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febrero, 2010


25
febrero 10

¡Celebra-té!

Cartelico viejuno r.jpgmenudo fiestón.jpg

 


una party como Dios manda.jpgAmig@s
, hay que celebrar
. ¿El qué? El qué da igual, siempre hay motivos (que te rodea gente maravillosa; que hace sol; que llueve; lo bien que te quedó el pelo hoy; que la primavera se intuye…). Y no hay que dejar el momento para después (como decía el padre de una amiga: “lo que dejas de hacer no lo haces”), pues luego pasa lo que pasa.

Como le sucedió a una de mis Musas, fanática del atún de Barbate. Un amigo fue a Cádiz en un viaje romántico y compró una lata del genuino atún, para placer de la Musa, pero cuando iban a programar una cena todos con el bonito el amigo rompió con su pareja y de repente la lata de atún le recordaba a su ex. Pese a que la Musa insistió durante tiempo en que dejar esa lata “virgen” era un delito (y no sabéis lo insistente que ella puede ser con el atún), el atún permanecía en la despensa.


película 1.jpgEl azar quiso que la pareja volviera a unirse hace unos meses y volvieron a programar la cena. Cuando la abrieron, el genuino pescado de Barbate tenía un color sospechoso, pero ellos se lo zamparon igual. Al día siguiente el amigo llamó a la Musa preocupado: tenía la lengua hinchada y le costaba tragar. Recuperaron la lata de la basura, comprobaron la fecha de caducidad y… ¡sorpresa! ¡Había caducado en 2008! (Cómo pasa el tiempo, ¿no?). Por suerte al final no les pasó nada, pero aprendieron la moraleja: las parejas van y vienen pero al atún caduca.

Así que cuando apetezca celebrar algo, se celebra y punto. Y si en vez del amor hay que festejar un bonito divorcio, pues se hace.

 


esto es elegancia para una fiesta.jpgLa que tiene claro el tema de las celebraciones es otra de las Musas, que además es una artista a la hora de hacer cosas originales
. Ejemplo: si por motivos diversos un año no puede pasar con su pareja la nochevieja, ni corta ni perezosa se monta una en otra fecha. Una vez me dijo: mañana al mediodía no puedo quedar, pues celebro la Nochevieja con mi amor. ¡¿!? Y efectivamente, preparó la mesa en casa, compró uvas, bajó las persianas y YOUTUBE mediante, celebró la nochevieja tan ricamente.

La Musa es tremenda. También es capaz de quedar con su pareja en casa o en locales públicos y desempeñar roles para hacerlo más divertido. Siempre la he
Una fiesta de las de antes.jpgadmirado.

 

Yo a veces me visto como un florero, me pongo la música en el mp3 y canto por la calle; o me monto un NY Day; o hago la vuelta al mundo sin salir de Barcelona con PITICLI (nos encanta ir a los restaurantes de diferentes nacionalidades que existen en la ciudad) pero lo de desempeñar roles aún no lo he probado. Aunque me muero de ganas.

 

salon r.jpgDe hecho, ya tengo pensado el cómo y el dónde. Me explico: muchas veces vamos de viaje a otras ciudades y nos gusta visitar hoteles icónicos de las mismas, sintiéndonos personajes de película; o incluso nos apuntamos a disfrutar de la hora del té como los miembros de la High Society. Pues bien, yo voy a unir ambas cosas sin salir de Barcelona. En El Palace.

 

Que no, que no es sólo para los ingleses. Aquí, a una hora más de Menús Josephie B.jpgdistancia también se celebra la ceremonia del té. Y si no que se lo digan a Lady Laca, que desde hace décadas es fiel a sus infusiones. A determinada hora de la tarde, esté donde esté (en su casa, en la calle o en nuestro minipiso), deja lo que esté haciendo para tomar el té. Le gusta tanto que ya hace años le regalé un hervidor como los de las películas, y entre lo que lo usa y lo que lo limpia pasó de ser rojo a plateado. Ni Philippe Starck lo hubiera customizado más.

 

Pero a lo que iba ¿acaso pensabais que hacía falta irse a Londres, París o Nueva York para vivir ciertos ambientes?  ¡Ni hablar!

