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mayo, 2011


27
mayo 11

Afrontar una dificultad

Es un gran privilegio haber vivido una vida difícil. Indira Ghandi

A todos nos pasan cosas buenas y malas y tenemos épocas en que todo parece muy fácil seguidas de otras en que se nos acumulan los retos y las dificultades. Conozco personas que guardan facturas sin abrir en un cajón porque no pueden pagarlas, ignoran llamadas de cobradores e incluso las señales de que algo no va bien y requiere atención inmediata.

He aprendido que ignorar un síntoma físico a menudo desemboca en un grave y a veces mortal resultado. No se es más “macho” por no ir al médico, sobre todo si tienes personas que te quieren o dependen de ti.

También he aprendido que desde las multas de tráfico hasta las deudas crediticias es mejor afrontarlas cuanto antes. Postergar una responsabilidad sólo sirve para vivir presa del temor de tener que enfrentarte a ella. Claro que hay quienes son capaces de ignorar las responsabilidades, pero al final, les alcanzan y luego se lamentan de su mala suerte.

¿Qué dificultades, retos o responsabilidades has afrontado hasta ahora? ¿Cuáles te quedan por resolver? ¿Qué medidas tomarás para resolverlas?

Te garantizo que por muy graves que sean, desde no poder pagar la hipoteca a tener que pedir una extensión para presentar tu declaración de la renta o negociar una multa de tráfico, por poner algunos ejemplos comunes y que suelen irritar muchísimo, si les plantas cara enseguida, sentirás gran alivio.

Cuando no tienes asuntos pendientes, puedes enfocar tu energía, tu tiempo y tu atención en lo que realmente te importa. En realidad eres más libre cuando cumples con tus deberes.

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23
mayo 11

El éxito de criar dos hijos con síndrome de Down

Si criar hijos sanos a veces nos da dolores de cabeza, criar a un hijo con necesidades especiales es todo un reto. Y si son dos hijos y con síndrome de Down, parecería algo imposible de superar.

Sin embargo, Eliana Tardío, que es mamá de dos niños con síndrome de Down no sólo no se vino abajo con el nacimiento de cada uno de sus hijos, sino que lo convirtió en una oportunidad para evolucionar y dar apoyo e información a otros padres de niños con necesidades especiales.

Eliana escribió dos libros – uno para cada hijo – en que cuenta su experiencia durante el embarazo y después del nacimiento. También creo una red social para familias con hijos con síndrome de Down, y ahora ha creado un libro en red en que pueden participar mamás, con sus historias personales acerca de hijos especiales.

Ha sido para mí todo un honor poder entrevistar a Eliana para mi sección Consejos de mamá, en About.com en español, en que explica cómo lidia con el diario vivir como mamá de dos niños pequeños, ambos con síndrome de Down.

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19
mayo 11

No existe la madre perfecta

No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre. -Jill Churchill

 

Las mujeres parecemos tener una predisposición innata a preguntarnos si somos buenas madres. La mayoría convivimos con esta duda, a la que se añade la sensación de culpa por trabajar fuera de casa, por no dedicar el suficiente tiempo a nuestros hijos, o simplemente porque sí.

Los hombres posiblemente también se sienten culpables pero por cosas específicas: un padre le da un cachete a un niño y luego se arrepiente. Pero no anda por ahí preguntándose si es buen padre mientras avanza en su carrera. En ese sentido, envidio el pragmatismo de los hombres.

Si te cuestionas si eres buena madre, descuida, porque lo más probable es que lo seas. Cuanto antes reconozcas que no existe la madre perfecta, antes te liberarás del lastre que te impide disfrutar de la maternidad.

Ya seas madre biológica, adoptiva o porque te casaste con alguien que ya tenía hijos, recuerda que tus hijos te quieren no porque seas perfecta, sino porque eres su mamá. Eres quien les escucha, quien los arropa, les da de comer, les lee cuentos. Eres la que los reconforta, la que los apoya y la que sufre su dolor y se alegra con ellos.

Ser buena madre – es decir, ser la mejor madre que eres capaz de ser – es todo un éxito. Ya sea que trabajes fuera del hogar o te dediques por completo a tu familia, no te minusvalores ni menosprecies ese logro. No permitas que nadie te diga que ser “sólo ama de casa” es un logro menor que cualquier éxito profesional. Y si trabajas fuera de la casa y combinas tu profesión con la maternidad tampoco permitas que nadie te haga sentir culpable por no ser madre a tiempo completo.

En cuanto puedas, sírvete una copita de cava, y ¡brinda por ti!

Lee los siete hábitos para ser una mamá feliz.

