En tiempos en los que la música, así como la literatura y el resto de las artes y sus creadores, estamos al pairo de aquellos sesudos economistas, dispuestos a dinamitar lo que ha costado tantas guerras, tantos esfuerzos, tantos sacrificios, me sobrecoge observar como son los artistas quienes siguen dando la talla, mientras todos estos inteligentísimos señores siguen haciéndonos polvo, en el peor de los sentidos. Dispuestos a dinamitarlo todo, los Derechos sociales, la Sociedad del Bienestar, la cultura, con tal de que el sistema ferozmente capitalista de los Neocon en absoluta decadencia, como pasó con el Comunismo, sea puesto en tela de juicio, son los artistas los que siguen ofreciendo heroicas propuestas de sensibilidad y altura. Ya en la famosa Depresión del 29, referente de esta catástrofe mundial, grandes figuras como Concha Piquer o Miguel de Molina nos entregaron las propuestas más arriesgadas, pagando compañía, acompañamientos sinfónicos, bailarines y músicos, autores, figurinistas y diseñadores, para ofrecer a un mundo al borde del abismo de la insaciable avaricia humana al borde de las Guerras Mundiales y la Guerra Civil, lo mejor de ellos. También Clara Montes, que ha pedido la carta de libertad de su ex compañía, Universal, se ha embarcado por su cuenta y riesgo, además de créditos, con unos amigos en esta bendita locura.
Como ya ha personalizado la cantante Clara Montes en su única versión de Tatuaje, ése clásico fundamental de Rafael de León y el Maestro Quiroga, quienes tuvieron la suerte de asistir al sobrecogedor estreno de este espectáculo y nuevo disco en directo, Sinfónica Clara, de la gaditana de corazón, “para siempre irán marcados con este nombre de mujer”. Y es que el talento, presente desde su primer disco y en los seis siguientes, se ha aquilatado con la experiencia y el trabajo, perfecto pulidor de los primeros brillos, en el saber hacer de esta intérprete, que ha elegido para este espectáculo seductor por sus matices y registros, todos los temas que el repaso de su carrera y de las canciones que la han marcado biográficamente por una razón u otra. Desde los boleros a las coplas, pasando por la poesía o sus propias composiciones, hasta hacerlos suyos. Rara vez un espectáculo y una manera de interpretar es capaz de cuajar en una personalidad con nombre propio, como en el caso de las grandes intérpretes de todos los tiempos, enfrentándose al reto de la gran orquestación con valor y resoluciones magistrales. Por eso hay que decir que, desde este comienzo, Clara Montes, con nombre y voz propias, se ha transformado en Sinfónica Clara, la misma que antes pero distinta, enriquecida y nueva, para un público hambriento del directo, que no entiende de engaños sino de verdades ondas y emocionantes. Tal vez por esta razón, ha conseguido auparse al las listas de los más vendidos, en la primera semana de aparición de su trabajo, con la que tenemos encima, porque la gente está tan hambrienta de talento como de pan.

Con más sabiduría pero la misma ambición que en sus inicios, en los que la alentaran algunos de los autores y músicos más importantes de este país, desde Carlos Cano a María Dolores Pradera, pasando por Amancio Prada, ha estrenado en el teatro Jovellanos de Gijón, lleno hasta la bandera, su nuevo espectáculo la cantante y compositora Clara Montes. En tiempos en los que la música parece afrontar el temible cabo de las tormentas de las nuevas tecnologías, y la crisis de las grandes y anquilosadas discográficas, esta artista nos presenta su “Sinfónica Clara”. Un concepto que aúna una apuesta escénica moderna y arrebatadora por el directo, de manos del director teatral Eduardo Bazo, al que se le deben algunas de las puestas escénicas más importantes del teatro y la música contemporáneas, con la producción ejecutiva de Miguel Ángel Gómez, acompañada de la Orquesta Sinfónica ciudad de Gijón y el Coro Cimadevilla, dirigido por el director de orquesta Francisco de Gálvez, titular de la Sinfónica de Málaga, que ha realizado la orquestación y arreglos líricos del repertorio, y los aires de gran acompañamiento de los años 20 y 30 con los que sólo se han atrevido las más grandes artistas.
