junio, 2011
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LAS HURDES

En una ocasión visitamos Las Hurdes, nos alojamos en Las cabañas de Las Mestas, un alojamiento rural, situado en esta población, cuna del otrora famoso Ciripolen, mejunje inventado por Don Cirilo.
La zona se encuentra al norte de la provincia de Cáceres y a pocos kilómetros de Las Batuecas, comarca salmantina y muy cerca de La Alberca, pintoresco pueblo, donde los haya. Recuerdo poblaciones, como Caminomorisco, Pinofranqueado, Cambron, Casares de Las Hurdes, Ladrillar y como no, el espectacular meandro del río Alagón en Riomalo de Abajo.
Pero lo que mas me impactó fue la visita a un pueblo abandonado, donde las puertas de entrada a las casa, apenas median metro y medio y eso me hizo recordar las paupérrimas condiciones en las que vivía la población hurdana y los déficits que tenían en su alimentación, también condicionado por las características orográficas de la comarca, a la que no podían llegar nutrientes esenciales en la alimentación, con lo cual el resultado, era la talla baja de la población por cretinismo, hipotiroidismo y bocio. Esto llamó la atención entre la comunidad científica española especialmente a nuestro maestro Gregorio Marañón en la primera mitad del siglo XX, tanto que provocó la visita de Alfonso XIII a la comarca, con nuestro ilustre colega en 1922. Marañón, tradujo “el Mal de Las Hurdes” (dolores abdominales) por el verdadero y certero diagnostico de “hambre aguda”.
Marañón denunció que las condiciones de los habitantes de Las Hurdes, era una alarma sanitaria, por déficit de yodo. Esta población debió sufrir muchísimo a lo largo de los siglos, en el Siglo XIX las autoridades decidieron transferir niños huérfanos (pilos) de Cáceres y otras poblaciones para que fueran alimentados por nodrizas hurdanas (crianzas mercenarias), condenándoles al hambre y a la miseria o la muerte prematura, rompiendo, eso sí, la endogamia comarcal. Algunas madres, debían elegir a quien alimentar si a sus hijos o a los pilos…
Cuenta Luis Buñuel que cuando rodó una película en Las Hurdes (1935), llegaban temprano a la comarca a rodar y no comían hasta llegar a sus alojamientos por la noche, ya que al equipo le daba vergüenza comer delante de la población, que se reunía para verlos durante el almuerzo. Al final les pagó la colaboración en la película, haciendo un gran banquete con cabritos que compraron para obsequiarlos, desde luego, era la mejor manera. Buñuel bautizó a estas tierras y al documental “Tierra sin pan”.
Entre los déficits que sufría esta población estaba el de yodo, por lo que el bocio se hizo endémico, ya que no se consumía pescado marino fresco ni en salazón, ni el agua poseía este apreciado elemento.
Os voy a proponer una receta típica hurdana, que aporta un sabor muy original, llamada ENSALADA DE LIMÓN.
Ingredientes (4 personas)
- 1 limón.
- 3 naranjas.
- 3 huevos fritos o escalfados
- 3 dientes de ajo.
- 100 gramos de patatera (chorizo típico extremeño), o en su defecto chorizo clásico.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Vinagre de Jerez ó vino tinto.
- Sal.
Se pela el limón y las naranjas y se colocan en el fondo del plato, Se fríen los huevos o se escalfan (se cuecen en agua y vinagre durante 3 minutos, tras despojarlos de su cáscara), se trocean y se colocan encima de la fruta. A continuación se pican muy finamente los dientes de ajo y también el chorizo, se incorporan a la ensalada. Se sala y se aliña a gusto con el vinagre o vino y el aceite.
Me encanto’ la visita a Las Hurdes…




