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noviembre, 2011


30
noviembre 11

“PRÉSTAME TU SOMBRERO”

Mi hermana Ana María ha escrito una novela que se desarrolla en Lugo y hemos ido hasta allí para gestionar su publicación. La novela se titula “Préstame tu sombrero” y es la solicitud de protección que la protagonista formula a la ciudad que, finalmente será su salvación, tras una serie de peripecias llenas de interés e intriga que no dejan indiferente al lector. Pues bien, el viaje ha resultado interesante, pero fallido porque la ciudad de Lugo está encerrada tras las piedras de su muralla romana y es muy difícil llegarle al corazón.

Nuestra visita a la Diputación de Lugo fue recibida con una cortesía burocrática que, si bien se puede hablar de corrección lo cierto es que ni fu ni fa. En el Ayuntamiento lo que les preocupó es saber si hablábamos gallego y si el texto estaba escrito en gallego. Y sólo en el Círculo de las Artes, en contacto con Don Jesús López-Domínguez logramos algo de eso que se llama empatía.

Curiosamente, el Círculo de las Artes de Lugo celebró, en su Salón Regio, su “Gran Baile de Otoño” el pasado sábado 26 de noviembre y lo hizo con gran éxito de público. Es, a todas luces, una institución fuertemente enraizada en la ciudad que cuenta con cinco mil socios. El Círculo de las Artes existe de 1855, pero el edificio actual data del 12 de diciembre de 1898.


13
noviembre 11

MISA EN EL PILAR DE ZARAGOZA

Mentiría si dijera que he estado en Zaragoza con el propósito de oír una misa en la Basílica de El Pilar, pero también mentiría si dijera otra cosa. Resulta que mis padres se casaron un día 9 de noviembre en la Iglesia de San Sebastián de Madrid (allí donde está enterrado Lope de Vega y también Santos López Pelegrín, el primer cronista taurino verdadero conocido) y ésta ha sido siempre una fecha relevante en mi vida.

Pues bien, me fui a Zaragoza en el AVE que, naturalmente, te lleva en un plis-plas y cuando quieres recordar ya estás allí. Y luego, aprovechando que el Ebro pasa por Zaragoza, decidí oír misa en El Pilar, porque las misas en El Pilar son otra cosa, y dedicarla a la memoria de mis padres (R.I.P.)

Zaragoza tiene hoy dos problemas graves: El primer problema son las obras para la instalación del tranvía y debo decir, que yo no entiendo muy bien la furia ecológica que nos invade, cuando causa tantos trastornos a los ciudadanos y luego la gente acaba preguntándose: “Y todo esto ¿para qué?”. El segundo es la Papelera que está tan dentro de la ciudad que, cuando cambia el viento, la peste (mal olor) entra hasta en El Pilar.

Me fui de Zaragoza con la lluvia que hizo su aparición cuando más a gusto estaba y recordando que es la patrona de la Hispanidad y esa copla que reza así:
“La Virgen del Pilar dice que no quiere ser francesa
que quiere ser capitana de la tropa aragonesa.”
Forneas


7
noviembre 11

HISTORIAS DEL BUS

Hablo de los autobuses madrileños, de los que tenían y tienen una tapicería sucia y gastada y de los más nuevos que están hechos con un material que desconozco y que parece madera barnizada. He preguntado y no me han sabido dar razón.

Pues bien en los autobuses se ve de todo, por ejemplo: Lo que más llama la atención es la cantidad de personas que levantan los pies y los colocan en el asiento de enfrente. Son personas de toda clase, sexo y condición que impelidas por no sé qué moda se dedican a pisotear el asiento que les pilla enfrente, sin acordarse de que otras personas tendrán que sentarse allí y se mancharán inevitablemente con la porquería que dejan sus zapatos. Mujeres y hombres: mujeres bien trajeadas y otras de más modesta condición que exhiben su cansancio a ojos vistas; así como una variedad de hombres, desde los abueletes que tanto abundan en el transporte público hasta ejecutivos cuarentones con maletín, chicos jóvenes con novia y sin ella y los adolescentes que necesitan probarse a sí mismos. Hasta una joven china he llegado a ver en el día de hoy. Da la impresión de que media España está cansada y así no se puede progresar.

Otro ejemplo es esos autobuses que llevan en la parte delantera unos asientos (me parece que son seis u ocho en total) que están a una altura de unos cuarenta centímetros del suelo del autobús, con lo incómodo que resulta, y encima llevan los iconos que avisan que esos asientos está reservados para ciegos, embarazadas, etc. , etc.

Nunca he estado de acuerdo con la filosofía del transporte público porque creo que se podría gestionar de otra manera y quiero que no se me olvide hablar de los conductores y los tirones que pegan al frenar el vehículo con el consiguiente vaivén para los usuarios. Y cuento todo esto sin ánimo de molestar a nadie, pero con el sincero deseo de que entre en razón quien corresponda y acabemos con estas molestias. Forneas


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