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Andalucía Eterna

Para empezar, disculparme por mi ausencia de dos meses de estas páginas virtuales, motivada por un compromiso profesional que me obligaba a poner todo mi tiempo y esfuerzos en él. No quiero sin embargo, a la vuelta, dejar de explicarlo, y comprometerme con ustedes, lectores blogueros, a no volver a faltar de ahora en adelante.

Cuentan que, al volver de su encierro carcelario y juicios inquisitoriales en Valladolid a dar clases, el insigne Fray Luis de León, condenado por traducir sin licencia la Biblia a la lengua Vulgar, en especial el Cantar de los Cantares, que ponía muy nervioso a los clérigos por considerarla concupiscente y hebraizante, utilizó la coletilla “decíamos ayer”, limpio de polvo y paja, como si nada hubiese pasado. Había trascurrido más de dos años de condena, peligro de muerte y hay quien insinúa que incluso tortura, en la que el escritor ascético se dedicó a realizar buena parte de su obra más importante. Así que, en comparación, dos meses es Pecata minuta…

Aprovecho para volver celebrando, eso sí, la festividad de Andalucía, como portentosa patria del talento, aunque los taifatos de los menos dotados para  ello a veces se conviertan en reyezuelos de las satrapías provincianas, qué le vamos a hacer…Perdonen que me ponga flamenco, es que a uno le puede la tierra, qué vamos a hacerle, y más cuando ha dado algunos de los nombres fundamentales de la cultura española en literatura, música, pintura, política, y un largo etcétera de disciplinas humanísticas. No es que tenga nostalgia de las ferias que se prodigan en la geografía andaluza, nunca me interesaron demasiado a pesar de nacer en Jerez, que tenía dos, la de la Vendimia y la del Caballo, respetándolas mucho, pero sí estoy un poco hasta la peineta, y puedo ponérmela, de que desde ámbitos como el de la política o los medios de comunicación se ridiculice lo andaluz con tanta ligereza. A uno le viene a la memoria ese prejuicio presuntamente castellano viejo e inquisitorial de los mal llamados Reyes Católicos que hicieron de sus intereses territoriales una cruzada a sangre y fuego contra lo andalusí. Constantemente incurre en patadas a la gramática española gravísimas como “la dije”, “La pegué”, etcétera, etcétera.  Tampoco sus conocimientos en lengua parecen muy vastos, más bien bastos, ya que, según los padres de la lingüística, lea un poquito de Saussure o Chomsky, o lea, simplemente,   se distinguen, perfectamente dos conceptos como son “Lengua y Habla”, el primero como el código cerrado de comunicación con todas sus reglas, excepciones y signos, y el segundo, como la manera particular de articularlo en cada región, con sus giros, sustratos históricos, características modales, etcétera. Verán ustedes señoras y caballeros, da la casualidad de que según todos los estudios lingüísticos, los sitios donde se construyen mejor el castellano es en Andalucía, Canarias y Latinoamérica, al margen de su habla que a algunos les causa tantos problemas de comprensión, frente a otros lugares, incluso el oriundo del idioma, que es Castilla, donde los “laísmos”, “loísmos” y “leísmos”, por poner un ejemplo, han desvirtuado la construcción de la lengua, aunque su habla sea más neutra en su articulación y asequible para algunos.  No es que a mí me sorprenda que una persona supuestamente formada y con título universitario se comporte en sus afirmaciones como un “Skin head”. Necios-que etimológicamente significa “el que no sabe” o “el que desconoce” – por no decir otro calificativo más preciso, los hay en la política, en la universidad y en la judicatura.

     

