En una ocasión visitamos Toronto, una ciudad peculiar que yo siempre asociaré a los huevos en el desayuno.
Uno de los recuerdos más bonitos de mi infancia es cuando mi madre me mandaba ir al gallinero para ver si había huevos. La emoción que sentía cuando me acercaba al ponedero para ver si habían puesto las gallinas era muy intensa. Si había un huevo; me encantaba cogerlo y ponérmelo en un ojo, para sentir su calor, si había dos tanto mejor, uno en cada ojo. Qué simpleza, pero qué placer!.
Los huevos son alimentos ricos en colesterol, por ello se recomendó no consumir más de 300 mg al día, sin embargo es pobre en grasa saturada. En el estudio Framinghan no se relacionó su ingesta con el riesgo cardiovascular. El efecto del huevo es menor cuando se asocia a una dieta rica en colesterol, parece ser que éste, se sintetiza a ácidos biliares. En cualquier caso es menor el efecto de este consumo que el de ácidos grasos saturados o en posición trans (patatas chips).
La clara de huevo tiene un gran contenido proteico y por ello no debe limitarse su consumo. El consumo de un huevo diario posee un efecto irrelevante sobre el riesgo de sufrir enfermedad coronaria o enfermedad cerebrovascular, eso sí, en individuos de alto riesgo se recomienda no consumir más de 3 huevos a la semana. La existencia de ácidos grasos insaturados dependen de la alimentación de las gallinas, actualmente existen en el mercado huevos enriquecidos con DHA (ácido omega 3), a mí no me gustan los alimentos funcionales, es más placentero tomar salmón con huevos revueltos sobre una tosta de pan y así,el ácido omega ya lo llevas puesto en el salmón.
Resumiendo, podemos decir que la ingestión de huevos no ha demostrado que existan razones científicas para desaconsejar o limitar su ingestión de manera tan rigurosa como hasta ahora.
En todos los viajes que he realizado, no recuerdo haber tomado huevos más ricos en los desayunos que los que comí en Toronto (Canadá), los huevos Benedict, riquísimos. Se trata de un huevo escalfado, y montado sobre un muffin o una tostada con un poco de bacon, pastrami o jamón y salsa holandesa (así me puse!), esta salsa es una dificilísima crema realizada emulsionando yema de huevo, mantequilla ,sal, pimienta y zumo de limón.
Toronto, se encuentra en el Estado de Ontario. Es la ciudad del mundo donde más etnias conviven y más lenguas se hablan, es la ciudad fuera de Italia donde más personas hablan italiano.
Recorrimos Yonge St, registrada en un tiempo como la calle más larga del mundo, hasta Chinatown, donde se oye sobre todo hablar chino y donde hay unos mercados de verdura y fruta peculiares, pues es difícil reconocer alguna ya que deben ser autóctonas de China, digo yo. Kessington Market, un mercado muy pintoresco, en los alrededores de Spadina avenue, fue un barrio judío, pero ahora es una zona comercial, verdaderamente peculiar, por los comercios (ropa de segunda mano) como por la gente que acude a comprar y habita en él, podrían ser los hippies del siglo XXI, está cuajado de casa de colores, que junto con la nieve, le daba un aspecto curioso al lugar.
Curiosa la CN Tower, protagonista de un chiste español: sabes qué se ve desde la torre de Toronto?, no…, pues se ve Toronto entero…..jeje, pues bien, la CN Tower , es una de las estructuras más alta del mundo (553 metros) . También es el símbolo de Toronto, si subes, puedes sentir un mareo estupendo pues su suelo es de cristal. En días claros, se puede ver el vapor de las cataratas del Niágara y la ciudad de Búffalo.
Maravilloso el lago Ontario, el lago “más pequeño” de los 5 grandes lagos de Norteamérica, su nombre significa “lago hermoso” en lengua iroquesa. Paseamos por allí, hasta que la temperatura no nos dejaba más y nos fuimos a refugiar a la ciudad subterránea de Toronto.
Es una ciudad dentro de la ciudad, construida para que sus habitantes puedan tener una vida de ocio normal, al margen del frío que hace en la calle, está llena de restaurantes, tiendas, estaciones de metro, además comunican con los edificios más emblemáticos de la ciudad como la CN Tower, el Ayuntamiento, el Eaton Center, uno de los centros comerciales más grandes del Mundo, con un techo espectacular.
Tanto como Old Spaghetti Factory, un restaurante increíble que alberga un tiovivo de más de 100 años, vagones de trenes, y otras antigüedades…todo decorado con techo y lámparas tipo tiffany, precioso, la dirección es 56 The Esplanade. Originariamente fue una herrería en 1898, posteriormente este enorme almacén fue transformado en restaurante en 1971.
La comida es italiana sin ninguna pretensión, pero el servicio es amable y la decoración única. Si documentas que es tu cumpleaños, te invitan a cenar y te cantan Happy Birthday, como le pasó a mi querido hijo Enrique, que también le encantaban los huevos Benedict y a quien dedico este post.




