Quien conozca la trayectoria de esta cantante, que lleva ya en su haber una exitosa y consolidada carrera desde su premiadísimo primer disco “Canta a Antonio Gala”, pasando por “Uniendo Puertos” o “A manos llenas”, en seis entregas discográficas, conocerán esa innegable elegancia virtuosa que hacen de su desnudez vocal y talento interpretativo y compositor, un prodigio que no necesita más arrope para emocionar. Su voz podría definirse como esas “olas de la caleta que es plata quieta”, como silabea la habanera, definición perfecta para esta voz y esta artista con mimbres de diva, aunque su humildad y timidez se lo nieguen, que emociona sin interpretaciones dramáticas ni sobreactuadas, pero que consigue mover en el fondo de nosotros, como el mar, resonancias oceánicas. Sin embargo, este viaje musical por toda su trayectoria, que es su séptimo y hechicero disco, visitando algunos de sus temas más importantes como “Niños de la guerra”, “Tiene que tiene” o “La hora del adiós”, además de un repertorio de las canciones españolas y latinoamericanas más importantes de nuestro siglo, desde “María la Portuguesa” del granadino Carlos Cano, o la desgarradora “Te recuerdo Amanda” de Víctor Jara, las populares y lorquianas canciones como “La Tarara”, las imprescindibles coplas de Rafael de León “Tatuaje”, “Y sin embargo te quiero”, o “La loba”, verdaderos monumentos musicales y literarios de nuestra historia, culminan su arte en la cota más elevada de su trabajo, situándola en escalafones donde sólo se aventuran las voces y las intérpretes más importantes de nuestro tiempo desde Edith Piaf a Joan Baez, pasando por la Jurado. Porque si la elegante desnudez ha sido su seña de identidad, sólo un talento y una capacidad inusuales son capaces de enfrentarse al directo y la polifonía musical de una gran orquestación lírica, en la que una artista endeble acabaría perdida. Muy por el contrario, el espectáculo, que se estrena en la ciudad asturiana después de haber rodado en otras como Málaga o Almería, base de su nuevo disco y DVD, para seguir con su impresionante apuesta con las diferentes sinfónicas de toda la península en una larga gira de teatros, es un derroche de talentos en los que se encumbran a categorías operísticas algunas de las piezas musicales más entrañables y fundamentales de nuestro repertorio como “Las habaneras de Cádiz” con la que arranca esta vertiginosa puesta en escena. Hace mucho tiempo que los críticos más difíciles se rindieron a la evidencia de que, estas canciones, maltratadas durante mucho tiempo por el esnobismo pseudo-intelectual de que eran una cosa sencilla y poco elevada, tenían detrás a grandes intelectuales como los Machado, Alberti o Lorca, y a músicos tan sublimes como Manuel de Falla o Albeniz. Esta puesta en valor que hace Clara Montes con esta Sinfónica Clara, es la evidencia de los vasos comunicantes y de inspiración entre la llamada música popular y la culta, con todo el arrojo y la seguridad vocal y escénicas puestas en pié sobre los escenarios.
