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octubre, 2009


30
octubre 09

Afinidades y desacuerdos

muy unidos.jpgmuy bien relacionado.jpg

 


incompatibles desde luego.jpgLa otra noche, en la celebración del cumpleaños de una de mis Musas (¡Felicidades de nuevo!) oí uno de los mejores comentarios de los últimos tiempos:

-          “si tú y yo nos llevamos bien es porque yo soy muy empática, porque mira que eres rara hija, que no hay manera de que entienda lo que haces. No, yo no te podría defender, porque no puedo defender lo indefendible”.

Quien lo dijo no era otra que la hermana de la Musa, refiriéndose a otra amiga (que también tiene más tela que cortar que un vestido de Montserrat Caballé). Y es que esa familia da para mucho. Otra hermana -y Musa- dice que está pensando en “apostatar” de dicha familia, que no puede más, pero que es muy difícil.

 

Pero volviendo a la “empática”, resulta que está fascinada poniendo en práctica todo lo que ha aprendido en un taller de “coaching” realizado recientemente gracias a los cursos del paro. Ahora anda todo el tiempo “poniéndose en la piel del otro”, aunque como ella misma dice: “es muy cansado y muy difícil, porque hay mucha gente que está fatal, y ponerse en su piel cuesta una barbaridad”.

 


tienen los mismos gustos.jpgTodo ello me llevó a reflexionar sobre a quién toleramos y a quién no, a quién justificamos -aunque sea injustificable- y a quién rechazamos de igual modo que el aceite repele el agua.

Dicen que en el fondo lo que menos nos gusta de otro suele ser algo que también forma parte de nosotros mismos (y que lo que nos atrae es una sutil combinación de similitudes y complementariedades).  ¿Será cierto?

En mi caso, por ejemplo, la relación amor – odio que tengo con Italia seguro que tiene base en que reconozco muchas cosas de su esperpéntico hacer en nuestra tierra (menos llevar gafas de sol en cualquier situación y condición de luz), pero por el contrario, hay gente que no tolero y con la que no me veo identificado (los que maltratan a los animales, por ejemplo). Bueno, eso creo.

 


de la misma tribu.jpgTambién hay gente a la que adoras desde el primer momento, casi sin necesidad de hablar, y otra que te genera un rechazo impresionante pese a no haber hecho nada en particular (los que yo llamo “agujeros negros”). ¿La famosa química?

En esos casos, ¿es lícito seguir dicho instinto básico? ¿Debemos descruzar la pierna o agarrar el punzón en función de lo que nos dicte el subconsciente? Empíricamente, salvo algunas excepciones, a mí me ha funcionado.

 

Hay que reconocerlo, ciertas combinaciones encajan perfectamente y otras… otras… bueno, necesitan más esfuerzo.

El esfuerzo; supongo que de eso trata la vida en sociedad, de adaptarse y convivir (la prefiero a la palabra “tolerar”, que me suena a “te perdono la vida aunque tu unidos por el ladrillo.jpgpresencia me revuelva las tripas”), de actuar teniendo en cuenta que existe un “otro”, que no puedes ir de kamikaze-paso-de-todo-y-sólo-miro-por-mí sin respetar ciertas normas.

Ahora que lo pienso, qué poco va quedando de todo eso…

 

A mí me sugiere que las sociedades humanas no son tan distintas a las animales, donde diversas especies coexisten, aunque no siempre en armonía. Sí, los antílopes y los leones comparten ciertas hectáreas, pero no les pidas que compartan metros. Trasladándolo a las “tribus urbanas”, determinados grupos parecen condenados a no poder convivir unos al lado de los otros (Belenes Estébanes y Marías Josés Campanarios, por ejemplo)…

Y hablando de grupos, vinculado a las “afinidades” hay algo que también hay que tener en cuenta: todos tenemos un grupo de pertenencia y otro de referencia, los cuales no tienen porqué ser idénticos. Dichos grupos, o nuestra vivencia de los mismos, condicionará claramente nuestras relaciones y comportamientos.


