Martin Cooper, es el inventor del teléfono móvil. Cooper hizo la primera llamada, en 1973, con un Dyna-Trac de Motorola. En el 2009 se le otorgó el Premio Príncipe de Asturias de la Investigación Científica y Técnica.
Dice Martin Cooper que se inspiró en unas imágenes del Capitán Kirk, de Star Trek, para desarrollar el móvil.
Este fantástico invento provocó el comienzo del vertiginoso declive del uso de las cabinas telefónicas. Y comenzaba, también, la era de un nuevo tipo de adicción sin sustancias: el enganche al teléfono móvil.
La adicción al móvil es tan fuerte como el tabaquísmo.
El alcoholismo.
La drogodependencia.
O la bulímia.
Los adolescentes y jóvenes son los más adictos. 1 de cada 1.000 está seriamente enganchado al móvil.
Hoy día es impensable que un joven no tenga un teléfono móvil. Y el que no lo tiene se siente muy desgraciado.
Se diseñan móviles con dibujos infantiles.
Y muchos niños tienen teléfono móvil antes de cumplir los 10 años.
Y es tal la adicción que les produce, que una madre, para que su hijo merendase, tenía que hacerle el sandwich en forma de teléfono móvil.
Muchos jóvenes, y no tan jóvenes, utilizan el móvil para comunicar cualquier tontería innecesaria.
La rapidez al teclear destroza el lenguaje y la ortografía. Y hay chicos que se hunden si nadie les llama al móvil en una hora.
Y como con los teléfonos de última generación se pueden hacer fotos y vídeos, los jóvenes se pasan el rato intercambiando imágenes.
Y ahora se emplea también el móvil para comunicarse en las redes sociales, colgando todo tipo de fotos y vídeos. Algunos compiten obsesivamente por quién tiene más amigos en Facebook.
En el mundo se envían, a diario, millones de SMS. Lo que genera un gasto muy importante en teléfonía móvil. Una ruina para muchos.
Por el contrario, para aquellos que nadan en la abundancia, se diseñan móviles lujosísimos, con diamantes incrustados.
El teléfono móvil no sólo se lleva en los bolsillos, bolsos o colgado del cuello.
Se ha convertido en un apéndice de nuestras manos, o de otros sitios… Como este “manos libres”.
Muchos han aprendido a hacer todo tipo de virguerías con una sola mano, para no tener que soltar el móvil con la otra.
Es frecuente ver a personas manifestando, impúdicamente, serios cabreos por el mal funcionamiento de su teléfono.
De esos enamorados que se pasan horas al teléfono y no quieren colgar. Y están un buen rato con la ñoña cantinela del “Va…no… yo no… cuelga tú primero…tonto…”
La telefonítis aguda es el uso innecesario y compulsivo del móvil. Puede considerarse adicta aquella persona que esté constantemente controlando la pantalla, si suena el móvil, si hay SMS o llamadas perdidas.
Hay personas que no sueltan el móvil ni en el cuarto de baño. Duermen con el móvil debajo de la almohada, por si reciben alguna llamada, o lo usan incluso mientras hacen gimnasia. No pueden perderlo de vista ni un momento.
Si se hace uso excesivo del móvil, las radiaciones electromagnéticas pueden resultar muy nocivas para la salud. Y, de tanto teclear, se acabarán produciendo horribles mutaciones digitales.
Por todas partes se escuchan politonos, que van del más simple timbre al más ridículo y ruidoso de los sonidos o musiquitas. Los politonos suenan indebidamente en aviones, cines, teatros, funerales, a mitad de un discurso o a mitad de una clase. No podemos estar ni un minuto sin el teléfono móvil.


































algunos descubren móviles…yo hoy he descubierto tu blog que original, que fotos….no sin mi móvil, aunque yo a estas alturas cada vez intento tenerlo más apagadito….me he aburrido de él. Antes nadie me localizaba ahora estoy localizada las 24 horas del día…que horror quiero ser libre…..besos Carlos
DAMA: Es un gran invento que hay que saber dosificar. Muchas gracias. Carlos Martorell.
Buenisimas todas las fotos que has colocado en el post, con ellas no necesitarías más palabras lo dicen todo.
CLEIRA: Muchas gracias. Se me olvidó poner una foto de un conductor al teléfono.