El prodigio y la belleza de esta representación nos remiten a algunos de los espectáculos más importantes de la música del Siglo XX y sus grandes nombres, y nos entregan momentos únicos y absolutamente mágicos en los que Clara Montes se rodea de talentosos amigos y colaboradores. Es impagable el dueto con Tony Zenet a la voz, y José Taboada a la guitarra y David Peña Dorantes al piano, haciendo una intensa interpretación de la canción “Yo te diré”, tema principal de la película “Los últimos de Filipinas”, es ya un clásico actual. Así también el vibrante momento en el que interpreta con Josemi Carmona, heredero de una larga saga de tocaores flamencos e integrante del mítico grupo Ketama, el éxito de Nino Bravo “Te quiero, te quiero”, por no hablar del delirio emocional de la versión de la copla “Pena, penita pena”, con el maestro flamenco Pepe Habichuela, su hijo Josemi Carmona, la orquestación sinfónica, y la personalísima y poderosa versión de Clara Montes. También hay, dentro de tan desmesurada cascada de talento orquestal e interpretativo, momentos para el recogimiento y la introspección, como el que personaliza el tema de Joan Manuel Serrat, “Romance de Curro el palmo”, un auténtico coplón del catalán cantautor, en versión desnuda del virtuosismo al piano flamenco de Dorantes, y el recogimiento sobrecogedor de la voz de Clara Montes. Continúa así el testigo de aquella observación del cantautor catalán que, sin ningún complejo, aseguró que “la copla había sido su primera educación musical y sentimental”. Pero en todo momento hay un sostenido de hermosura escénica y temperatura artística, emocionante, ribeteadas muchas de ellas por la delicadeza inteligente del chelista Rafael Domínguez, compañero de muchos años en las apuestas de Clara Montes.

Con este mismo montaje y concepto musical ha estado Clara Montes en la capital portuguesa de Lisboa, donde ha sido bautizada como “A voz de Andaluzía”, La Voz de Andalucía. Me parece un título acertadísimo sobretodo, cuando en nuestro país, se le sigue negando el reconocimiento que se merece y cuando, a pesar de haber nacido accidentalmente en Madrid, desciende de la estirpe musical de Rafael de León, y toda su familia es sevillana, onubense y gaditana. Tal vez su elegancia, y su clase, le ha hecho no medrar más que por su trabajo, por su esfuerzo y su talento, y no por otras cuestiones periféricas a las que juegan otros cantantes con menores capacidades y personalidad. No es la primera vez que una de las verdaderamente grandes figuras de la canción española tenga que ser reconocida fuera para que se enteren dentro. Le pasó a Rocío Jurado, a La Durcal e, incluso, el maravilloso título de “La Faraona” y consagración de Lola Flores vendría también de fuera, de América. No menos parecido a otros cantantes singulares de diversos estilos como Mónica Naranjo, o Alejandro Sanz. Es verdad que algunos hemos tenido el paladar predispuesto a la excelencia, recordar lo que sobre Clara Montes dijo el crítico Ángel Álvarez Caballero, uno de los críticos más serios y más formados de la música española cuando escribía sobre la Montes en el diario El País: “Clara Montes tiene una voz limpia, redonda, de una gran belleza formal. Aborda los temas con decisión y extrae de ellos consecuencias no siempre previsibles. No es cantante fiel a unos esquemas rígidos, ni mucho menos, sobre todo en las grandes canciones, las que marcan realmente su estilo. El espíritu mediterráneo está en ella y en su música constantemente. Es una calidez, una forma de entender lo que hace que conmueve de alguna manera. La música de Clara Montes -esta música-, en cualquier caso, no deja indiferente.” Una pena que el indigno sucesor en las críticas de dicho periódico, un tal Neira, haya decidido matar al padre a costa de necedades, escribiendo todo lo contrario de lo que hizo el reputado Caballero ya que encuentra error en lo que su antecesor virtud, además de muchos seguidores dentro y fuera de nuestro país. Decir de la Montes que es demasiado perfecta como un defecto, o que no tiene pellizco flamenco, además de ser falso, lo último, quiero decir, es como decir que es que Janis Joplin no era negra, una evidencia absurda que solo demuestra incapacidad o mala fe. En fin, que el más tonto hace un reloj, o una crítica musical. Pero es que, no nos engañemos, a veces los sucesores estropean el gran trabajo de su antecesor, y al progenitor más listo le sale un niño cortito, o como se dice en Jerez, “fartusco”, y tampoco él tiene la culpa. Al fin y al cabo, como decía Fernando Fernán Gómez, “España no es el país de la envidia como se asegura, si no el del desprecio de la excelencia”. Para muestra otro botón.