el coche de las estrellas.jpgEn mi caso, servidor proviene de un barrio proletario y con muy poquito glamour -o ninguno-(grupo de pertenencia), donde te arriesgas a recibir insultos y pedradas por el mero hecho de no vestir con el uniforme de “macho-chandalero-cani”, pero siempre me he sentido seducido por entornos “chupi-cultos-llevo-pajarita-+-gafas-de-pasta” y sofisticados (grupo de referencia). Hasta tal punto que gracias a energías cósmicas desconocidas, guiadas por mi vocación (la misma que me llevó por ejemplo a escribir a Donald Trump y terminar siendo aceptado en su foro universitario; sí, sí, como te lo estoy contando), y pese a que yo soy muy del pueblo (al igual que la Esteban) sin darme cuenta me he visto contra pronóstico en un montón de situaciones dignas del papel-cuché (¿Al igual que la Esteban?).


 siempre quiso ser una estrella.jpgPero no sólo en la vida real, no. Incluso en los sueños me codeo con “famosos y famosetes”.

Siguiendo los consejos de la última bruja que el destino puso en mi camino, y que me recomendó que escribiera mis sueños, me he dado cuenta que soy capaz de soñar que me encuentro en una reunión de amigos entre los que se encuentra Madonna, haciéndole bromas del tipo “hija, mira qué brazos más grimosos tienes; sí, fibrados, pero qué horror”. Así, tan ricamente.

Aunque no soy el único. Una amiga de PITICLI también soñó recientemente con Madonna. En el sueño ella estaba con unos amigos en el concierto de la señora, cuando en un momento dado se pusieron a jugar a la escoba como quien no quiere la cosa. ¿Y qué hizo Madonna? Pues bajar del escenario y ponerse a jugar con ellos.

Puede que el grupo de referencia sea incluso más determinante que el de pertenencia a la hora de diseñar nuestro proyecto de futuro, o de decidir nuestras afinidades.

 

Entrada Evento.jpgPor cierto que hablando de esta amiga, el sábado próximo iremos al estreno de los geniales gags que junto a una compañera de trabajo ha realizado. El título: “Personal Assustant”. Puro arte surrealista. Que tiemblen los de Muchachada Nui. Habrá alfombra roja, photocall, cocktails, invitaciones, dress code… y todo, todo, en su piso de 45 metros. Porque cuando tienes tanto arte no necesitas el Kodak Theatre.

Y a la vista está que hay mucho arte y glamour entre aquellos que no venimos precisamente de Beverly Hills. ¡Que tiemble Hollywood!

 

Un beso muy fuerte y… ¡sed muy felices!

Cartel Personal Assustant.jpg 


21
octubre 09

¿De parto de quién?

las más bellas de su rellano.jpgun hombre solidario.jpg

 


una mujer luchadora.jpgLos hombres (y las mujeres de países como Israel) tienen la mili. Corrección: tenían.

La mili no era otra cosa que aquel tema horroroso y recurrente que tenías que escuchar una y otra vez a la mínima de cambio, haciéndote sentir que una canción de Giorgi Dan en un disco rallado no era algo tan doloroso para los oídos. Que si las vigilancias, que si los castigos, que si los superiores…

Un suplicio para el oyente educado, que no podía hacer otra cosa que sonreír y escuchar dichas anécdotas mientras repasaba mentalmente desde la lista de la compra a los peinados crujientes de Tamara-no-cambié.

Esos tiempos ya pasaron -por suerte- y sólo aquéll@s que optan por el ejército profesional tienen la exclusiva de relatar historias protagonizadas en trajes de camuflaje oficial (nada que ver con los de Marc Jacobs). Claro que con el nivel intelectual mínimo
ellos enamoran.jpgexigido, mejor contadas que escritas (no quiero ni pensar en las faltas de ortografía que decorarían el folio). Aunque no todo iba a ser malo: veo a l@s reclutas cada mañana haciendo sus ejercicios de camino al trabajo y tienen las carnes más prietas que la faja de Carmen Sevilla. Alguna vez he estado tentado de unirme al grupo (sin calientarpiernas, que conste) y aprovechar para ponerme las lorzas a ralla.

Pero volvamos a la cuestión. A falta de mili, hay un tema del que no puedes escapar: si los hombres tenían el servicio militar obligatorio, las mujeres tienen el embarazo.

¡Por Dios! ¿Es que no hay nada más de lo que hablar en cuanto surge un silencio? ¿O en cuanto haya algo que remotamente pueda relacionarse con ello?