Además de insultante, tampoco me parece que sea muy constitucional el asunto de la caricatura de lo andaluz. Estoy convencido que a mí, que también soy andaluz, me entenderán perfectamente cuando diga que esa actitud, recuerda demasiado, quizá no puedan evitarlo, a las maneras caciquiles de una parte y otra de nuestro país, en la que los andaluces y los extremeños no eran más que los bufones, la mano de obra miserable y explotada por los que mantenían una serie de privilegios sociales a costa del sudor de la frente ajena. Quiero decir que, una vez más, demuestran su ignorancia  por una cultura como la andaluza, repito, milenaria, que ha dejado en nuestro bagaje nombres fundamentales, por no retrotraerme a los días de la ciudad de Gades y su escritores, como Columela, Luis de Góngora, Cernuda, Alberti o Lorca, u otros más recientes, como Juan Ramón Jiménez o Vicente Aleixandre, dos de los pocos premios Nobel de Literatura, de los españoles, que no sé si le suenan a algunos. No va a conseguir conmigo, eso lo aseguro, el enfrentismo entre catalanes, andaluces, vascos, madrileños, tan pueril, y que tan malos resultados ha dado siempre.  Aconsejo que repasen sus nociones de Lengua y Literatura, de Historia, de Derecho Constitucional, de igualdad hombre y Mujer, etc. Pero no se preocupen: somos muchos los andaluces formados y educados, como en mi caso, que distinguimos el trigo de la paja y hay quienes no se representa más que a sí mismo, y no a una región concreta.  Además de mis maravillosos maestros andaluces, he tenido amigos fundamentales en mi vida, catalanes, vascos, latinoamericanos, y de cualquier género y condición, como Terenci Moix, Manolo Vázquez Montalbán, Fernando Quiñones, Cristina Peri Rossi, José SaramagoJosé Antonio Zarzalejos, Antonio Hernández, y un largo e inteligente etcétera, con los que me entendí y entiendo perfectamente, porque la inteligencia y la bondad son universales.

          

Vuelvo a la celebración de lo andaluz, que políticamente constituyó el excepcional Blas Infante, desde su mítico acto fundacional en las Asambleas de Ronda y Córdoba en 1918 y 1919, aunque, sabiamente, hundiese sus raíces en su historia milenaria.  Este año, entre los muchos galardonados por la Junta de Andalucía con su medalla de Oro, está el catalán de nacimiento, y andaluz de corazón Miguel Poveda. Quienes tenemos la suerte de contar con su amistad sabemos que, a pesar de su enorme éxito, la humildad ha estado en la base de su carrera personal y profesional, lo que le llevó, siendo una figura del flamenco, a meterse en los barrios de San Miguel y de Santiago de Jerez, a aprender, como un discípulo más, de los cantaores viejos de este arte Jondo. Sin embargo, él no ha sido un excluyente, y se ha atrevido a revisar la copla, una hermana respondona del flamenco, que le ha entregado parte de su repertorio más nuevo e importante. Aunque la interpretación de coplas de Poveda, desde el territorio más serio y riguroso del flamenco puro, ha estado siempre presente en sus espectáculos, tal vez, la declaración de amor más clara que ha hecho este flamenco al género es la de su disco “Las Coplas del Querer”, aparecido en 2009. Aprovechando que fue elegido por Pedro Almodóvar para grabar el tema principal, “A ciegas”, de la Banda Sonora de su nueva película, “Los abrazos Rotos”, Poveda realizó esta grabación portentosa de algunos de sus clásicos cuyo resultado, sin paños calientes, es una de las versiones más potentes y hermosas de todos los tiempos.  Ciertas interpretaciones como el de la banda sonora, “A ciegas”, un viejo éxito olvidado de la Piquer y una de las más bellas coplas que se han escrito, es sinceramente insuperable. Algunas de las versiones hechas como la del clásico “Rocío”, están, sin ofender a nadie entre las imprescindibles de todos los tiempos, tal vez junto con la de Imperio Argentina y Miguel de Molina. Sólo con este disco, que esperemos no sea el último acercamiento de Poveda al género, este cantante está entre los mejores intérpretes masculinos de la copla de todos los tiempos, y entre los indiscutibles e imprescindibles, sin distinción de género, de toda su historia.

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Echo en falta, también tengo que decirlo, entre los premiados, a dos de los escritores más prolíficos y excepcionales que poseemos en lengua española, andaluces, y que saben más de literatura y flamenco: Antonio Hernández, y Manuel Ríos Ruiz. Háganselo mirar los que deciden los galardones, entre algún otro, perfectamente prescindible, por no decir innecesario.

