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Mujeres en pie de Obra

Ya sé que algunos dirán  que, el tema de las cuotas, la femenina en este caso, debieran ser innecesarias. Es cierto como que, con cuotas y todo, las mujeres, que han soportado y soportan el peso de las sociedades más avanzadas y las más deprimidas, siguen siendo discriminadas por una pura razón de sexo. Que haya mujeres incompetentes no justifica que deban ser excluidas, como el hecho de que hay más hombres en puestos directivos, por tanto y por una cuestión de números, más hombres incompetentes, no deslegitima a estos por cuestiones de sexo.  Así que, perdónenme si, como uno más, me sumo a la fiesta de la Mujer Trabajadora, entre otras cosas porque tengo en algunas de ellas a mis maestras más queridas y admiradas.

 

Que el siglo XXI será un siglo fundamental para la consecución de las metas de las mujeres, aún discriminadas en muchos lugares del mundo, también en la cultura, es tan evidente como que el  anterior fue el terreno abonado de grandes voces femeninas que se alzaron en la reivindicación de sus capacidades intelectuales y creativas, más allá de la impuesta labor reproductiva que les imponía la sociedad. El grupo de las poetas ”Tremendistas”, en plena y durísima posguerra española, y del que decía en tono despectivo cierto poeta olvidado y oficial al que no nombraré, que eran “esas mujeres que se arrancan cuando escriben la matriz y la ponen encima de la mesa”, formado por escritoras de enorme valor y talento como Ángela Figueras, Elena Martín Vivaldi, Concha Zardoya, Gloria Fuertes o una benjamina Pilar Paz Pasamar, sentaron las bases de ciertas conquistas en el campo de la literatura, desbrozando el camino de otras posteriores. Merece la pena recordarlo, ahora que estamos a punto de celebrar el Día Internacional de la Mujer, como conmemoración a cierto  27 de agosto de 1910, en el que  más de un centenar de mujeres de diversos países asistieron a la Segunda Conferencia de Mujeres Socialistas en Copenhague, Dinamarca. Luchaban por un derecho fundamental: el voto, y establecieron el 8 de marzo como su efeméride. Como antecedentes históricos, se toman tres hechos ocurridos en Nueva York, EE.UU.: el primero, en marzo de 1857, cuando miles de trabajadoras marcharon en protesta por sus miserables condiciones laborales. El segundo, en 1908, cuando cuarenta mil costureras industriales se declararon en huelga en demanda de mejores salarios, reducción de la jornada laboral, abolición del trabajo infantil, y el derecho a unirse a los sindicatos. Los dueños de la fábrica Cotton Textile Factory encerraron a sus empleadas para que no se unieran a la huelga y se desató un incendio , parece que intencionado, que provocó la muerte de 129 obreras. El tercero ocurrió en  1909, y Nueva York fue de nuevo testigo de las protestas de 15.000 mujeres trabajadoras. Bajo el lema “Pan y Rosas”, en el que el pan simbolizaba la seguridad económica y las rosas la calidad de vida, y las mujeres extendieron sus protestas hacia el derecho al voto y el fin de la esclavitud infantil. En 1975, las Naciones Unidas establecieron el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, recogiendo en su Declaración y Programa de Acción de Viena:  “Los derechos humanos de la mujer y de la niña son parte inalienable, integrante e indivisible de los derechos humanos universales. La plena participación, en condiciones de igualdad, de la mujer en la vida política, civil, económica, social y cultural en los planos nacional, regional e internacional y la erradicación de todas las formas de discriminación basadas en el sexo son objetivos prioritarios de la comunidad internacional.”  Recordaba en una ocasión Trinidad de León-Sotelo, otra institución en la historia del periodismo de este país, los tres años de la desaparición de Carmen Laforet, primera ganadora de la primerísima edición del premio Nadal con la novela “Nada”, y que tantos encontronazos tuvo con la censura, de la que dice que “fue saludada con gozo por Juan Ramón Jiménez, Azorín, Ramón J. Sender, escritor éste que en cartas cruzadas posteriormente con Carmen, celebraba, también, su modo de ser persona.”. No sería la única relación epistolar que desvelaría sorprendentes datos biográficos de esta autora pionera, como los que recogió en un estudio la profesora de la universidad gaditana Marisol Dorao, sobre la correspondencia entre Laforet y Elena Fortun, madre literaria del personaje Celia,  que entablaron una cómplice y apasionada relación durante los últimos años de esta, muy tristes por su separación, por la incomprensión del cainita mundo literario, y otra heridas profundas. Por eso, llega a decir en una carta a Sender: “Usted se ha olvidado de que vivimos siempre en los pequeños reinos de las Taifas, y que una persona que no está declarada en ninguno de estos reinos belicosos, a la fuerza se la considera como enemiga de todos”.Era el dolor y la verdad de una mujer extraordinaria, una de tantas mujeres extraordinarias que han conseguido que hombres y mujeres de hoy seamos mejores, y cuya obligación es, para no volver atrás, no olvidar sus nombres, sus esfuerzos, sus grandezas y sus obras.

