Frente a la omnipresente crisis económica a la que nos enfrentamos, que recorta casi en primer lugar con los llamados lujos del ocio y la cultura, estamos presenciando un auge casi sin precedentes desde el principio de la televisión en España de series de enorme éxito quizá por su comodidad económica de disfrutar de un buen espectáculo y buenas tramas desde casa. Lo mismo podría decirse de los musicales. Si la tónica primera de esta vacilante y precaria televisión, cuando sólo había un canal, fue apostar por el teatro más canónico con los famosos “Estudio 1”, que nos televisó obras clásicas de Lope de Vega, Calderón o Shakespeare, allá por 1957, para devenir en teleseries de enorme éxito como “Paisaje con Figuras”, o “Si las piedras Hablaran”, pasando por las ya míticas series “Cañas y Barros”, o la más tardía “Verano Azul” o “Farmacia de Guardia”, luego el asunto decayó en los más folletinescos culebrones venezolanos, para acabar reducidos a la importación casi exclusiva de series de éxito norteamericanas. El resurgir actual de teleseries tan exitosas como “Sin tetas no hay paraíso” o “Herederos”, tienen que ver con la premeditación literaria de sus guionistas, que han redescubierto el género clásico del melodrama, presente en el teatro griego y romano de arquetipos y sus tragicomedias, pasando por los clásicos de los Siglos de Oro europeos, a los más recientes seriales radiados o “Estudios 1”, como se ha dicho. “Melo-drama” quiere decir, etimológicamente, “actuación melosa”, aunque tradicionalmente en la historia de la literatura se ha considerado como tal a aquellas piezas dramáticas que acentúan la emocionalidad de las interpretaciones, las emociones de sus personajes.
Es evidente el fuerte peso de los resortes teatrales, incluso en la elección de sus actores, y la raigambre que los emparenta con el teatro de Aristófanes, de Shakespeare o Lope de Vega. Contemporáneamente, fue la radio, desde principios del siglo XX, la que monopolizó este género llamado “radionovelas”, como sinónimo del término originario y más exacto que es el de “radioteatro”. El género alcanzó un enorme éxito y popularidad en todo el mundo, mucho más, conforme la radio fue ocupando un espacio en los hogares a partir de los años veinte, del que uno de los hitos fue la adaptación de Orson Welles del relato del escritor H.G. Wells, “La Guerra de los Mundos”, del que ahora se cumplen setenta años el 30 de octubre, provocando la histeria colectiva de los oyentes, algunos de los cuales acabaron suicidándose o gravemente heridos por los ataques de histeria en Nueva York y Nueva Jersey, al creer que el planeta era invadido por los extraterrestres. Como vemos, las relaciones de la radionovela y la literatura han estado siempre muy ligadas hasta el punto de que, en España, fue también a finales de los veinte y primeros de los treinta cuando causó mayor impacto, participando en la elaboración de los textos radiofónicos personajes tan relevantes como Federico García Lorca, e intérpretes tan ilustres como la afamada actriz Margarita Xirgu. Fue en la posguerra cuando estos seriales alcanzaron su máxima cota, con series ya míticas como “Ama Rosa”, que mantenía en vilo a la población española pegada a la radio, a la taurina hora de las cinco de la tarde, en 1959, escuchando las desventuras de Rosa Alcázar, personaje creado por el escritor Guillermo Sautier Casaseca, con actores y actrices de primera línea como Juana Ginzo, Matilde Conesa, o Julio Varela. Ilustres escritoras de éxito masivo como Corín Tellado se sumaron a este género radiofónico en los setenta, siendo censurada ésta, por guionizar la historia de “Lorena, una chica de alterne”, como anécdota simbólica.

Es este un auge que proviene de las más hondas raíces del teatro dramático. De hecho, y desde el principio, grandes literatos, directores de escena, ópera y teatro, como Lorca, Welles, Zeffirelli, entre otros, trabajaron en este género, tomando el testigo luego en las teleseries de su factura, con ejemplos en la televisión de nuestro país como Juan Guerrero Zamora, Cayetano Luca de Tena, Gustavo Pérez Puig, Mario Camus o Pilar Miró, en la realización y dirección, y actores y actrices en la interpretación de la talla de Fernando Fernán-Gómez, Francisco Rabal, María Asquerino, Julieta Serrano, Sancho Gracia, María Luisa Merlo, Fernando Guillén, Pilar Bardem, María Isbert, Emilio e Irene Gutiérrez Caba, Lola Herrera, Manuel Alexandre, Amparo Baró, Rosa María Sardá, José Sacristán, Amelia de la Torre, Concha Cuetos, Verónica Forqué, Marisa Paredes, Ana Belén, Alfredo Landa, Antonio Ferrandis, Concha Velasco-de quien nos ocuparemos por extenso-, o Eusebio Poncela, entre una inacabable nómina de lujo. Esta es la línea maestra que ha reflotado el enorme resurgir y éxito de las series de ámbito nacional que ahora pueblan las franjas horarias de máxima audiencia de nuestro espacio televisivo, en algunos casos con nombres que ya forman parte de la historia del teatro, el cine, y del pionero género de la radionovela, el teatral “Estudio 1” y la teleserie.