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16
mayo 11

Divorcio con hijos

Como mamá divorciada, leo mucho sobre el efecto del divorcio sobre los niños. La mayoría de expertos parecen estar de acuerdo en que no es el divorcio en sí, sino la relación (o mala relación) entre ex cónyuges lo que afecta negativamente a los niños.

Habrá opiniones de todo tipo, claro. Las parejas felizmente casadas y con hijos dirán que lo mejor es seguir casados y vivir juntos para siempre, pase lo que pase. Y ¿a quién no le gustaría que eso fuera posible? Pero, no siempre lo es.

Hace unos días leí un artículo que argüía que lo mejor es seguir casados por el bien de los hijos, aunque la pareja viva en habitaciones diferentes e incluso que mantengan relaciones sentimentales y sexuales con otras personas mientras que a los niños se les presente una imagen (falsa) de ser una familia al uso. Yo no estoy de acuerdo con eso. Los niños detectan la infelicidad y el malestar más allá de lo que creemos.

La cuestión es que muchos artículos están escritos desde las creencias morales o religiosas del autor. Yo pretendo siempre dejar de lado la moralidad, la política o le religión cuando escribo. Sobre todo porque sé que si alguien lee mis artículos será porque está pasando por una situación difícil que seguramente no eligió para sí, y lo que necesita es una guía y no una reprimenda.

Por otro lado, a alguien que se acaba de separar con hijos no le sirve de nada leer eso de que es mejor no divorciarse, sobre todo si te dejaron a ti y no al revés o bien tenías razones muy poderosas para hacerlo.

En fin, que cuando ya no hay marcha atrás, lo mejor es centrarse en mejorar lo presente, procurar dejar a un lado resentimientos, rabia y malestar con respecto a tu ex, y hacer lo posible por mantener una relación cordial por el bien de tus hijos. No digo una relación amistosa, ni amorosa – una relación cordial. Ni más ni menos. Eso es todo un éxito.

Y aún así, sé que no siempre es posible.

Lee: Mantener el contacto con tus hijos después del divorcio

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12
mayo 11

Escribir y publicar

Esta es una entrevista que me hizo Justin Ryan Schwan para un e-zine sobre la escritura. La he traducido del inglés por si es de interés para otros escritores.

¿Cuántos libros has publicado y de qué tratan?

Hasta ahora me han publicado 16 libros y acabo de firmar un contrato para el número 17. Dos son novelas cortas y los demás son de no-ficción. Tratan temas que me interesan y de los que puedo escribir por experiencia, como los trastornos alimentarios, las relaciones, el embarazo y la crianza de los hijos y por supuesto, escribir y publicar.

¿Cuál es tu tema favorito?

No tengo un tema preferido. Tengo un tono favorito, que procuro que sea directo y claro.

¿De niña imaginaste que serías escritora?

No lo recuerdo. Crecí rodeada de libros. Mi abuelo escribía y tenía una pequeña imprenta. Su hermano era lingüista y escritor. Mi padre es lexicógrafo. De niña siempre veía a mi padre y a mi abuelo escribir. Cuando tenía siete años, mi padre me ayudó a publicar una revistita de cuatro páginas y mi hermana hizo las ilustraciones. Eso sí, mi padre quería que estudiara biología marina. Pero por lo visto preferí escribir.

¿Elegiste ser escritora o fue por casualidad?

Creo que la escritura me eligió a mi. Nunca me lo cuestioné. Lo que me llevó algún tiempo fue decidirme a escribir para publicar. Eso pasó cuando cumplí 29 años. Hasta ese momento escribía sin saber cómo ni por qué. Un día me di cuenta que tenía que escribir una determinada historia o me quedaría bloqueada para siempre. Fue mi lucha con un trastorno alimentario. La escribí en tres semanas y en menos de un mes pude elegir entre tres contratos de edición. Mi primer libro se publicó cuando cumplí 30 años. He seguido escribiendo y publicando desde entonces

¿Cómo ha influido en tu carrera de escritora el hablar dos idiomas?

Cuando empecé a publicar vivía en España, así que tenía sentido seguir escribiendo y publicando en español. Estaba ahí físicamente para promocionar mis libros en televisión, por ejemplo.  Cuando me mudé a los Estados Unidos en el 2004, me pregunté si por fin me atrevería a escribir en inglés para publicar aquí, pero hasta el día de hoy me salen proyectos más interesantes y lucrativos en español.

El año pasado por fin escribí el borrador de mi primera novela en inglés. Escribo en inglés con más confianza ahora que vivo rodeada del idioma. Mi inglés siempre ha sido muy “correcto”, ya que fui a un colegio británico, y no me resultaba familiar el argot diario que hace que mi escritura en inglés fluya mejor ahora.