Para conocer un poco más el escenario elegido, la otra tarde me aDetalle del Hall r.jpgcerqué hecho un primor (Manoli, la modista me insistía en que me pusiera los bombachos) hasta El Palace  (antiguo RITZ) y descubrí que al igual que La Fenice, el hotel está a punto de presentarse en sociedad con más esplendor si cabe. Atent@s, porque lo que os voy a contar prácticamente aún no ha salido en prensa.

Pocos lugares permiten huir de la realidad cotidiana tan rápidamente. Uno no cruza la entrada, viaja en el tiempo.

Se está llevando con tal detalle la reforma que se todos aquellos elementos que no encajaban con el espíritu del hotel a principios del siglo XX han sido sustituidos por otros. Así, en el antiguo Jardín de Invierno uno puede disfrutar de un café o té gourmand con petits tours rodeado de porcelanas chinas, espejos, relojes de época, pinturas modernistas originales… y envuelto en un perfume Maria Callas.jpgespecial, ya que se ha elegido un aroma de ámbar y sándalo específicamente para que fluya en el salón. El equipo ha querido crear un ambiente de descanso, y lo cierto es que una vez allí no te irías.

Así que durante unas horas puedes dejarte llevar y, por qué no, representar un personaje: desde el protagonista de una novela de Agatha Christie a un invitado de las fiestas de Truman Capote. O revivir los tiempos en los que María Callas se alojó durante su concierto en el Liceo, Dalí tenía establecida su residencia (y en los que solicitó un caballo disecado para regalar a Gala) o Josephine Baker amenizaba las noches de verano.

El servicio, por supuesto, es excelente.

Dalí en Barcelona.jpg 

Sin embargo, ése no es el único espacio que una persona que no esté alojada puede disfrutar. El Hall Bar, o el salón adyacente, también están abiertos al público. De momento. Porque cuando en unos meses El Palace abra por completo también lo harán de nuevo su histórico Scotch Bar (donde tantos planes se tramaron) y el prestigioso restaurante CAELIS, así como se ofrecerán Roman_Bath r.jpgbrunchs en el jardín (¿a alguien se le ocurre una propuesta más especial para el domingo?).

Un SPA completará la oferta.

 

Y si decidís alojaros en el hotel (absolutamente recomendable), solicitad una habitación con baño romano (algo que no encontraréis en ningún otro lugar). Curiosamente, estos baños aparecieron por azar en una de las reformas realizadas en el siglo pasado, cuando se descubrieron tras las paredes de algunas habitaciones. Actualmente se han restaurado por completo y es difícil imaginar que alguien hubiera ocultado unas obras de arte semejantes.

No me digáis que el plan no es interesante. Así que poneos estupend@s (yo estoy por estrenar el traje con bombachos) y representad una tarde de película en El Palace.

 

Celebrad la vida… ¡y sed muy felices!

 


 
salon hall r.jpgP.d. quiero dar las gracias a Cristina Roures y al director del hotel por haber accedido a compartir con los lectores del blog su estupendo proyecto antes de la inauguración.

 


18
febrero 10

Situaciones Almodovarianas

para facetas las suyas.jpgtodos son el mismo.jpg

 

Que todos tenemos muchas facetas no es un secreto, pero algunas personas tienen sorpresas ocultas que ni el Copperfield. En el ranking dos amigas se llevan la palma. Cuanto más sé de ellas más alucino.


una chica polifacética.jpgAmbas tienen dos cosas en común: la primera es que son monas, dulces y visten fenomenal. La segunda es que les va más el rollo carcelario que a un tonto un lápiz. Pueden estar en una cena con sus modelitos y tocados de plumas ideales y al cabo de unas horas estar poniendo firmes a los presos con un tono y un vocabulario que haría estremecer a Cervantes.

Para colmo una de ellas se ha mudado a una zona de Barcelona que haría las delicias del National Geographic. Así que no es extraño que ella vuelva del súper con sus bolsas y su sonrisa -porque nunca deja de sonreír- mientras las prostitutas se encuentran enzarzadas en peleas a lo Chuck Norris. Tampoco faltan conflictos con los chulos. Y ella, en vez de tenerles miedo (y eso que recibió un día un lanzamiento de paquete de tabaco contra su cabeza) lo que hace es contenerse para no subírselas a todas a casa para darles un cafetito calentito o curarles las heridas con betadine.