Incluso en los que parecen más nuevos, como el fenómeno social de la serie “Sin Tetas no hay Paraíso”, en el que tiene mucho que ver el atractivo que ha despertado su protagonista, Miguel Ángel Silvestre, en el público gay y femenino patrio, el trasfondo es la misma factura melodramática que tiene de médula espinal la durísima novela del escritor y guionista colombiano Gustavo Bolívar Moreno, editada en nuestro país por la editorial “El tercer nombre”, sobre la tragedia contemporánea de los falsos valores estéticos. Por cierto que Silvestre debutó con Concha Velasco en la pequeña pantalla en una serie llamada Motivos Personales. Tal vez la más canónica de todas las series que hemos visualizado en los últimos años, en tanto en cuanto se ajusta más a esta línea literaria e histórica que va desde los dramas y melodramas clásicos griegos como “Las Troyanas” de Eurípides o el “Edipo Rey” de Sófocles, pasando por todo nuestro teatro clásico del diecisiete, la radionovela y el teatro televisado, sea la serie “Herederos”, con guión de Pablo Tébar y David Paniagua, herederos, permítanme el juego y la redundancia, de toda esta tradición tan contemporánea como secular.

No es casual que la gran protagonista de la serie fuese una espléndida Concha Velasco, en la piel de la curtida “Carmen Orozco”, una de las grandes damas de nuestra escena teatral, cinematográfica y televisiva, protagonista ya de las grandes series de las que hemos hablado y de los fundamentales “Estudio 1”, y que está en un momento de madurez interpretativa tan perfecto como sólo las grandes de las escena son capaces de acariciar o alcanzar como en su caso. De hecho por este personaje recibió diversos premios. Cuando una actriz, como la Velasco, es capaz de dar la medida de Medea en cualquier papel, y ser trágica y cómica cuando se necesita, sobre las tablas o a través de las pantallas, y es capaz de transmitir cualquier emoción con sólo una mirada, ya no se puede pedir más, interpretativamente hablando, que poder disfrutarla cuanto más mejor, en cualquier medio y, si es posible, tener la posibilidad de trabajar con ella y escribir algo que inmortalice, aunque, por su cercanía, muchos pierdan la perspectiva de la colosal actriz que es, porque hace lo más difícil, sin que se note, como si fuese facilísimo. El resto del elenco no le fue a la zaga, gente de reprobada experiencia teatral como Petra Martínez, Mar Regueras, Álvaro de Luna, Ginés García Millán, Félix Gómez, Concha Goyanes, Carme Elías, Lidia Navarro, Cristina Brondo, Iker Lastra, Helio Pedregal o Asier Etxeandía, actores y actrices de primera línea, de distintas generaciones, desde las más consagradas a las últimas hornadas, pero con una factura intachable de sus personajes, con una credibilidad sin fisuras, y unas tablas que los convierten en figuras de primer orden, algunos ya muy laureados, de las artes escénicas contemporáneas.

Para los que amamos esta tradición celebrar la vuelta de la Velasco, que es como se nombran a las grandes de este país, como La Guerrero, la Xirgú, La Membribes, o la Velasco, repito, por tele, teatro y donde sea menester. En televisión con el estreno la próxima semana de una sugerente serie, “Gran Hotel”, en Antena3, que promete los mimbres clásicos de intriga, interpetación teatral y argumento de Herederos. Aquí estará acompañada, entre otros, por Amaia salamanca y Yon González. Y en teatro, la vuelta de Concha al musical, que ha estrenado en su teatro fetiche, “El Arriaga”, con un repaso a todas sus obras musicales y a su carrera, aunque parezca mentira 50 años no es nada y es una vida de talento en su caso, con “Concha(Yo lo que quiero es Bailar)”. Repite con el director catalán José María Pou, que ya la dirigiera en la obra anterior, el estremecedor melodrama, “La Vida Por Delante”. De ella y este espectáculo asegura Pou que es “ Concha Velasco en estado puro. Frente al público. Sin intermediarios. Tras muchos años de carrera frenética, Concha hace un alto en el camino y se sienta con el público (con su público) a reflexionar, a hablar de su carrera, de sus personajes, de las obras que ha hecho (y de las que no ha hecho, también), de los éxitos y de los fracasos. Concha cuenta y Concha canta. Y entre canto y cuento nos lleva de la mano por una de las carreras de más éxito del teatro, el cine y la televisión de este país. Un viaje que va de la actriz indiscutible de hoy a la adolescente de sus inicios, cuando tímida e introvertida, pero terca y voluntariosa, se enfrentaba al oficio con un único deseo: “¡Yo lo que quiero es bailar!”. Estará en la capital bilbaína, en su escenario talismán hasta el 2 de octubre para girar luego por todo el país. Por cierto, ¿para cuando un reconocimiento en serio como el del Goya?, aunque en Valladolid, su tierra, le hayan puesto su nombre a un teatro. Como todas actriz global y titánica que es, canta, baila, actúa, como las Grandes. Es la Velasco. No se la pierdan.



Hola a Tod@s.
El estreno de su musical fue en Valladolid. Bilbao es la segunda plaza en la que actúa.
Querida amiga, para ser exactos en Valladolid fue un preestreno coincidiendo con que se ponía au nombre a un teatro. El estreno oficial de la gira ha sido en el Arriaga de Bilbao. Como ves en la última foto tengo línea directa con Concha, estamos en la foto con otra amiga la actriz Bárbara de Lema, pero gracias por participar en blog.
Magnífica en todo lo que hace! Soy una gran admiradora de Concha, me parece que es una de las mejores actrices que hay en este país. Estoy deseando ver la serie y me encantaría ver el musical. Gracias por tus recomendaciones. Un saludo.
Gracias a ti, querida Helena. Este martes a disfrutarlaa en la pequeña pantalla y en cuanto podamos en el teatro
Totalmente de acuerdo. Qué grande es La Velasco.
Me encantó en “La vida por delante” y será un placer volver a disfrutar de su arte.
Un fuerte abrazo.