TODO TODO puede derivar en anécdotas del embarazo, lo prometo.


una señora hacendosa.jpg-
         
Documental de animales à pues cuando estuve embarazada también sentía lo mismo que la leona. (Hablemos de la mantis religiosa, pues).

-          Noticia sobre el tráfico à pues cuando estuve embarazada y tenía que ir al hospital, no veas qué aventura hasta llegar al paritorio en coche. (Suerte que nadie ha tenido que ir en metro).

-          Rebajas en los grandes almacenes à pues cuando estuve embarazada iba a las rebajas y lo pasaba fatal, porque nada me quedaba bien. (En algunos casos, ni siquiera ahora puedes decirlo, bonita).

-          La crisis económica à pues cuando estuve embarazada sufría mucho pensando si nuestros sueldos serían suficientes para mantener a la criatura. (Pues sigue sufriendo, cielo, que los hijos son un gasto mayor que fichar a un futbolista).


ella valora la suavidad.jpgEs empírico: agudizas el oído en cualquier situación y ahí lo tienes, tema de embarazos.

Claro que a veces el asunto se trata con singular maestría. La semana pasada iba en el autobús y oí lo siguiente de dos “canis”: la Yessi es de las mías, tía, de las que no dilatan.

Prometo que aunque pudiera ubicarse el comentario en otros escenarios, se trataba del momento del parto. ¡Qué nivel el del grupo de la Yessi!

Luego están TODOS los detalles que has de oír una y otra vez -no importa que puedas repetirlos palabra por palabra de tantas veces como los has escuchado-:

-          las náuseas

-          los antojos

-          engordé 200 kg durante los nueve meses

-          la apetencia sexual (esto sólo si tienes mucha confianza o se han agotado otros detalles)

-          las contracciones (peores que una coz)

-          el difícil camino a la dilatación (o “si no llegas a 10 cm. nada de nada”)


y seguimos con los modelitos.jpg-
         
el “por favor, póngame la epidural” (pero luego las contracciones no van al unísono con la dilatación)

-          cesárea sí, cesárea no

-          los puntos

-          mi hij@ pesó tanto y midió tanto

-          mi hij@ era mucho más grande que la media  -la de las niñas es de 49 cm. Y la de los niños 50 cm.- (os sorprendería la de niños que pueblan nuestras tierras que extrañamente son mucho más grandes que la media -que no sé quién la debe de configurar actualmente con tantas excepciones-)

-          etc.

 

Entiendo que es una experiencia única, y que seguramente hablo desde la envidia freudiana masculina de no poder concebir, pero ha habido ocasiones en que otro comentario de partos y yo mismo me parto (parto como sinónimo de descompongo).
toda la familia hidratada.jpgAdemás soy muy empático, y prometo que puedo llegar a notar contracciones si me las cuentan con mucho detalle. No quiero ni pensar en la posibilidad de romper aguas.

Afortunadamente las mujeres más cercanas a mi entorno son bastante comedidas, o tremendamente atípicas al respecto, y no insisten demasiado en el tema, o bien detectan cuándo han sobrepasado el tiempo de exposición (como los que reciben el OSCAR) y educadamente cambian el asunto a tratar.

Luego está, claro, todas amigas que poseen menos instinto maternal que la teniente Ripley de Alien, y que si de algo hablan es de los previos a un posible embarazo, es decir, de sexo. Pensándolo bien, tengo más amigas que hablan habitualmente de sexo que de embarazos. Curiosamente no me importa.

 


otra que trabaja.jpgEn todo caso, llegó un momento en que tantas mujeres a lo largo del día hablaban de partos e hijos (ése sí que es ya un tema inacabable) alrededor mío -me muevo generalmente en entornos mayoritariamente feminizados- que yo mismo urdí:

-          toda una historia sobre mi propio embarazo

-          una serie de anécdotas de los hijos que tenía en común con PITICLI

 

Si bien lo primero no dio mucho juego, lo segundo sí. PITICLI y yo inventamos que teníamos tres hijos, y hablábamos de ellos de manera muy natural, haciendo dudar al interlocutor. Estos hijos eran:

-          Chloë, la mayor, una niña china albina muy espabilada, rechazada en su país de origen por sus rasgos pero que nos venía muy bien al compartir rasgos fundamentales con PITICLI. Posteriormente las historias de Chloë derivaron en su especialidad para robar carteras a los transeúntes y su dedicación a tiempo partido en la mendicidad (manías que le quedaron de su vida anterior) para colaborar en la hipoteca y el pago de la escuela.


una peli muy instructiva.jpg-
         
Teo, un niño subsahariano muy rebelde con un trastorno de conducta del tamaño del Empire State que nos lleva de cabeza porque se comporta como un salvaje y no hay manera de socializarlo en el parque. Fantaseábamos con regalarle una jaula para su cumpleaños.

