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diciembre, 2009


15
diciembre 09

Los Ochenta contra el Frío

Faralas totales.jpgsimplemente fantásticas.jpg

 


ella se ríe del frío.jpgHay gente a la que le gusta el frío. Claro que también hay gente que cree que la polivalencia es la policía de una ciudad levantina. Discrepo en ambos casos. A mí el frío me gusta menos que un disco de grandes éxitos de Inma Serrano. Pero aquí lo tenemos y habrá que llevarlo de la mejor manera posible.

Como diría la Pantoja: al mal tiempo, buena cara, o “dientes, dientes”, que por algo mis padres se gastaron una pasta en ortodoncia.

 


sobrellevando el frío.jpgY eso es lo que hemos hecho PITICLI y yo en nuestra última escapadita romántica a un Santiago de Compostela afectado por uno de los mayores temporales de frío y lluvia que se recuerdan: disfrutarla pese a las inclemencias (por ser sutil y amable) meteorológicas.

 Pienso que en otra vida PITICLI y yo debimos de ser divinidades de la lluvia, pues lugar al que vamos, lugar que llueve. Eficacia probada. Incluso nos llovió dos días en Fuerteventura, y eso que sólo llueve día y medio al año. Tal y como está la economía estoy por ofrecer nuestros servicios a las cofradías del sur que tengan a bien sacarnos en romería por un precio módico. Cambiamos Rocío por Tifón.


elegantísima contra el frío.jpgUna de las grandes dificultades cuando viajas con semejante clima es qué llevarse en la maleta, especialmente si reniegas de chubasqueros y jerséis que no favorezcan en las fotos. Por suerte dimos con la solución:

-          Maxi paraguas transparente (combina con todo y te permite ver a través de la ventisca).

-          Ropa inspiración Doctor Zhivago combinada con elementos del Retorno del Jedi.

 

Fue así como PITICLI lució con singular alegría su gorro siberiano con orejeras frente al apóstol, el cual, puede que por envidia, destruyó -literalmente- una de nuestras cámaras al tan alegres por la nieve.jpgintentar fotografiarle. Yo creo que no se tenía que haber puesto así. A mí me dice Santiago que le compre uno igual y se lo regalo para Reyes sin problema. Pero claro, dile tú a un Santo que acepte perder protagonismo por unos minutos en su propia casa…

De todos modos el gorro en cuestión siguió trayendo polémica. Al quejarse PITICLI de que la gente miraba extrañada su complemento, a mí se me ocurrió decir que lo entendía al tratarse de un gorro un tanto “extravagante”. Pues para qué quieres más, discusión conyugal al canto.


o gato negro.jpgAfortunadamente nada nos reconcilia más que comer bien, y eso en Santiago está asegurado. Os paso unas direcciones imprescindibles:

-          O gato negro (un clásico entre los clásicos que no ha perdido ni pizca de encanto). Sus chocos en su tinta son increíbles. Por cierto que en la mesa de al lado estaban Boris Izaguirre y su marido.

 


 
Bistró Leal.jpg-
         
Bistró Leal
. En la zona del Ensanche. Un restaurante muy nuevo en el que comer platos tradicionales y versionados exquisitos.

 


Restaurante María Castaña. Foto de Rafa Prades.jpg-
         
María Castaña
. Para los que quieran comer no sólo las recetas de toda la vida, sino también las actuales confeccionadas con algas. Riquísimo.

 

Ya de vuelta, y luchando contra la tentación de invernar, han sido días de reencuentros. Impagable la conversación con la Musa Mexicana sobre su categoría de los “Subseres humanos”, grupo de gente indeseable que ella describe con todo lujo de detalles. Que vayan tomando nota los antropólogos. Por no hablar de otra de sus teorías, la relativa a “todo el mundo se destroza la vida de la manera que más le gusta”. No sé por qué no llevo una grabadora en nuestros encuentros…

 


bollywood restaurant.jpgQuien también nos vino a visitar fue Lady Laca, que añoraba pasar un día “en la gran ciudad”. Sus visitas siempre tienen dos efectos prácticos en nuestras vidas:

-          Limpiamos la casa (Lady Laca es experta en señalar las zonas sucias de un hogar, y aunque parezca mentira, en treinta metros cuadrados es capaz de localizar miles).

-          Reponemos las reservas de tupperwares (siempre se presenta cual Paco Martínez Soria cargada de embutidos, guisos y demás).

 

Sabiendo lo que le gusta poder comentar a la vuelta con sus amigas los lugares “in” a los que ha ido -porque ella tiene que mantener su estatus de “la más moderna del barrio”- la llevamos a comer a nuestro restaurante hindú favorito, el Bollywood.