Que como dice la otra: “nena frénate, que cualquier día te vemos diciéndoles a las putas, anda subíos que vamos a ver juntas el Sálvame de Lux”.

a ella le encantan las facetas.jpgY ella te lo cuenta así, con su sonrisa y su amor universal, a la vez que relata cómo es implacable y eficiente como nadie a la hora de descubrir dónde llevan oculto todo aquello que no pueden entrar en la cárcel las visitas. Tiene un ojo que-pa-qué. Ha sido capaz de localizar sustancias entre los michelines o iPods en el interior del laberíntico cuerpo humano.

Las adoro.

 

Ya lo comentábamos con la Musa Mexicana el domingo: un día unimos a toda la gente que conocemos y Almodóvar se muere de la envidia. Entre el tío de un adorado amigo nuestro, que tras años de militar cambió de sexo y pidió permiso a su ex mujer para utilizar el suyo; la amiga de la Musa Mexicana que le pedía consejo sobre dónde ubicar la plataforma en la que transformarse en mujer lobo (porque estaba convencida que las noches de luna llena se transformaba y no quería hacerlo en cualquier lugar) o los amigos que en mitad de una fiesta en su piso encontraron a un pakistaní vendiendo cervezas (empezaron comprándole por el balcón a través de una bolsa, pero claro, las fiestas eran tan frecuentes que el vendedor decidió acercar el producto al lugar) Almodóvar alucina.

 


ella puede con todo.jpgPor mi parte yo llevo unos días uniendo como puedo el glamour con la más cruda realidad. No hace mucho me encontraba visitando a una familia junto a la Doctora Glam (que ya imagináis por qué se llama así), hablando ambos no ya en lenguaje comprensible, sino garrulo total para que nos entendieran (la familia venía de una zona deprimida por decirlo suavemente y le pasaba de TODO), remangándonos hasta el fondo para mejorar la situación, y al cabo de unas horas andábamos comentando los desfiles de París mientras programábamos nuestra asistencia a un evento de moda.

Como nosotros decimos, o combatimos el exceso de realidad con frivolidad o cualquier día nos entra una depresión de caballo.

 

Lo que sucede es que a veces hago un “mezcling” con todo junto y me pasa lo que me pasa. Ejemplo: decido salir de casa de la forma que yo considero moderna total y acabo pareciendo un vagabundo. Y no es que lo diga yo, qué va, lo dicen los
elegante por dentro y por fuera.jpgvagabundos. O si no preguntad a la homeless que me encontré camino del supermercado, que me debió reconocer como a uno de los suyos y me paró para darme una receta de carne con patatas al horno. Como la receta era tan interesante me quedé a escuchar, y luego en agradecimiento le aconsejé sobre qué bandeja de lomo de la sección de charcutería salía más a cuenta calidad – precio.

La escena era maravillosa: ella y yo ojeando exhaustivamente bandeja por bandeja a ver cuál era mejor.

 

Esto me pasa por ser tan fanático de la ropa de segunda mano. Mi armario es la envidia de las gemelas Olsen y Laura Ponte.

Claro que las tiendas de segunda mano ofrecen tesoros alucinantes. Y no me refiero únicamente a piezas vintage, que también, sino a las personas que allí encuentras. Sin ir más lejos, en la tienda de segunda mano de al lado de casa trabaja la que se ha convertido en mi Modista Fetiche: Manoli. Ella se encarga de hacer los arreglos en las prendas, pero tras su fachada de mujer discreta se encuentra una costurera que ni las de Dior.


Un viajecito elegante.jpgTú le dices “Manoli, he pensado que de esta bata se podría hacer un cardigan-batín como los de Tom Ford” y ella te lo hace perfecto. O “Manoli, si me entallases este chaqué de invierno yo me lo pondría de abrigo”, y ella lo tiene listo en dos días.

Mi último encargo ha sido el de unos bombachos de vestir como colofón de un traje que pienso llevar en las ocasiones más especiales. Le llevé unas fotos como ejemplo, elegimos de la tienda aquellos pantalones que podían servir (¡a un euro cada uno!) y tras dos días de pruebas estaban listos. ¡Han quedado estupendos!