-          La tercera. Nunca tuvo nombre, ni supimos exactamente su procedencia, pero ahí estaba, buscando su sitio. Estábamos dudando en seguir el “método M.Jackson” y llamarla Chloë the second, a falta de uno mejor. Sólo esperábamos que la pobre no copiara nada de sus hermanos.

La mayoría de la gente se escandalizaba, especialmente cuando relatábamos que eran MUY AUTÓNOMOS, ya que se levantaban solos, hacían la comida, etc. pero creo que en el fondo nos envidiaban, porque… ¿cuántos hijos colaboran en los gastos cotidianos desde tan tierna edad? Y otras personas, más de una vez, nos han preguntado
se les ve la mar de educados.jpgdivertidas por ellos.

 

Como dijo alguien, los hijos son como los pedos, que sólo te gustan los tuyos, y a mí sólo me gustan mis ahijados e Inés, que son lo más bonito del mundo. Por cierto, ahora que os tengo aquí… ¿os he explicado alguna vez cómo fue el embarazo de los mismos, su nacimiento, o lo monos que son? ¿No? ¡Pues os lo cuento ahora mismo, que es un tema que me encanta!

No, mejor lo dejamos para otro post, pues noto que me hacen señales desde la organización de los Oscar.

 

¡Sed muy felices!

 


14
octubre 09

Viva el deporte

bailarines sin igual.jpgla más elástica.jpg

 


sin miedo al frío.jpg¡Qué bueno es el deporte! ¡El deporte dignifica! ¿O eso era el trabajo? No, imagino que el trabajo no era, porque como dice mi abuelo: “el que trabaja es porque no vale para otra cosa”.

En todo caso, hay que hacer deporte, que es muy bueno para la salud, y te pone las carnes prietas.

Da igual que te lesiones -porque no conozco deporte en el que no te acabes lesionando-, también da muchas alegrías. Y mucho tema.

Si le pregunto a mi Musa Bruja cuál es el deporte que más le gusta practicar, no tengo duda de cual será su respuesta (la misma que la de la Musa Mexicana, que no practicaría deporte ni en defensa propia, a excepción de la danza del vientre, que como dice mi Musa Saly, es lo mejor para la “cintura menopáusica). O sea, sus preferencias se reducirían al basado en la horizontal.

Aunque no veo yo que se quemen tantas calorías con dichos ejercicios. Sin ir más lejos, estábamos PITICLI y yo en el gimnasio el pasado domingo (vamos los domingos, que queda muy L.A.) y PITICLI, al ver las calorías consumidas después de un buen rato haciendo remo me suelta: “¡¿¡¿todo este esfuerzo y sólo “·$/”$· calorías!?!?! ¿Pues cuántas se tienen que hacer entonces en la cama?” Lo dicho, mucho mito.

 


como mola su look Farala.jpgYo llevo el deporte en el ADN, lo mismo que las lesiones, pues mis padres son grandes deportistas, lo que pasa es que ya casi no lo practican. Mi padre debió de hacer tanto de joven, cuando era futbolista y paracaidista, que pensó que ya tenía suficiente por 150 años. Por suerte también abandonó la costumbre de cocinar albóndigas, ya que por aquella época no tenía mejor sistema para darles forma que utilizando el hueco de su sobaco. Sí, podéis vomitar, no os lo prohibiré.

