Encontrar un nuevo autor al que poder leer es como encontrar un tesoro escondido. Ha permanecido allí todo el tiempo, ante nuestros ojos, en las estanterías de una biblioteca o en una librería, pero no lo hemos encontrado ni reparado en él por la causa que sea. Hoy
quiero mostraros donde está la “equis” que marca el emplazamiento en el mapa de la literatura de unas novelas y un escritor sin duda os va a cautivar. Paco López Mengual (Molina de Segura, 1962), autor de tres novelas: La memoria del barro (2005), El mapa de un crimen (2009) y El último barco a América (2011), y de varios relatos.
- ¿Cómo nace la historia que nos cuentas en “El último barco a América”?
El tema de la Guerra Civil es un tema que me interesa muchísimo. A los 13 años tenía que ser algo friki, ya que con la paga que me daban mis padres me compré una enciclopedia sobre la Historia de España y me la leí entera.
- Cada escritor cuenta sus inicios y sus motivaciones de una forma diferente, ¿cuál es la tuya, cuándo, cómo y dónde escribiste tus primeros textos?
Hace diez años no tenía intención de escribir, pero leía mucho y tenía varias ideas rondando la cabeza. No me creía capaz, sin embargo, un día me sorprendí a mi mismo delante de un ordenador contando una historia. Comenzaba, pero pronto se me caían, no avanzaban, a la cuarta página no tenía más que contar. “La memoria del barro” empezó siendo una novelita y acabo siendo mi primera novela publicada.
Escribía en la más absoluta clandestinidad, sólo mi mujer y mi hija leían mis capítulos conforme los acababa, ellas me animaban. Cuando la acabe se la pasé a dos buenos amigos, aunque me costó mucho trabajo hacerlo.
El disparador surge con la película “El laberinto del fauno”. Guillermo del Toro une la Guerra Civiel y la fantasía. Me di cuenta que era un cóctel muy bueno. Ahí me decidí a escribir “El último barco a América”.
- Crear un personaje implica grandes dosis de imaginación, pero también usar rasgos de gente que conocemos, anécdotas…¿Cuáles son los orígenes del entrañable Marcial, el protagonista de tu novela?
La verdad es que no conozco ningún pastor. Marcial es, más bien, la representación de la iniciación a la vida, de cómo nos abrimos a todas las experiencias en la adolescencia, abrirse a viajar, a la amistad, al amor…
- A medida que iba disfrutando de tu novela, no podía evitar imaginar una adaptación cinematográfica, la historia es muy visual.
Quizás sí. Yo crecí influido no sólo por la lectura, sino también por el cine. Es un mestizaje muy saludable: es bueno, e interesa a los dos ese maridaje. Ambos salen ganando.
- ¿Dónde están las buenas historias, de dónde pueden emerger?
Todas flotan en el ambiente. Está en la mirada del escritor, del artista en general. Cada uno ve el mundo de una manera muy distinta, y en cada una de esas miradas hay una historia latente.
- ¿Qué personaje literario te hubiera gustado crear y por qué?
Un libro que me fascinó (y lo sigue haciendo) fue “Soldados de Salamina”, de Javier Cercas. Cuando lo leí pensé: “¡Qué cabrón!” y tuve la suerte de poder decírselo en persona ya que un amigo me pidió que lo acompara al aeropuerto a recogerlo. Fue como llevar a Dios en el asiento trasero del coche…y soy ateo.
Hay tantos personajes…Indiana Jones, por ejemplo. Ese tipo de personajes me atrae mucho, es un compendio de cultura, aventura, buscavidas…
- ¿Qué es el éxito para un escritor, cuál es la mayor satisfacción que puedes recibir?
Eso va por escalas. Mi primera satisfacción fue que a los dos primeros amigos a los que les pasé mi novela, les gustó. Fue como recibir el Nobel. Ver que la gente paga por leerte es otra, la verdad, y el que te publiquen es muy satisfactorio. En todas las escalas me considero con éxito.
- ¿Cómo compaginas tu vida profesional con la familiar y con tu faceta de escritor? ¿Cómo lograr equilibrarlo todo?
Yo no me considero escritor profesional, lo primero de todo soy comerciante. A veces me escaqueo de la mercería, de la familia, y saco tiempo de todas partes. Por suerte, mi familia no es muy exigente, mi hija ya es mayor…
A mediodía escribo mi artículo para La Razón. Para la novela solía escribir de noche, pero con la edad me cuesta cada vez más trasnochar. Ahora aprovecho los fines de semana o me tomo alguna mañana de trabajo para escribir.
- Recomiéndanos algún autor que te haya agradado últimamente, y algún título.
Me está gustando mucho la “no ficción”. Gay Talese me gusta mucho (“Retratos y encuentros”), es periodista y escritor norteamericano. Junto a Truman Capote son los padres de la no ficción. Escriben novelas a través de entrevistas, observando y escudriñando sus vidas, narrando lo que ven, lo que sienten.
Llevo entre manos algo similar, una historia de un hombre que conozco,de 83 años de edad, que se describe a sí mismo como espía, aunque yo creo que era un simple sopón. Empece a escribir una historia de la transición a través de un infiltrado, inspirado en este hombre…ya veremos.
- Günter Grass dijo que no hay un espectáculo más hermoso que un niño que lee. ¿Como conseguiremos hoy que esa imagen no se pierda?
Dudo mucho de los planes de lecturas. Lo que hace lectores son las buenas historias, una te lleva a otra, y a otra…Una mala historia te quita las ganas de seguir leyendo. Es un reto que un niño coja un libro antes que se ponga delante de la televisión o de una videoconsola.
¿Habéis leído ya alguna obra de Paco López Mengual? ¿Qué os pareció?
¡Un abrazo desde el Marcapáginas!