Como si lo hubiera sabido, se presentó con un pañuelo al cuello (que le traje de China aunque aquí también lo hubiera podido comprar incluso más barato, pero que le sirve para explicar que se lo trajo su hijo de China) que automáticamente se trasladó a su cabeza nada más cruzar la puerta del local.


toda la familia electrocutada.jpgLady Laca, que lee una barbaridad, había terminado recientemente “Pasión India” y otro libro sobre la nuera de Indira Gandhi, así que para qué quieres más. Fue sentarse y empezar a hacer poses de baile bollywoodiense. El camarero, impresionado, le puso uno de esos brillantitos en la frente y ella tan feliz. Por si con las fotos no fuera suficiente, al marchar se llevó el brillantito bien guardado junto con folletos del local para explicar con todo detalle a sus cien mejores amigas el lugar en el que había comido. Aunque claro, como ahora es LA MÁS MODERNA, su frase es: “es que a mí la que me gusta es la comida japonesa”. Tremenda.

 


empacho de chicle de fresa.jpgY esa misma noche, tras dejarla en el autobús que la llevaría de regreso a las provincias, de cabeza a la fiesta de los 80 que organizaba una amiga de PITICLI (la directora de los geniales cortos de los que ya os hablé y que considera los ochenta como la “última época realmente moderna”).

PITICLI, que triunfó, se había comprado parte del vestuario en HUMANA para la ocasión. Sin embargo, yo no tuve que adquirir nada nuevo. Dado que me gusta más el vintage que a Laura Ponte, sólo tuve que combinar lo que tenía en el armario y listos.

Cumple1.JPGLa anfitriona nos recibió vestida fenomenalmente al estilo Blossom, y por su piso desfilaron todas las tendencias de la época, desde los aires punkies al flashdance. Un par de asistentes llegó a presentarse con sendos hula hops. De las mejores fiestas a las que he ido.

Una vez terminada la misma nos fuimos, con esas pintas, a un bar cercano, hula hops incluidos. No os podéis imaginar lo que le alucina a la gente un hula hop en un bar. ¡Hasta nos los pedían prestados por unos minutos! Y eso que era un bar de “Crepúsculos” (denominación de la anfitriona de los locales de veinteañeros), que pensábamos que no habían visto semejante objeto en su corta vida, o que los confundirían con las anillas para la nariz o los dilatadores que utilizan en oídos…


Peazo de modernas.jpgIntentaré transcribir la conversación mantenida con una de las asistentes (bastante perjudicada por el alcohol):

-          ¡Ey, qué pasada! ¿Eso es un hula hop?

-          Sí.

-          ¡Qué fuerte! ¡Es lo más! He salido vestida de mil cosas, porque siempre salimos vestidos de “algo”, pero nunca se nos había ocurrido traer un hula hop.

-          ¿Y de qué vais hoy?

-          Hoy hemos venido discretos, y sólo nos hemos pintado los ojos a lo “Naranja Mecánica”…

-          Ah…


unas chicas soñadoras.jpg-
         
Pero hemos salido de mil formas. Una vez fuimos vestidos de personajes de Heidi, y yo iba de Clara, subida a un carro robado del Mercadona, que recortamos, cubierta con una manta…

-          Impresionante…

-          Porque yo he robado de todo. ¿Puedo robar el hula hop?

-          No.

-          Es que me encanta robar. Lo mejor es robar Pato WC…

-          ¿?¿?¿?¿?

-          Sí, el Pato WC triunfa. No hace mucho robé una botella de Pato WC y fuimos la wii de los ochenta.jpgponiendo “chupitos de Pato WC” a la gente, jajaja.

-          ¡¿!¿!¿!¿!”·=?!”=!?$)=Q!

-          Así que ya lo sabéis, si tenéis que robar, robad Pato WC.

-          Muchas gracias. Adiós.

-          Adiós. ¿Puedo robar el hula hop?

-          No.

 

Efectivamente, la noche confunde. Y la mañana siguiente tienes una resaca que-pa-qué. De manera que nos pasamos todo el domingo en el sofá, tapaditos con la manta y volviendo a niveles aceptables de conciencia (es sabido que los treintalescentes tardamos más en recuperarnos).  Que luego llega el lunes y hay que rendir. Para más INRI, esta semana me habían pedido que pudiera intervenir “en calidad de experto” (oh
inolvidable.jpgmy God) en un foro sobre trastorno límite de la personalidad, de modo que la neurona tenía que estar en un estado más o menos decente. Claro que si no me hubiera recuperado mínimamente siempre hubiera podido decir que durante el fin de semana hice trabajo de campo…

 

En fin, os seguiré manteniendo informad@s. Ánimo para sobrellevar el frío, vivan los ochenta y… ¡sed muy felices!