Lady Laca, coqueta ella desde que fuera protozoo, siempre fue una fiel seguidora de la filósofa Jean Fonda, sí, sí, la que se plantaba un maillot y realizaba estiramientos en casa. Así que grandes momentos de mi infancia fueron delante del televisor, con el chándal puesto, unos calientapiernas de lana que mi madre confeccionaba con sumo tesón y escasa combinación armónica de colores, y Eva Nasarre. Ella en su plató de televisión, rodeada de efebos y gacelas saltarinas, y nosotros dos, en el comedor, agarrándonos la punta de los dedos de los pies con los de las manos y forzando una sonrisa. Memorable. Por no hablar de cuando le tocó una cinta de cassette de Sydney Rome para hacer gimnasia sin necesidad de televisión…


me pido los 3.jpgAfortunadamente esos tiempos ya pasaron, y ahora ya no tengo que realizar esas sesiones cuando la voy a visitar. Actualmente son las habitantes de la aldea del norte de Burgos donde pasan las vacaciones las que deben ponerse sus fajas de deporte para seguir las orientaciones de Lady Laca en el campo, a distancia prudencial de los rebaños de ovejas, y realizar los ejercicios que ella les indica.

 

Y hablando del tema “vestimentas”, hay que ver cómo van algun@s al gimnasio, que parece un desfile de la semana de la moda de Hormonalandia. Que si chándals de súper diseño, que si peinados especiales para la ocasión, que si pechugas estratégicamente balconeras…

Por suerte nosotros vamos a uno mucho más “de barrio”, rodeados de la flor y nata de Pakistán, China y Geriatrilandia, así que te pongas lo que te pongas, quedas mon@. Yo me planto mi camiseta de baloncesto vintage (porque al igual que Laura Ponte, yo soy muy del vintage) y los pantalones que iba a tirar el marido de una amiga de
los más deseados de la selva.jpgmi madre) y andando. Explotando mi lado retro. Atrás quedaron mis años de adolescencia y volleyball, en los que influenciado por una errónea idea de las películas californianas y llevado por un horterismo sin fronteras, me ponía camisetas cortadas con tijera, me teñía el pelo con agua oxigenada e incluso me llegué a decorar el brazo con un tatuaje falso gracias a rotuladores carioca. Todos tenemos un pasado digno de olvidar.

 

Pero volviendo a tiempos más cercanos, recuerdo el único día que fui con mi Musa Roja al gimnasio (compartíamos pagos, porque ir ella ir no iba) y se plantó unas mallas que hubieran sido el sueño de cualquier cortina y unas chancletas de playa. De aquella guisa se subió a la máquina de remo hasta que sus extremidades cambiaron su composición orgánica por la del caldo starlux, y ya no ha vuelto. Creo que tampoco paga. Una pena porque se ha perdido algunas de las mejores escenas contempladas en años, y porque los gimnasios se mantienen, estoy seguro, gracias a la gente que paga pero no va.


pasan e Eva Nasarre.jpgOs relato algunas de las escenas que no ha podido presenciar:

-          La usuaria china que se pasa la mañana en la piscina “de chorros” hablando por teléfono móvil, sin miedo a explosiones ni a recriminaciones del monitor.

-          La usuaria rusa tamaño Perestroika que se pone un bañador dos tallas más pequeñas, con lo cual uno de sus pechos-Afrodita-A sale cada dos por tres sin importarle un pimiento.

-          El usuario italiano que practica deporte en la sala de máquinas sin quitarse las gafas de sol (¿qué tendrán los italianos con las gafas de sol? ¡ni siquiera se las quitan dentro de los museos!).

 


vaya golfista.jpgNada que ver con los personajes que un@ puede encontrar en los gimnasios de “alto standing”, cuajaditos de modelos y ejecutivos. De hecho, sé de más de una que se gasta todo su salario de dependienta / esthéticienne en la cuota de dichos gimnasios con el objetivo de “pescar un solvente buen marido”. Lo que pasa es que creo que ellos también lo saben…

En todo caso, les deseo mucha suerte.

Aunque también podrían probar a conocer marido en YOGA. He practicado yoga durante varios años, y además de rodearte de gente súper agradable, considero que es un espacio muy sensual. Al menos a mí tanto trabajar la pelvis y postura del perro – pirámide me ponía muy hormonal. Claro que también me dejaba muy ZEN, no confundáis.

Otro ámbito muy recomendable es el de la danza. A los veintisiete años me dio por probar en la danza contemporánea y llegué a realizar dos cursos. Superado el pudor inicial por las mallas, te lo pasas genial. Además, todo el mundo es súper liberal y estupendo. Eso sí, mejor para gente joven.


para ir elegante a la piscina.jpgUna conversación compañeril decidió mi salida de la danza. Estaba en el vestuario (por supuesto, mixto) y dos chicos junto a mí hablaban de los castings a los que se iban a presentar, sobre los exámenes, la selectividad… ¡¿la selectividad!? Cuando me preguntaron a mí y les dije que tenía veintisiete años y la selectividad muy olvidada, sus ojos como platos me dejaron claro que les llevaba diez. En aquellos momentos no sentí que llevase mallas, sino pañales geriátricos. Y pensé: “Una salida digna, cuando aún puedes dar saltitos, es una victoria”.