¿Tus libros venden más en inglés o en español?

Todos mis libros están en castellano y en otros idiomas como el portugués, el checo y el catalán. Ya te contaré cuando publique mis novelas en inglés. Es mi próximo gran reto.

¿La industria del libro es muy diferente en España y Estados Unidos?

Algo, sí. En España hasta hace poco en realidad no necesitabas agente para publicar. He trabajado con y sin agente y la gran diferencia es que el agente por lo general te consigue un anticipo mayor. En España se editan menos los libros que en inglés. En España dan más rienda suelta al escritor mientras que en Estados Unidos en las editoriales grandes hay un editor que trabaja con el autor durante mucho tiempo hasta que el libro está como ambos quieren.

¿Cómo afectó la maternidad tu forma de escribir?

Me dio nuevo material para mis libros. Escribí uno sobre el embarazo y los dos primeros años de vida y otros dos títulos sobre criar a los hijos. Recuerdo que terminé una novela la noche antes de nacer mi primera hija. Cuando cumplió un año, me fui a un hotel durante tres días para trabajar en ella. He cumplido fechas de entrega con mis hijas gateando debajo de la mesa. Soy escritora. También soy mamá, pero si me respeto como escritora, sé que eso me convierte en una mamá mejor. Mis hijas ya son grandes lectoras a los 10 y a los 7 años respectivamente.

¿Supone un reto escribir cuando tienes hijos?

El mismo reto que escribir y simplemente vivir. Antes de tener hijas, tenía que combinar la escritura con mi profesión de intérprete y traductora. He escrito a pesar de los retos de la vida y para celebrar los buenos momentos, estando soltera, casada y divorciada, con y sin hijos. La vida es inexorable y es mejor vivirla haciendo lo que te apasiona.

¿Has tenido algún revés en el mundo editorial, con un agente o un editor?

¡Muchas veces! Desde que me dijeran que se inundó el almacén y que por eso no percibiría regalías de esos ejemplares, hasta comprobar que mi nombre estaba mal escrito en la portada. Podría hacer un libro de anécdotas. Las tomo con filosofía y procuro no amargarme. Escribo porque quiero y es cosa mía el tomármelo con deportividad. Tengo suerte de que me publiquen y encima, de que me paguen por ello, aunque sepa a poco.

¿Quién te inspiró en tu escritura?

Todos los autores que leí de niña, desde Nabokov a Poe. Pero no pienso ni filosofo demasiado sobre ello. Prefiero escribir. Hago más que hablo.

¿Cómo te disciplinas para escribir?

Escribo de la misma manera que corro. Me he comprometido de por vida. No necesito disciplinarme. Busco el tiempo para hacerlo, pero soy flexible. Antes de ser mamá escribía por las noches. Ahora lo hago a salto de mata.

¿Cómo consigues cumplir tus fechas de entrega?

No me gusta postergar. Por lo general termino libros y artículos antes de la fecha de entrega. No me gusta la sensación de tener algo sin acabar, así que hago las cosas según surgen. Ser freelancer me ha dado esa perspectiva.

¿Qué les dices a los escritores en ciernes?

Que escriban todo lo que puedan aunque crean que lo que escriben es malo. Impartí talleres de escritura durante unos años, después de que nacieran mis hijas, para salir de casa e interactuar con otros adultos. Creo que si no tienes material que puedas mejorar, seguirás posponiendo la escritura hasta el día en que lo hagas bien, y si no escribes, ese día nunca llegará.

¿Cómo superas los altibajos propios del escritor?

Llevo 18 años escribiendo y publicando y sé que los altibajos están en mi mente. Un día sientes que escribes estupendamente y al siguiente piensas que es una porquería. Cuando era más joven pensaba que el siguiente libro sería el que me traería reconocimiento, mucho dinero, felicidad eterna … Pero, claro, nunca lo es. Ahora simplemente escribo y procuro disfrutar del proceso. Me siento enormemente agradecida de que siendo un bicho raro que no se ha acoplado jamás a un empleo con horario haya conseguido llegar tan lejos escribiendo y traduciendo por cuenta propia. Puedo ir a correr a la playa mientras otros trabajan, pero a cambio los fines de semana a veces escribo en lugar de salir con amigos.

Biografía:

Lorraine C. Ladish nació en Madrid de padre español y madre estadounidense, por lo que es bilingüe y bicultural.

Es intérprete, traductora y escritora. Comenzó traduciendo guiones televisivos del inglés al castellano y ha sido freelancer desde entonces. Es autora de 16 libros: dos novelas y 14 títulos de no-ficción. Ha sido colaboradora habitual de La Palma, del Palm Beach Post, People en español y Babycenter en español.

