En una ocasión Victoria Beckham manifestó que una de las cosas que menos le gustaba de España era que olía a ajo, pues bien, no sabía lo que se perdía.
El ajo ó Allium sativum es una de las plantas más antiguas de la que tenemos referencia, ha sido cultivado por los humanos con finalidades culinarias y curativas desde hace varios siglos. El Codex Ebres, un papiro médico que data del 1550 a. C. contiene 22 menciones sobre el ajo y su aplicación en el control de cardiopatía, parásitos intestinales y tumores.
El ajo nace en el antiguo Turkestán (límite entre China y Afganistán e Irán) desde donde es exportado a China, India, norte de Europa y las márgenes del Mediterráneo, donde se instaló afortunadamente en nuestra Dieta Mediterránea.
Los trabajos revisados muestran además como el ajo posee propiedades y efectos positivos además sobre la hipertensión y la antiagregación plaquetaria etc. A pesar de ello, son muchos los interrogantes abiertos. Por ejemplo, no está claro si los efectos demostrados en los animales son extrapolables en su integridad a las personas, tampoco está claro la cantidad necesaria de ajo al día que es precisa ingerir para obtener los efectos deseados, ni el tipo de preparado (en crudo, extracto en polvo, en base oleosa, etc.).
A mí se me ocurre como componente de platos deliciosos como el alioli acompañando al arroz negro, caldereta de pez espada, ajo blanco, gazpacho, salmorejo, brandada de bacalao, migas acompañadas de ajos fritos, cualquier pescado al horno servido con un refrito de ajos y aceite por encima…lo que queda claro es que un ingrediente imprescindible en nuestra gastronomía…
Desde luego son necesarios nuevos estudios que evalúen si los efectos beneficiosos del consumo de ajo se traducen en una disminución de los eventos cardiovasculares y/o mortalidad asociada. Por ello queda un largo camino que recorrer en la evaluación científica de este alimento. Lo que sí está claro, es que, para nada es perjudicial para nuestra salud aunque sí algo para nuestro aliento
, que se puede paliar chupando un grano de café
, es mágico…




Hola María, muy interesante tu artículo sobre el ajo. Respecto a Victoria Beckham, yo le diría que en Londres huele a comida en muchos de sus barrios. También he oído que el Príncipe Carlos odia el ajo, pues no sabe lo que se pierde. Un beso!
Gracias Guadalupe, así están los británicos, que tiene una mortalidad superior a nosotros, jajaja. un beso.
Querida María: Yo no odio el ajo, pero me siente como un tiro.
Hasta luego
Vaya sí que lo siento, es una pena, con la de platos que tenemos con ajo en España, un abrazo Celia.
A mi me gusta mucho. No tolero la cebolla y cuando me preguntan con qué le doy sabor a la comida, la respuesta es muy sencilla: con ajo. ¡No necesito nada más!
Qué ganas de un pescado al horno como el que mencionas en el artículo!!
Y gracias por el truquito del café, ese no me lo sabia
Saludos desde California.
Gracias Cristina por tu comentario, el pescado preparado así está espectacular. Te paso la receta, un beso.
http://cocinacardiosaludable.blogspot.com.es/2012/06/corvina-la-gallega.html
¡Me apunto lo del grano de café! Y es que en casa nos encanta el ajo. De hecho yo se lo pongo a casi todo, jaja.
Mi abuelo toma un diente de ajo cada mañana y así está
¡Besos enormes!
Pues tu abuelo sería un claro ejemplo de “pásate al ajo” !! Jajaja, un beso a todos y Feliz ajo!