 


3
diciembre 09

Tutti Frustri

Si no quieres frustrarte conduce uno.jpgElla tiene sus expectativas ajustadas.jpg

 


Verdaderamente combina con todo.jpg¿Cada frustración es un regalo?
Mi Gurú está totalmente convencido. Así que yo estoy cabreado  molesto como un mono cuando en realidad debería estar dando saltos de alegría.

 

Textualmente, la otra tarde, me suelta: las frustraciones son buenas. Los momentos eficaces son los traumas. Las felicitaciones son como las pausas musicales, pero a las frustraciones… ¡a las frustraciones hay que darles las gracias!

 

Me quedé tan ojiplático que tuve que apuntarlo. No, si yo puedo entenderlo, como lo otro que me dijo, lo de tienes que fijarte en lo que te molesta, porque de lo que ahí aprendas dependerá tu felicidad. Y yo, que estoy súper a favor del ZEN (lo mismo que Belén Esteban), no hago más que reflexionar sobre todo ello. Pero que me jode fastidia, me jode fastidia. Será que todavía estoy en un nivel muy principiante en esto del ZEN. Más que ZEN, estoy en-ZEN-dido por dentro. Creo que me voy a poner la “L” de prácticas
el coche para todo Gurú.jpgenganchada al aura, para que la gente esté avisada
.

 

Porque amig@s, en los últimos días no he parado de tener regalitos de esos. Y no lo siento tanto por mí (que también, que también), sino por los que me rodean, a los que no he parado de darles el tostón con los “efectos colaterales” de los regalos. O lo que es lo mismo, la indignación.

Resulta que me fui de Congreso con el Compañero Bailongo y el Muso San Miguel (no tenía apelativo y el muchacho se quejaba, lo que pasa es que cuando le dije que le iba a llamar “Muso Operación Triunfo” tampoco le gustó, así que Muso San Miguel se queda, porque donde va, triunfa) a las verdes tierras de Asturias. Era un Congreso sobre innovación.

 


Seguro que si viene al Congreso la lía.jpgPrimero: me tumban la comunicación que presenté y me la hicieron cambiar por un póster (y no por uno desplegable mío ni de Samatha Fox, qué va, que lo pedían científico). Y lo cambié.

Segundo: tuve que contemplar cómo habían aprobado algunas comunicaciones que no es que fueran malas, es que eran de juzgado de guardia (otras no, que conste).

Tercero: tras una intervención como público, la gente aplaudió y me preguntaba cómo era que no había presentado nada. Y yo recordando las palabras del Gurú…

Cuarto: a la hora de la entrega de premios, se me acercó la vicepresidenta para decirme que mi póster era excelente, mi defensa la mejor, el tema, el más innovador, que me habían propuesto para ganador… pero que no me lo daban por no sé qué chorrada. Mira, a esas alturas tenía yo el Amor Universal en Nueva Zelanda. Aunque lo peor estaba por llegar…


Así me vestiré para destacar.jpgQuinto: salí por la noche con el Muso San Miguel y tuve el regalo que desearían todos los niños y adolescentes. ¿Por qué? Porque pude experimentar lo que se siente convertido en súper héroe. Al lado del Muso San Miguel me volví uno de los 4 Fantásticos, o para ser más exactos, desarrollé la invisibilidad. Aunque al igual que la Kriptonita, mis superpoderes desaparecían ante una circunstancia determinada. ¿Cuál? Cuando alguien me venía a preguntar por él para sacarme información del susodicho. Fuera de esos momentos podría haberme colgado de la lámpara dispersando el extintor y la gente no hubiera notado nada excepto una leve sensación de Navidad Artificial.

 

Claro que yo no soy de tirar la toalla fácil, y al día siguiente volví a salir con él y me planté mi camisa de Cowboy de segunda mano y un tupé fijado con tanta cera capaz
Encantada y sin frustraciones.jpgde resistir no sólo la lluvia asturiana sino un tsunami tropical. ¿Desapercibido yo? ¡Ja! El resultado no fue para tirar cohetes, pero mis superpoderes casi desaparecieron. El Muso me decía es que tú tienes mucho estilo”, y yo pensaba “si fuera como tú me pasaba yo el estilo por el Arco del Triunfo y saldría hasta con un saco de patatas, pero no me queda otra”.

