A medio camino entre Madrid y Zaragoza se encuentra el Monasterio de Santa María de Huerta, éste ha sido cisterciense siempre, salvo desde la exclaustración de 1835 a la restauración de 1930, y ha seguido todas las vicisitudes de la historia de la Orden. Es un imponte Monasterio plantado en la llanura castellana, cerca del río Jalón, afluente del río Ebro y muy cerca de Medinaceli, la ciudad del cielo…cuyo arco romano, castillo, colegiata, palacio ducal y convento, sería objeto de otro post…
En una ocasión nos alojamos allí en su hospedería,teníamos que respetar la vida monacal, comer lo que comían los monjes, rezar con los monjes, si querías, claro, dormir en las celdas…Podías visitar su huerta si pertenecías al sexo masculino, ya que para el femenino estaba vetada su visita….quizás por la leyenda que las mujeres emanamos feromonas durante la menstruación y quizás sean las culpables de hortalizas estropeadas o que se corte la mayonesa…entonces las menopáusicas?…en la época que se inventó esta creencia las mujeres no conocían apenas la menopausia, morían antes…
Pero la experiencia fue única, oír los cantos gregorianos de los monjes, su recogimiento…todo ello en medio de aquella maravilla arquitectónica con un gran contenido histórico….y espiritual. La Orden del Císter…en este caso ocupado por monjes vestidos de blanco con escapulario negro, son ascetas, cuya vida gira en torno a “ora et labora”, la regla de San Benito, que afirma “el monje debe ganarse el pan con el trabajo de sus manos”.
Hablan poco y así, al parecer, profundizan su vida interior…pero cuando lo hacen te sientes pequeña, sus palabras son de una gran sencillez, pero cargadas de sabiduría, yo sentía envidia… En el monasterio se vive en la humildad, el silencio, la pobreza, la piedad, el amor y la obediencia.
Volviendo al imponente edificio del siglo XIII, aunque su construcción se prolongó hasta el siglo XVII, de ahí su claustro herreriano presidido por un abad del Monasterio y un obispo de Sigüenza, dándose curiosamente la espalda. Su claustro plateresco del siglo XVI, salpicado de bustos de monjes que destacaron en la Orden…, el claustro de los caballeros, gótico cisterciense… Me encantó esa curiosa mezcla de gótico y románico en toda la edificación….
Recuerdo el refectorio gótico de los monjes del siglo XIII con su escalera blindada por columnas que lleva a su púlpito, así cualquiera escucharía mientras das cuentas de viandas sencillas, menudo comedor… o su gran cocina con la chimenea central y su bóveda de crucería…imponente.
Impresionante el rosetón de la entrada, que da paso a la tienda y a la portería donde se da la bienvenida a los huéspedes…la Iglesia aunque tiene mucho del siglo XII, el XVII lo domina con su retablo en el altar mayor, también es cementerio de la familia Finojosa, ricos del siglo XII.
Estábamos invitados a sus oraciones, pero claro a los laudes no llegábamos, es al amanecer, cuando jalean a Cristo, por estar presentes en sus vidas, por iluminar sus días…tampoco a las maitines, de madrugada, ni a la prima, si acaso a la tercia, a la sexta, a la nona, a las vísperas y nunca a las completas.
En el comedor (sólo cenas) dábamos cuenta de las viandas, cocinadas por los monjes, igual que su menú, pero algo más abundante…El hermano hospedero nos traía la comida, nosotros teníamos que poner y recoger la mesa y luego fregar lo utilizado… La comida era frugal pero suficiente, se compone de dos platos cocidos normalmente de verduras y legumbres, sin carne, acompañados de pan (1 libra) y de vino (1 hemina), qué sabios…sin carne, con verduras (regla de la OMS), legumbres, fibra y proteína, vino tinto (polifenoles), pocos hidratos de carbono de absorción rápida, ya sabemos por qué vemos monjes tan longevos…
Os animo a qué visitéis esta maravilla, obra del ser humano, que en otras ocasiones ha cometido terribles acciones y viendo cosas así, te sorprende…aunque años más tarde volví y no me gustó que unos de los claustros, lo habían acristalado… ![]()




Qué gran trabajo, querida MARIA!
Muchas gracias Celia, un abrazo!
Impresionante articulo! Nunca imagine que se pudiese hospedar y convivir con los monjes por unos dias, en un claustro como este.
La edificacion debe ser una belleza, como transportarse a otros siglos.
De verdad que con tus relatos, siento que virtualmente estoy en el lugar que nos presentas. Estoy aprendiendo mucho en tu blog.
Saludos desde California!
Muchas gracias Cristina por tu maravilloso comentario, tanto como la edificación que describo!!, un beso.
Ya tenía yo ganas de uno de tus posts pedagógico-viajeros
Este verano os emularemos, pero en un templo budista. Curiosamente la dieta es bastante similar…
Sabios hábitos -alimentarios-.
¡Besos!
Pues me alegro de tu próxima experiencia!!, lo espiritual siempre ha sido muy cardiosaludable, tanto para el cuerpo como para la mente. Gracias.