Lo confieso: soy una de esas personas que, por trabajo, está todo el día de la ceca a la meca en presentaciones, reuniones y comidas con clientes. ¿Cómo sobrevivir a ese momento en el que te dan un menú cerrado sin posibilidad de elegir? Aquí mis primeros trucos:
- Evitar el pan: si no sé cuantos ProPoints voy a gastar, no añadiré ni medio de más.
- Beber agua: Una sola copa de vino son tres. Además, evitas comer con un cliente achispada

- Fingir que las patatas no existen (si es que vienen en el plato) y simplemente comer la proteína y la verdura.
- Ante la peor de las catástrofes: respirar profundo y recordar que tengo 40 ProPoints extra a la semana reservados para este tipo de ocasiones. Es el momento de hacer uso de ellos.
¿Qué más me recomendáis? En breve tengo que salir de viaje a una presentación internacional y estoy recopilando más ideas…


Mi nombre es Paloma Abad, tengo 28 años y soy periodista. Desde que tengo memoria no ha pasado un sólo año en el que no haya estado a dieta. Siempre es el mismo cuento en dos etapas: primero la sigo a rajatabla (con todo el furor que se puede esperar de una groupie adolescente) y a los pocos días acabo por descartarla alegando infinitos inconvenientes: paso hambre, sólo como verdura, proteínas o ¡alcachofa!. Por fin he llegado a la conclusión que los términos dieta o régimen no conjugan en mi diccionario, así que he decidido agarrar el toro por los cuernos y apostar por un concepto bastante más sencillo y eficaz: llevar un estilo de vida más saludable de la mano de entulinea. Valga este blog como testigo de cada uno de mis logros (y muy probablemente baches) en este pequeño reto. Ya sabéis, un pequeño "peso" para el hombre, un gran paso para la humanidad...