Por cierto que PITICLI tampoco perdió el tiempo en Barcelona y salió hasta horas intempestivas (hay que aprovechar el quedarse de Rodríguez) y según me dijo, su escote fue muy aplaudido. Mira, me alegro.

 


Un televisor para exigentes.jpgLo dicho, cargadito de regalos de la vida que vine. Por suerte ya me he ido acostumbrando a ellos, y mi entorno tiene la cabeza menos inflada de mis comentarios. Si es lo que comenta la Musa Bruja, que igual las frustraciones ayudan a crecer, pero para abajo, como las raíces. Más sabia no puede ser.

 

Qué diferente sería todo si supiéramos verlo todo como el Gurú, porque otra cosa no, pero frustraciones y expectativas no ajustadas hay más que paro en nuestra sociedad.

 

A colación me viene a la mente la conversación de la madre de una paciente, que me explicaba cómo se había “cargado” las expectativas de una profesional.

Por lo visto le habían cambiado la referente, y cuando la fue a conocer ésta se topó con que la madre de la paciente no respondió “exactamente” como ella esperaba…

-          Mira Agustín, me han cambiao a “mi Eva de siempre” por una niñata y no pienso volver.

-          Pero mujer, dale una oportunidad…

-          Que no, xiquillo, que no, que ná más conocerme me salió “con las pistolas cargadas” y yo le dihe, mira, no vuelvo más.

-          Tienes que comprender que ella hacía su trabajo, y hay muchas cosas que no están yendo bien…

-          Si ya lo zé mi arma, pero si a mí me “entra con cariño”, pueh eh otra coza.

-          ¿Y no volviste?

-          No, y al día siguiente me llamó por er teléfono pa preguntarme si no iba a acudir a la siguiente entrevista y le dije que no. Ella me preguntó que por qué y yo le dihe: PORQUE NO TENGO FILING CONTIGO.

-          Entiendo lo que dices, pero es importante que estés en contacto con ella. Además, creo que puede ser útil su juventud para ayudar a tu hija… ¿Quieres que la llame yo para romper el hielo, hablarle de ti y recuperar el contacto?

-          Ehta bien…

 


Una familia sin frustraciones.jpgLa conversación fue más larga, pero ya captáis la esencia. Lo cierto es que la señora algo de razón tenía. Para que os hagáis una idea de su genio (y no os suceda como a la otra si os la encontráis y vayáis precabid@s), os transcribo un par de comentarios más.

-          Mi niña y yo zomos igualeh. No nos guhtan las injusticias. Zi ehtamos en el cine y vemoh alguien que ze cuela la niña ya me está mirando y me dice: “mama, ataca”, y allá que voy yo.

O como cuando fue al banco porque se había quedado en el paro y no había podido pagar algunos recibos de la hipoteca.


Para cuando vas apuradillo.jpg-
         
Mira Agustín, yo me fui pa’r banco porque con ehto der paro no había podío pagar la hipoteca. Y cuando me fui pa’llá me empiezan a poner problemah. Y yo le dihe a la zeñorita, mire uhté, ¿no ha oído hablar de la crisis? ¡pues yo estoy en ella! Y aquí he venío a que me hablen de zolucioneh, no de problemah.

 

Soy fan absoluto de esta señora. ¡Ojalá Almodóvar la descubra! Al principio conseguía aguantar el tipo en las visitas, pero pasadas unas cuantas no pude por más que empezar a aplaudirla. Más clara no puede ser. Ya le digo que dentro de nada me cobrará a mí por las entrevistas. Además, pese a lo que pudiera parecer, ha hecho una evolución estupenda, y previendo el “mono” del alta hemos llegado a un acuerdo: aunque se le da el alta seguirá viniendo de vez en cuando para ver qué tal le va.

No sé si ella ha oído hablar del ZEN o de los Gurús, o si es consciente de los regalos que ofrecen las frustraciones, pero desde luego la gente como ella enseña a afrontar de cara y con gracia los reveses de la vida.

 


A disfrutar del viaje.jpgAsí que como en los aviones… ajustad vuestros cinturones, digo vuestras expectativas, y a disfrutar del trayecto, aunque aparezcan turbulencias, digo frustraciones. Que el destino lo vale.

¡Sed muy felices!

 

P.D. adjunto el vídeo de “Celebration”, que por mucho que lo pedía el Muso no se lo pusieron, y con uno frustrado en el viaje ya hay bastante. Y felicito desde aquí a AZUL Congresos, porque no es que lo hicieran bien, es que dudo que se pueda organizar un congreso mejor.

 

 

 


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