Actualmente es la guía (escritora y editora) de Consejos de Mamá en About.com y vive en Florida con su familia.

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8
mayo 11

El éxito de ser mamá

Es la semana de las madres. En España el día de la madre fue el primer domingo de mayo. En Estados Unidos y algunos países latinos, es el segundo domingo del mes.

Recuerdo un amigo que, hablando de su madre dijo: “Lo único que ha hecho en esta vida es ser madre. Nada más”.

Me dio lástima escuchar ese comentario, porque no sólo ha sido madre, sino madre divorciada de tres hijos, y si sacarlos adelante con el padre a tu lado es difícil, hacerlo sola lo es aún más, que lo sé yo.

Ser mamá implica convivir con la sensación de no ser lo suficientemente buena. Es algo genético, según he leído, y debemos aprender a fiarnos más de nuestro instinto y menos de lo que nos dicta la sociedad que es ser buena madre.

Además, ¿eso qué es? ¿Comprar todos los cachivaches de moda a tus hijos? ¿Apuntarlos a clases de violín?

Hagámonos un auto-regalo y dejemos de compararnos con otras madres. Creo que si una se pregunta si es buena madre, es que lo es.

Procura encontrar maneras para disfrutar de la maternidad y ser más feliz, porque te lo mereces. Ser una madre que dedica tiempo y atención a sus hijos – sobre todo en estos tiempos modernos en que el tiempo es un lujo – es un éxito. No lo dudes.

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3
mayo 11

Reconocer y detener los malos tratos

(c) Bioco

Hace poco me reencontré con una amiga que se mudó a otro país con su marido y sus hijos de corta edad. Es una mujer atractiva, simpática, que además siempre se ofrecía a cuidar de mis hijas cuando yo tenía que trabajar. Cuando éramos vecinas de la misma ciudad, la recuerdo siempre con sus hijos a cuestas, excusando a su marido, que no estaba nunca en casa, ni entre semana ni los fines de semana, ni de día ni de noche. Bueno, si estaba en casa de día, estaba durmiendo.

“Es que pasó mala noche”, me explicaba ella.

Un día me confesó que él no era muy amable en general, pero no me dio detalles. Otra tarde que nos juntamos para que los niños jugaran, mientras ella daba el pecho a su bebé, se le escapó una lágrima cuando me contó que su marido le gritó porque ella le pidió que cambiara el pañal a su bebé.

Se mudaron a su país, y por e-mail ella me contó que se habían separado. Me alegré, claro.

Pero en su visita reciente a Florida, mi amiga me contó que estaba pensando en volver con su marido. En esta ocasión me relató todo tipo de malos tratos por parte de él. A saber:

-       Ella se puso enferma con gripe aviar y él le gritaba a diario, diciéndole que se levantara de la cama porque él ya no podía cambiar un pañal más.

-       Ella le pidió una noche que dejara el ordenador y se sentara a cenar con la familia. El se levantó de su asiento, la agarró por el cuello y la empujó contra la pared. “Dímelo otra vez. Anda, ¡atrévete!” dijo él.

-       Una noche ella entró al dormitorio donde su marido supuestamente intentaba dormir al hijo mayor, y se encontró con el niño llorando y con moratones en el pecho y los hombros. Él le dijo que le dejara en paz, que no había pasado nada.

-       Él la acusaba de no tener la casa limpia, de no trabajar, y al mismo tiempo de dedicarse demasiado a los niños.

-       Un día la amenazó con el puño, después de tirarla al suelo, mientras ella tenía en los brazos a su bebé.

Me parecieron más que suficientes motivos para no sólo no volver con él, sino para denunciarlo por malos tratos. Mi amiga me respondió que se sentía mal por los niños, y que quizá sería mejor que vivieran también con el padre. Además, el había prometido no volver a hacerlo.

Me dio rabia pensar que mi amiga que tiene una carrera universitaria, que es guapa por dentro y por fuera, una amiga excelente, una madre dedicada, y muchas más cosas buenas, no se diera cuenta de que no es normal ser maltratada en una relación.

Después de una seria conversación, antes de que ella marchara de nuevo a su país, me prometió buscar ayuda psicológica. Todavía duda de si ella tuvo alguna vez la culpa de ser maltratada. Además, me dijo que lo suyo no era tan terrible. “Nunca he sangrado ni he tenido que ir al hospital”, argüía.

El primer paso en semejante situación es reconocer que eres víctima de violencia doméstica, porque sólo reconociendo la gravedad de la situación serás capaz de resolverla.

No es fácil, pero se puede.

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