No existe la madre perfecta, pero hay un millón de maneras de ser una buena madre. -Jill Churchill
Las mujeres parecemos tener una predisposición innata a preguntarnos si somos buenas madres. La mayoría convivimos con esta duda, a la que se añade la sensación de culpa por trabajar fuera de casa, por no dedicar el suficiente tiempo a nuestros hijos, o simplemente porque sí.
Los hombres posiblemente también se sienten culpables pero por cosas específicas: un padre le da un cachete a un niño y luego se arrepiente. Pero no anda por ahí preguntándose si es buen padre mientras avanza en su carrera. En ese sentido, envidio el pragmatismo de los hombres.
Si te cuestionas si eres buena madre, descuida, porque lo más probable es que lo seas. Cuanto antes reconozcas que no existe la madre perfecta, antes te liberarás del lastre que te impide disfrutar de la maternidad.
Ya seas madre biológica, adoptiva o porque te casaste con alguien que ya tenía hijos, recuerda que tus hijos te quieren no porque seas perfecta, sino porque eres su mamá. Eres quien les escucha, quien los arropa, les da de comer, les lee cuentos. Eres la que los reconforta, la que los apoya y la que sufre su dolor y se alegra con ellos.
Ser buena madre – es decir, ser la mejor madre que eres capaz de ser – es todo un éxito. Ya sea que trabajes fuera del hogar o te dediques por completo a tu familia, no te minusvalores ni menosprecies ese logro. No permitas que nadie te diga que ser “sólo ama de casa” es un logro menor que cualquier éxito profesional. Y si trabajas fuera de la casa y combinas tu profesión con la maternidad tampoco permitas que nadie te haga sentir culpable por no ser madre a tiempo completo.
En cuanto puedas, sírvete una copita de cava, y ¡brinda por ti!
Lee los siete hábitos para ser una mamá feliz.
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Para saber más de mis libros: www.lorrainecladish.com

Desde que era casi una niña, leo libros de auto-ayuda y desde hace 17 años, escribo y publico libros de superación personal - y también alguna novela que otra. Me pasaría el día leyendo y escribiendo, pero tengo dos hijas preciosas a las que criar y una larga lista de quehaceres, sueños y metas por cumplir. Procuro rodearme de personas positivas y que pese a los retos que nos depara la vida, tiren p´alante, como intento hacer yo. No creo en las excusas ni en el aburrimiento y disfruto contagiando a otras personas de mi pasión por la vida y del deseo de ser siempre mejor. El éxito es diferente para cada uno: para mí puede ser publicar un best-seller, para ti puede ser conseguir un sueldazo y para otra persona, concebir un hijo o superar una depresión. Este diario del éxito tiene un poco de todo lo que hace falta para encontrar ese empujoncito que necesitamos a veces para darnos cuenta de que somos más fuertes de lo que creemos y que estamos más cerca de la felicidad de lo que imaginamos. Para saber más de mí y de mis libros - 