http://www.youtube.com/watch?v=YiEcCU8GjME
Todo el espectáculo abunda en un buen gusto sin caídas, un paseo hermoseado por la voz y los instrumentos, en diálogo constante, y también con los recuerdos, con las sugerencias que muchas de estas canciones hacen resonar en lo más profundo de nuestra memoria y vivencias. Sin duda un espectáculo imprescindible, un barco de sensaciones que no se deben perder cuando recale en sus teatros, por que cada vez será único y distinto pero siempre gozoso y mágico. ¿Quién dijo que eran malos tiempos para la lírica, o para la música? ¿Quién dijo que había crisis? Sinfónica Clara es un lujo para los sentidos, un banquete para las emociones y el espíritu, un goce al alcance de aquellos de amplias miras, buen gusto y ganas de disfrutar del talento y la emoción artística. Parafraseando la habanera, la Clara es la Callas con más pellizco, Callas es la Montes sin más salero.






Hola a Tod@s.
bellísimo todo lo que comenta y bellísimas sus canciones, yo tengo la suerte aparte de conocerla de seguirla en cafeconciertos y en varios conciertos, su voz tan clara como su nombre, la sigo en claramontes oficial y formo parte del club de fans, tengo toda su discografía, es una persona estupenda, sencilla,bellísima por dentro y por fuera, ánimo Clara porque tú lo vales, besos mil desde Denia
Querida Ana, me alegra enormemente que seas seguidora y conocedora de la trayectoria y de la belleza de esta artista, nuestra única y personalísima Noa, pero con un sabor netamente original. Poco a poco las cosas se ponen en su sitio, aunque hay quien, por no jugar a juegos más frívolos tienen que trabajar más. Besos para tí y para Denia
¡Qué voz tan maravillosa! Gracias por sus recomendaciones. Sus palabras son muy bellas y logran acercarnos, mejor aún si cabe, a la singular voz de esta gran artista.
Gracias a ti, María José, por tu fidelidad y afecto.
Maravilloso tu articulo, como maravillosas son las canciones de Clara. Sus canciones me acompañaron (gracias a un gran amigo que me mostró su trabajo) en mis primeros dias por Madrid, cuando la soledad, los recuerdos y muchas otras cosas más se agolpaban en mi cabeza. Era maravilloso llegar a casa y escuchar canciones como TU ME ABANDONARAS EN PRIMAVERA, AGUA ME DABAN A MI, AIRE, etc… Que recuerdos y que emociones…
Querida Pepi,
me suenan esos momentos, ese amigo, y esas canciones. Lo mejor del arte y el talento, como el de Clara, es que nos acompaña y da calor toda nuestra vida.
Un beso grande
Tuve le honor y la suerte de asistir a un concierto suyo donde se inmortalizo un cd en directo maravilloso. Creo que es uno de los conciertos mas estupendo en los que he estado en mi vida y desde entonces sigo su carrera.
Si no recuerdo mal fue Canalla pa Bien, en el teatro pavón de Madrid, con Elefantes, Natalia Dicenta, y la producción de Presuntos Implicados. Un momento inolvidable
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Querida Clara, te lo mereces. Gracias por tu talento
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Maravillosa voz, una cantante con mucho arte, pero sobre todo entregada y una apasionada de su trabajo, lo cual hace que transmita muchas emociones en el escenario. Me emociona verla en directo, pero también en soledad… Le deseo lo mejor.
Un beso enorme
Gracias querida Lidia, y un abrazo grande hasta tu tierra gallega llena de magia y sensibilidad
Magnífica artista y persona. Tengo el placer de haberla conocido y es tan humilde y etérea como su arte pero tan llena de preciosismo que abruma. Gracias por tus recomendaciones una vez más y por tu talento y tu exquisitez. Un saludo desde Córdoba.
Gracias querida Helena, pienso lo mismo que tú.
Un abrazo grande para Córdoba, la tierra donde están mis raices