 

Aunque para saltos, los que di junto a un amigo dramaturgo mío en una de las situaciones gimnásticas más surrealistas que me han sucedido nunca. Si yo soy promiscuo social (vamos, que hablo hasta con un caballo de madera) él me supera sobremanera. Y una noche que salimos de fiesta, terminamos a las siete de la mañana entablando conversación con las prostitutas de la calle. Hasta ahí más o menos bien. Lo que sucede es que no sé cómo viró la conversación hacia el aeróbic, pero el caso es que terminamos todos (las prostitutas y nosotros dos) haciendo un simulacro de
para conocer gente.jpgclase de aeróbic en plena calle Joaquín Costa de Barcelona
. Espero que las cámaras no lo registraran…

 

Lo dicho, el deporte da mucho tema. Y es muy importante, aunque sólo sea para poner las carnes lo suficientemente firmes como para salir digno en las fotos del verano.

 

¡A practicarlo tod@s!

¡Sed muy felices!

 

P.D.  Un beso muy especial para Lady Laca, que cumple años, y para Inés, que acaba de nacer. ¡Que cumplan muchos más!

 


5
octubre 09

Verdades Photoshop

envuelven su relación en matices.jpga él le dijeron que fumar era bueno.jpg

 


contentos porque no saben la verdad.jpgEl otro día se me acercó una lectora -y sin embargo amiga- y me soltó:

-          Pues el último post no me ha gustado mucho; el anterior sí, pero éste… éste… no sé, le falta algo…

Y yo le sonreí (algo que hago muy frecuentemente desde que mis padres tuvieron la genial idea de ponerme ortodoncia) y le agradecí su sinceridad.

Ciertamente, menos Ferrero Rocher, es difícil contentar a todos, pero más difícil aún es decir la verdad.

 

¿Estamos preparados para la sinceridad? ¿Cómo serían nuestras relaciones si no maquillásemos determinadas cosas?

 

Un conocido de mi Musa Escritora, al que conocimos en la primera Tertulia Mensual Madrid – Barcelona inaugurada recientemente, comentó que una amiga suya estuvo viviendo en una aldea siberiana donde la gente no decía mentiras, y la palabra tenía un peso valiosísimo. Si se quedaba a una hora determinada y no aparecías, automáticamente pensaban que te había sucedido algo, y fallar a tu palabra era algo inconcebible.


celebrando verdades a medias.jpgA mí me recorrió un escalofrío sólo de pensarlo -más allá de las temperaturas imaginadas-. ¡Ese lugar daba más miedo que Silent Hill!

 

¿Podríamos vivir en una sociedad así? ¡Si somos expertos en modificar citas o llegar más tarde a las mismas! Yo, desde luego, no me siento preparado.

De hecho, conozco gente que considera inadecuado presentarse a una casa a la hora acordada, ¡pues eso no daría tiempo al anfitrión a tenerlo todo listo! (Eso es algo que nunca nos van a criticar a PITICLI y a mí, que llegamos tarde con una fiabilidad del 95% por ciento).

 

En mi entorno ponemos tanta “salsa” a las explicaciones que si nos quitaran la misma no tendría la misma gracia.

 

Teléfono que no miente.jpgPor no hablar de la ecuación Sinceridad = Falta de Tacto.

- Qué mala cara tienes, ¿no? ¡Y te han salido granos!

- Sí, es que soy alérgico a l@s gilipollas, digo a l@s  sincer@s. Por cierto… ¿tu pareja qué tal? ¡Ay, perdona, no recordaba que te había dejado por tu ex mejor amig@!

No, no y no. Me encanta el café, pero yo me lo tomo con dos sobres de azúcar, y lo mismo ciertas noticias.

Es más, frecuentemente no quiero ni necesito conocer todos los detalles, a no ser que sean morbosos, en cuyo caso, habitualmente también entra en juego algo de añadidura fantástica.

