IMPORTANCIA DEL DESAYUNO

El desayuno es una de las principales comidas del día y debería cubrir el 25% de las necesidades nutritivas, paradójicamente es la que se  omite con más frecuencia, su omisión o la ingesta de un desayuno insuficiente o deficiente, puede repercutir en las actividades físicas e intelectuales de los adolescentes como disminución de la atención y del rendimiento académico, especialmente en las primeras horas de clase…y parece ser que también influye en las habilidades sociales…

En los últimos años y debido, en parte, a las altas tasas de fracaso escolar entre la población en general, se han realizado diferentes estudios sobre la influencia de la calidad del desayuno o de su omisión en el rendimiento cognitivo y académico ya que parece que la función cerebral es sensible a variaciones, a corto plazo, en la variabilidad del aporte de nutrientes.

Un buen desayuno mejora el rendimiento escolar y reduce el absentismo escolar, mejora el comportamiento y el control emocional, disminuye la ansiedad, hiperactividad, depresión o disfunciones psicosociales, todo ello según estudios realizados en 467 adolescentes de Guadalajara de edades comprendidas entre 12 y 17 años de edad.

La pareja de leones, símbolo de la casa de los Mendoza

Aprovecho para recordar que en Guadalajara hay un magnífico palacio de estilo gótico isabelino, impresionante, edificado a finales del siglo XV, llamado Palacio del Infantado, en este castillo se casó Felipe II con Isabel de Valois. Su patio de los leones (emblema de Los Mendoza), es espectacular…no os lo perdáis, es una joya arquitectónica…

Siguiendo con nuestro tema: la mejoría en el rendimiento atribuida al desayuno se relaciona con los niveles de glucemia o lo que es lo mismo, de azúcar. Al saltarnos el desayuno se produce una disminución gradual de insulina y glucosa que puede originar una respuesta de fatiga que interfiere en las funciones cognitivas, como la memoria, atención y razonamiento. Hay otros nutrientes como el hierro que influye en el rendimiento académico, cuyos bajos niveles en el cerebros pueden potenciar la fatiga ocasionada por la omisión del desayuno o afectando a células cerebrales, mielina o neurotransmisores cerebrales.

En asignaturas como Matemáticas, Física-Química y Ciencias Sociales, las mejores calificaciones se obtienen con desayunos de calidad, esto es aquellos que contienen una fruta, un lácteo y cereales (cuidado, esto incluye pan integral o blanco, no solamente los cereales tipo americano). Parece que la calidad del desayuno influye en mayor cuantía en aquellas disciplinas en las que se requiere una mayor concentración mental.

Ello puede deberse el que aquellos alumnos con un desayuno más energético, a la vez que con mayor aporte de nutrientes, obtengan mejores calificaciones en asignaturas como Fisica-Química, Ciencias Sociales o Biología en las que se requiere más memoria mientras que en otras como las Matemáticas en las que se requiere más concentración y “ver” la resolución de los problemas la influencia no sea tan marcada. Parece que altas ingestas calóricas en el desayuno ejercen efectos beneficiosos en la memoria inmediata pero no sobre la concentración.Lo contrario ocurre con la educación física donde, curiosamente, los alumnos obtienen mejores calificaciones cuanto peor es su calidad de desayuno.

Además la prevalencia de sobrepeso y obesidad es alta entre aquellos que omiten el desayuno, especialmente en el sexo femenino.  La falta de sueño, comer viendo la televisión, comer solo, evitar el desayuno y calmar los estados emocionales comiendo configuran un estilo de vida obesogénico o lo que es lo mismo generadora de obesidad.

Cada vez hay más datos que apoyan la relación entre el desayuno y el índice de masa corporal (IMC). En una reciente revisión sistemática, en la que se evaluó la relación entre el peso corporal y la frecuencia de desayuno, se refiere que aunque los jóvenes que toman desayuno consumen más calorías diarias, tienden a tener menos sobrepeso, quizás porque desayunar de forma habitual nos lleva a obtener hábitos alimentarios y de actividad física más regulares, elecciones de los alimentos más saludables y una ingesta energética consistente, aspectos que influyen sobre el IMC. Por el contrario, en otros estudios se indica que la densidad calórica diaria de la dieta era inferior entre los que desayunan regularmente, además existe aumento del picoteo, patrones de ingesta irregulares o mayor consumo de alimentos de bajo valor nutricional.

Así que a desayunar, acostumbremos a nuestros hijos a hacerlo desde el principio de sus vidas!! 😉

 

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