Llevo varios días queriendo escribir sobre el 8 de marzo y toda la polvareda que está levantando este año por culpa de un informe de la RAE, pero me produce angustia. Yo conozco bastante bien este tema y no quiero decir lo que realmente pienso. Siempre dije: “Yo no soy feminista, pero defiendo los derechos de las mujeres” y eso es lo que voy a intentar hacer aquí y ahora.
“El lenguaje es una herramienta fundamental de comprensión y entendimiento entre los seres humanos” es una idea que nadie discute, pero luego te pones a pensar y resulta que también sirve para todo lo contrario. Que hombres y mujeres pensamos de forma distinta. Que vivimos juntos y, sin embargo, enfrentados por una idea malentendida del poder. Que lo políticamente correcto (o lo intelectualmente frustrado, como decía Francisco Umbral) nos obliga a callar para no desentonar en una mayoría de ocasiones. Son tantas las cuestiones que gravitan sobre el universo masculino-femenino que han de pasar todavía muchos, muchos años antes de que se logre un razonamiento comprensible y asumible.
Un ejemplo, por supuesto cuestionable, es eso de que los hombres tienen mayores habilidades espaciales y analíticas (son mejores en los campos científico-técnicos) mientras que las mujeres tienen mayor fluidez mental, verbal y una mayor sensibilidad emocional. Unos dicen que sí y otros dicen que no, y así se escribe la historia, a base de pros y contras.
Yo con lo que estoy de acuerdo es con la columna que Elvira Lindo publica el 7 de marzo en “El País” titulada QUIERO: “Quiero, por ejemplo, que los directivos de los medios de comunicación sean escrupulosos en el tratamiento que se les da a las mujeres, no sólo desde la información o el editorial sino también desde las columnas. La chulería y el desprecio hacia la condición femenina tiene un sorprendente hueco celebradísimo en el columnismo español”
He dicho. Forneas


Querida Celia: yo tampoco soy feminista, creo que todos debemos demostrar lo que somos y lo que trabajamos sin que tenga que estar en función del sexo. De acuerdo que todavía existen prejuicios sobre las mujeres, pero está en nosotras el demostrar cómo lo hacemos y cómo trabajamos, para ello hay que formarse, formarse y formarse y en esto no existe discriminación en nuestra civilización. Me fastidian las comisiones o gobiernos paritarias, tenemos que estar en ellas porque nos lo merecemos, no porque seamos mujeres. Otra cosa es el trabajo que queda por realizar en otras “civilizaciones”, Un beso
Querida María: ¡Que sabia eres! Tienes toda la razón. Hombres y mujeres estamos obligados a pasar toda nuestra vida formándonos y las mujeres todavía más para poder defendernos
en la lucha cotidiana por la vida. Un abrazo.
Te has superado a ti misma. Te lo dice tu hermana Ana María.
Gracias hermanita. Que Dios te bendiga.
Repito: Te has superado a ti misma. Te lo dice tu hermana Ana Maria.
Amén.
Me ha encantado tu texto, la frase de Umbral y la columna de Elvira Lindo.
Un fortísimo abrazo.
Gracias. Acabo de escribir un comentario a tu último post y no ha salido. Espero que lo haga más tarde. Estoy preparando otro texto para publica esta semana sobre un viaje a Córdoba que he realizado.