- ¿Entonces… los pillaron haciéndolo en el ascensor del trabajo? ¡Qué fuerte!

- Sí, pero lo más fuerte es que cuando abrieron las puertas ella iba vestida de Dominatrix Fluorescente y él de Bombero -Torero, que me lo han dicho mis fuentes, que son muy fidedignas todas.

 

En mi opinión, creo que la verdad está muy sobrevalorada, lo mismo que la inteligencia y el sexo (he de aclarar que estas apreciaciones surgieron en la cena de cumpleaños de la Musa Mexicana, en la que una gran mayoría se posicionó así).

 

A mí, las que me gustan, son las Verdades Photoshop, ésas en las que todo se ve más mono, aunque ya sepa que no sean fieles a la realidad. (Además, creo que uno ya sabe la verdad en el fondo).

 

no está nada retocada.jpgY es que bajo mi humilde punto de vista, la mentira juega un papel fundamental en nuestra sociedad.

Con Mentira: 

- ¡Qué guapa iba la novia! ¡Y qué vestido más precioso!

- Sí, sí, sí, toda una belleza. Por cierto, qué menú más delicioso.

Sin Mentira:

- ¿Pero has visto lo cutre que iba la novia? ¡Si parecía salida de un CD de la gasolinera del polígono! Eso no se lo ha hecho un modisto, sino un tapicero.

- Y lo embutida que iba, que parecía un salchichón, claro, que ya le viene de familia. Y de la comida no hablemos, que mi perro come un chopped de mejor calidad. La boda de mi Dámaris sí que fue un fiestón.

No quiero ni imaginar cuántas relaciones de amistad, de pareja o comerciales irían al garete si sólo dijéramos certezas. ¡Viva la mentira! Sin mentira no habría literatura, ni cine, ni publicidad. ¿Acaso era Blancanieves la más bella del reino? Lo dudo.

 

Aunque como todo, mejor con moderación. Pues he conocido a más de un@ que se llega a creer tan ciegamente sus propias mentiras que luego no hay manera de devolverl@s al mundo real.

Un conocido se inventaba tantos pasados para ligar que después se hacía un lío (se hacía pasar por policía, diseñador o mecánico en función del objetivo, y claro, luego nos obligaba a seguirle la corriente frente a sus conquistas, lo cual era un follón tremendo).

Recuerdo otra que quizá por falta de autoestima empezó diciendo que se había encontrado a Amenábar en un bar -ella era teleoperadora- y de ahí a que éste la quería de co protagonista junto a Bardem y Catherine Zeta Jones. Llevó tan lejos su mentira que llegó a asegurar que Bardem se enamoró de ella y Catherine estaba celosa de su
todos creían en lo mismo.jpgmanera de actuar. No paró hasta que su novio compró unos billetes de avión para Los Ángeles.

 

Un consejo: si mientes, hazlo bien y con gracia, pues Amenábar y Zeta Jones no pegan ni con cola. Fíjate en los políticos, no en Pinocho.

 

La causa de todo esto puede que provenga de nuestros genes mediterráneos, que al fin y al cabo inventaron los sofritos y la mayonesa.

 

Ricemos el rizo… ¿Qué pasaría si sólo opináramos de aquello que realmente sabemos? ¿Y si tuviéramos la costumbre de informarnos de lo que no sabemos antes de hablar?

Por lo pronto nuestra sociedad sería distinta, y habría más silencios.

 

Y hablando de silencios, uno muy especial, que duró ocho años, ha supuesto un gran motivo de alegría.

 


Ocho años de silencio.jpgMi Musa Escritora
(experta en poner salsa a las conversaciones y con un don para contar historias) publica su primera novela “OCHO AÑOS DE SILENCIO”. Podréis encontrar el libro esta semana en las librerías, y acudir a las presentaciones que se llevarán a cabo en Barcelona, Madrid y Bilbao.

El libro es una maravilla. Los que lo hemos leído damos fe, al igual que los críticos de la revista Qué leer. El amor que deposita en los personajes de la novela traspasa el papel.

Toda una lección de perseverancia, y la evidencia de que los sueños se pueden cumplir.

 

Espero que lo leáis, y que me comentéis vuestra opinión, aunque no sea la verdadera.

 

Un beso enorme y… ¡sed muy felices!

 


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