro colesterol, mejorar nuestra artrosis, mejorar el control metabólico de nuestra diabetes, disminuir el riesgo de osteoporosis postmenopáusica o paliar nuestra maltrecha capacidad respiratoria, sin embargo no lo realizamos, nos cuesta, no es como la pastilla que prescribimos y es muy fácil tomarla. Practicar ejercicio físico es más barato tanto para nosotros como para nuestro enfermo Sistema Público de Salud y además tiene menos
efectos secundarios que la medicación. Todo el mundo puede mejorar o mantener su salud si practica actividad física adaptada a sus características y necesidades. De hecho, el peor riesgo de la actividad física es no practicarla. Todos los estudios llevados a cabo hasta este momento demuestran y confirman los beneficios que suponen la práctica diaria de un estilo de vida activo.
También está plenamente demostrada la relación entre la falta de ejercicio, el sedentarismo y la incidencia de las enfermedades crónicas más frecuentes, como por ejemplo, la diabetes, la dislipemia, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares o respiratorias y la obesidad. En nuestro llamado Primer Mundo el 60% de las muertes se producen por enfermedades cardiovasculares.
A los pacientes con enfermedades cardiacas se les aconsejaba tradicionalmente que evitaran los esfuerzos para retrasar la progresión de la enfermedad. No obstante, durante ésta última década, ha cambiado totalmente esta práctica clínica, al demostrar la investigación que gracias al entrenamiento físico estos pacientes pueden mejorar mucho su capacidad funcional y su calidad de vida, además de reducir su riesgo de mortalidad. Los beneficios del ejercicio físico son entre otros:
· Favorece la pérdida de peso, junto a un programa de alimentación adecuado.
· Ayuda a mantener el peso perdido.
· Contribuye a la prevención del sobrepeso y la obesidad, tanto en niños como en adultos.
· Mejora el perfil lipídico, disminuyendo las concentraciones de triglicéridos y colesterol “malo” ó LDL y aumenta las concentraciones de colesterol “bueno” ó HDL
· Mejora la sensibilidad a la insulina, el metabolismo de la glucosa y el control metabólico de las personas con diabetes (hemoglobina glicosilada).
· Previene las enfermedades cardiovasculares.
· Mantiene la integridad de la densidad ósea (niveles de calcio óseo).
· Mejora el control de la presión arterial en sujetos hipertensos.
· Tiene efectos psicológicos positivos: aumenta la autoestima, disminuye la ansiedad y la depresión, debido al aumento en la secreción de endorfinas y al realizarlo en compañía (mejora la relación social).
· Disminuye el depósito de grasa abdominal.
· Mejora la capacidad respiratoria
.
· Aumenta la fuerza, flexibilidad y resistencia.
· Mejora la calidad de vida y disminuye el estrés
La inactividad física está clasificada en segundo lugar de los factores de riesgo más importantes de muerte por enfermedad cardiaca.
Las personas físicamente entrenadas tienen un corazón más grande y fuerte, un aumento del suministro de sangre y oxígeno a sus tejidos, unas arterias que se expanden mejor, más largas y menos rígidas, y por tanto gozan de una salud cardiovascular mejor. El mejor ejercicio físico y el más adecuado para todas las edades y patologías es el aeróbico que es aquel que usa la musculatura larga y requiere oxígeno para periodos largos de tiempo, como correr, andar y bailar. El yoga disminuye el estrés, mejora la sensibilidad a la insulina y no causa hipoglucemias e
n los diabéticos. Cuando realicemos ejercicio, debemos tener en cuenta que nuestra frecuencia cardiaca máxima, no debe pasar del resultado de restar a 220 nuestra edad.
Después de realizar ejercicio en estos días, recomiendo tomar una refrescante ensalada campera. Ingredientes para 4 personas:
· 3 patatas medianas cocidas.
· 4 huevos cocidos.
· 2 latas de atún natural.
· 1 pimiento verde pequeño.
· 1 cebolleta pequeña.
· 1 lata de aceitunas rellenas de anchoas pequeña.
· 2 tomates normales y 10 tomates cherries.
· 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen.
· 1 lata de soja en brotes
· 3 cucharadas soperas de vinagre de Jerez y 1 de vinagre de Módena.
· Sal.
Se cortan todos los ingredientes en trozos muy pequeños, se aliñan con sal, el aceite y los dos vinagres, se mezclan todo muy bien, se sirve muy fría.