 

Antonio Hernández, Premio Nacional de la Crítica, es una de las voces más certeras, aceradas y brillantes de la poesía española contemporánea. Para los lectores, andaluces o no, gustosos de la mejor literatura, recomiendo se acerquen a la lectura de Insurgencias, que recopila en la editorial Calambur la poesía del poeta de Arcos Antonio Hernández de 1965 a 2007. Con esta contundente transparencia del título, que ya he recomendado antes, vuelve al oficio y al ruedo literario Antonio Hernández, con su voz más honda y  trascendente. Una escritor fiel a sus raíces, andaluz, por los cuatro costados, y universal.  Esto sorprenderá a algunos que conozcan su trayectoria pero, en declaraciones recientes aseguraba el autor: “Me considero un poeta religioso que no se atiene a ningún credo” y, en la cita de Hölderlin que abre uno de sus libros recopilados  ya se apunta esta temática: “Porque siempre los combatió, los dioses, al fin, le salvan”. Dos son los ejes fundamentales de esta potente obra: la meditación filosófica, con el predominio de los pensadores griegos a los que se cita y alude en sus poemas, además del amor, humano, y por su tierra. La preocupación por el paso del tiempo, por la decadencia de la grandeza humana y propia, en la celebración de los maestros, la belleza, en lo que resulta compendio poético y a la vez carta de naturaleza y árbol genealógico del autor: de Juan Ramón Jimenez a César Vallejo, de Julio Mariscal a Rafael Alberti, de Pessoa a Keats, entre otros muchos, sin olvidar familiares y a amigos. Una sorpresa deliciosa a redescubrir siempre.

      

Otro ejemplo de la mejor tradición  literaria andaluza, es el trabajo de mi paisano, el jerezano Manuel Ríos Ruiz, poeta y periodista. Recomiendo, también en Calambur, sus obras completas, con el título Libros de Poemas, y compilación en dos volúmenes El Gran Libro del Flamenco, esencial para entender este género.  Su obra está hecha de verdad y la Andalucía más auténtica, por la que ha merecido, aunque no ha hecho prédica de ellos, los premios más importantes de literatura y periodismo, el Nacional de Literatura entre otros, en 1962, por el poemario “Ciudad de Entonces”. Los conceptos de universalidad y brillantez son aplicables a  Ríos Ruiz, también premio Nacional de Literatura en el año 1972 por el libro de poemas “El Oboe” , que la editorial Calambur ha reunido, con toda su poesía en éste sólo volumen más que recomendable. Vibra en él ese relampagueo gongorino, genuinamente barroco, sin imposturas, con todo lo que esto tiene de belleza formal y revelación ética. Lo supo bien su maestro Luis Rosales, que lo tuvo, como a Antonio Hernández, por amigo fiel y discípulo atento.  El compendio sobre el arte flamenco,  es además de una edición excepcionalmente bella y completa por su profusión, conocimiento y exhaustividad, llamado a ser libro de consulta obligatoria y manual indispensable para especialistas y neófitos de ese jondo cante del sur que es el flamenco. Aunque Ríos Ruiz me desaprobará el elogio, con su gigante bonomía, utilizaré palabras del escritor Antonio Hernández que dice de él que “es el Lorca de su generación, por la altura de sus metáforas y de sus imágenes poéticas”, argumento cargado de razón por su poesía enjoyadamente musical, por sus símiles sorprendentes, rastreables incluso en este ensayo del flamenco cuando dice para definir la voz de Camarón como “voz de hojaldre”, consiguiendo con ello surrealismo y exactitud descriptiva.

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Con estas sugerencias, permítanme una inmodestia pero, es que no todo el mundo tiene la suerte de nacer andaluz, es decir coronado por la luz de una cultura múltiple, universal y honda, como la luz de los amaneceres atlánticos, que los griegos llamaron mar de los Atlantes.

12 comentarios

  1. María Pilar Queralt

    Desde mis orígenes madrileño-catalanes (¡menuda mezcla!) un ¡Viva Andalucía y lo andaluz !desde lo más profundo de mi corazón.

  2. Excelente …. no le conocía .. pero le seguiré .. Gracias por describir de esa manera tan elegante a las gentes de por aquí …

  3. Excelente forma de narrar (como no podia ser de otra manera) lo maravillosa que es esta tierra y su gente.
    Gracias

  4. Aunque no todos tenemos la suerte de haber nacido en Andalucía, nos sentimos muy andaluces por la maravillosa acogida que nos ha dado esta tierra.
    Maravilloso blog.

  5. Soy de padres andaluces y aunque vivo en Catalunya me siento muy andaluza y siempre que puedo me escapo a esa maravillosa tierra.

  6. No puedes dejar de darnos tu literatura, se necesita como beber agua después de muchos días de sequía.

    Leerte es mas que un placer.

    Alicia

  7. Orgullosa de ser andaluza aún más si cabe después de leer tus palabras. Gracias paisano!

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