En una ocasión hicimos el Camino de Santiago, era año Jacobeo (2004) y decidimos hacerlo acompañados de dos amigos: Nieves y Luis y su hija Laura. Teníamos miedo que los niños no lo aguantasen, pues dos tenían 10 años y la más pequeña 8. Pero todo resultó estupendo, divertido y una experiencia reconfortante mientras realizabamos una práctica muy saludable.
Recuerdo tras una de las largas etapas (26 kilómetros), cuando llegamos a Palas de Rei, desde aquí, un taxi nos trasladó a El Lugar de María Mercedes, un lugar encantador, situado en Antas de Ulla, bastante alejado de Palas de Rei, el dueño nos explicó que algunas estancias databan de 1804 . Fue una tarde agradable; el lugar era precioso y las habitaciones muy bonitas, Nieves iba empeorando de sus piernas pero también era un motivo para reírnos.
Salimos de allí y nos dirigimos por el Camino hasta Melide (15 Km.), por cierto riquísimo pulpo en su pulpería, donde distinguí
amos perfectamente quién hacía El Camino y quién no, por la forma de andar de cada uno. Fue la etapa más bonita: veredas oliendo a eucalipto, romero y otras hierbas desconocidas para nosotros pero muy agradable.
En otra etapa tras subir cómo no, varias cuestas, llegamos a Arzúa (población con rico queso), desde allí fuimos con el coche que había dejado Luis a Casa Rei, situado en Ca
stromil-Rendal. Se trataba de una casa rural muy bonita, con techos de madera, paredes de piedra y una preciosa decoración. Pero lo mejor fue el trato, Carmiña y su marido Manolo eran encantadores y la cena fue espectacular: ensaladilla, filetes empanados con patatas fritas, caldo gallego y filloas con crema o sea, menú del peregrino, pero más refinado y con postre especial.
…Y después de 111 kilómetros llegamos a Santiago tras haber recorrido más de 20 kilómetros de la última etapa y de la emoción de llegar a Monte do Gozo. Entramos a la Plaza do Obradoiro abarrotada de gente, con una larga cola para pasar a través de la Puerta Santa y para obtener La Compostelana. Nos alojamos en el Hotel Costa Vella. Se trataba de un hotelito con encanto en el centro de Compostela, era verdaderamente precioso, tenía una galería o estar en la primera planta y una biblioteca con astrolabio en la segunda. Magnífica experiencia, broche de oro para terminar el Camino y muy recomendable.
El ejercicio físico y la actividad física son componentes en el manejo de la pérdida de peso junto con un plan de alimentación estructurado, ya que la práctica de ejercicio físico como forma aislada de tratamiento en la obesidad no tiene un destacado papel en la pérdida de peso, pero sí en su mantenimiento.
Las diferentes sociedades científicas recomiendan que cada adulto deben realizar 30 o más minutos diarios de una actividad física de intensidad moderada, preferentemente todos los días de la semana, con la finalidad de mejorar la salud y prevenir enfermedades cardiovasculares.
Muchas personas con obesidad que tienen una vida sedentaria manifiestan escaso interés o habilidad para iniciarse en una actividad física, por ello deben iniciar un régimen de actividad física lento, pero progresivo y con una determinada intensidad o esfuerzo. La SEEDO (Sociedad española para el estudio de la obesidad), nos muestra la pirámide de ejercicio que adjunto.
Bueno hoy propongo un bocadillo cardiosaludable para El Camino: pan integral con rúcula, queso feta y anchoas, mmmm. Buen Camino!