   

De tesón y de carrera de fondo sabe mucho la actriz Bárbara de Lema, de la que dijeron críticos y especialistas que era la revelación de la película La semana que viene (sin falta). La cinta de Josetxo San Mateo, combinaba con agudeza y sentido del humor una trama inteligente de denuncia social , enredo y realidad contemporánea. La película es una delicia de personajes, y la fuerza de la imagen y de interpretación de Bárbara de Lema, inusual en nuestro cine, llena la pantalla. La actriz asegura: ”estoy madura y preparada después de muchos años de teatro y trabajo para demostrar todo lo que llevo dentro. Todo de lo que soy capaz a poco que los directores me den su confianza” .

Ahora mismo, Bárbara de Lema está rodando Aún rezo por ti, Santa Barbara, un western, con la peculiaridad del protagonismo femenino. El equipo  se encuentra en plena localización, para rodar el Teaser, en cristiano, las primeras imágenes sobre la que se cimentará el proyecto, en Almeria, en los estudios de Ford Bravo. Este proyecto se va a comunicar próximamente en la sección de  nuevos proyectos en el Festival de Cine  de Malaga, pero ya os avanzo las primeras imágenes. La dirije Luisje Moyano, protagonizada por Bárbara de Lema, Nancho Novo, Beatriz Rico, Enrique Escudero, Francisco Conde, entre otros. La preparación de actores y acción, corre a cargo de la empresa, StuntWorks, capitaneado por Gonzalo Hernández. La película trata de la venganza de una mujer por el daño causado, en un mundo solo de hombres, como era el lejano oeste, que sigue siendo muy cercano en nuestro día a día. La protagonista, Bárbara de Lema, después de desaparecer un año, y preparar su vendetta antes de volver a Santa Bárbara y poner orden, a su manera. Seguro que será una de las sensaciones de la próxima cartelera.

 

         Para poner mi nota literaria, recomiendo la lectura de cualquiera de los libros de la escritora alicantina  Francisca Aguirre, recientemente galardonada con el Premio Nacional de Poesía por el poemario “Historia de una anatomía”, editado por Hiperion, que recomiendo, vívidamente, como su antología “Ensayo General”, o la reedición de “Los Maestros Cantores”, ambos en Calambur. A los que la conocemos y seguimos, por admiración y afecto, es como si nos hubiese correspondido parte de la alegría recibida, que se merece por su coherencia, ética y trabajo. Francisca Aguirre, Paca para los amigos, es un ejemplo de decencia intelectual, de ejercicio responsable y desmesurado de la claridad y de la verdad poética, poco parangonable en la contemporaneidad literaria de nuestro tiempo. Un sabio disparo de sinceridad, desnudo de complacencias o brindis a la galería, que nos emociona con la precisión de la palabra exacta, y la emoción vivida. “Francisca Aguirre pertenece a la generación de mujeres que tuvieron la vida más difícil de la España del siglo XX, la de quieres eran niñas durante la guerra”, dice la también poeta Olvido García Valdés en el prólogo a la nueva edición de Los maestros cantores. Y añade: “Despertar a la vida, adquirir conciencia (aquello que se llamaba ‘uso de razón’) durante una guerra civil es lo más terrible que le puede ocurrir a un ser humano”. Además, García Valdés subraya el carácter curativo que la escritura ha tenido para la nueva Premio Nacional: “El arte cura, sí, o, dicho de otro modo, solo en el terreno del arte -vale decir, de la poesía- halla sentido la vida”. No se pierdan a estas mujeres en pie de obra, que es la mejor manera de estar en pie pacífico de guerra, en un mundo que no nos regala casi nada.

 

 

2 comentarios

  1. Muchísimas gracias por tus palabras. Me he emocionado mucho al leer tu artículo. Es una suerte para las mujeres la existencia en el mundo de hombres como tú. Desde este rinconcito de Almería en el que me encuentro, quisiera aprovechar la ocasión para felicitarte también a tí y a todos los hombres que son como tú y que hacen del mundo un lugar menos hostil y un poco más amable para todas aquellas mujeres que como es mi caso reivindicamos nuestra libertad e independencia. Te felicito por tu valentía y honestidad y te agradezco muchísimo que en cada una de tus obras pongas el valor de las mujeres, tanto personal como profesional de relieve arrojando un poco de luz al cajón en donde la historia y algunos indeseables nos ha dejado olvidadas demasiadas veces. Un saludo enorme y un abrazo desde el respeto al ejercicio de la belleza y la más profunda admiración.

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