No me extraña que su fama se esté extendiendo y reconociendo y ahora hasta diseñadores le llevan sus ideas para que ella las cosa. De hecho últimamente incluso le piden que realice cojines de formas caprichosas o biombos reversibles. ¡Manoli puede con todo!


 Manoli en acción.jpgYo la adoro a ella y a todo su equipo, pues realizan una labor social estupenda y saben tratar por igual al fashionista que a la persona que se encuentra en una situación económica crítica y sólo puede vestir con prendas de la tienda. Si podéis, acercaros un día para observar la dinámica del lugar. Aquello es un universo de personajes indescriptibles conducido por tres divertidas mujeres que lo mismo asesoran estéticamente que vigilan que no roben o contienen las locuras de algun@s clientes.

La tarde de la última prueba de los bombachos andaban atendiendo a un extravagante hindú de unos 50 años, que decía ser un erudito en todo, mientras preguntaba por la calidad de un curso de inglés en CD’s (costaba el curso 1 euro). Al preguntarle ellas que para qué lo quería, si él ya hablaba todos los idiomas él respondió: “para ver si lo enseñan bien”.

Manoli en acción 2.jpgEn ese momento una pareja de fashionistas italianos se probaba unas botas preciosas (¡4 euros!).

Junto a éllos se hallaba una mujer muy voluminosa vestida con turbante, camisa, falda floreada y chancletas que iba amontonando toda la ropa que se iba a llevar (27 prendas, la mayoría camisones, porque decía que las noches de verano había que ir mona). También había abrigos, camisas, y por poco una televisión si Dori (otra de las trabajadoras, que es tremenda y le gustan las cosas claritas y directas) no se lo hubiera impedido.

Yo había visto a la señora del turbante más de una vez en Las Ramblas, cantando.

resultado final.jpgSegún cuentan había sido una gran artista, amante de un hombre muy adinerado. Pero nunca había tenido oportunidad de compartir boutique con ella. Cuando me vio me preguntó qué quería yo, y le respondí que le había encargado unos bombachos a Manoli, pues siempre le iba con proyectos de ese tipo. Ella me miró fijamente y me respondió: “ya me parecía a mí que eras de los míos. Yo, como tú, también vengo cada dos por tres a pedirle creaciones a Manoli”. En su caso una falda con can-cán a partir de una cortina (y se la hicieron, claro, para que luciera como la artista que es).

Fue decirme eso la cantante de Las Ramblas y yo pensar que debía empezar a inspirarme en otras cosas o a las únicas fiestas a las que entraría gratis serían a las del comedor social.

O no, quizá no, pues es mucho más divertido tener varias facetas. Al fin y al cabo… ¿quién quiere ser un personaje plano?

 

Un beso muy fuerte, disfrutad de todas vuestras facetas… ¡y sed muy felices!

 


el equipo A.jpg

 


12
febrero 10

¿Qué hacer en un HOTEL?

un hotelico mono.jpgdirigible extraviado.jpg

 


tan lejos y tan cerca.jpgHay cosas que se deben hacer en un hotel, y otras que no
. Hoy quiero iniciar una serie de posts que tratarán sobre el tema. Y para iniciarlo, nada mejor que contaros la anécdota viajera de una amiga, estupenda toda ella, que se fue a Cuba con otra amiga.

Mi amiga, que es maravillosa, lleva la tremendez en las venas, y para muestra el ejemplo de su abuela, que con 77 años le dijo: “nena me he apuntado a chaití, que ponen una música chill-jáu buenísima”, o que se ha abierto un facebook (cambiándose el nombre y poniendo la foto de su gato) desde el que ha enviado un mail al novio de su nieta con el siguiente mensaje: “Alberto, eres un tío guay; el que hace el bien a mi nieta me lo hace a mí”.

Yo estoy por la labor de montar una campaña para que nieta y abuela dispongan de un programa en prime-time. Sería la bomba.

 


ritmo salsón.jpg
Pues bien, la nieta se fue con una amiga a Cuba, dispuesta a vivir, como en Dirty Dancing, The time of her live, pero lo que sucedió fue muy distinto.

Llegaron a La Habana, se alojaron en el hotel, y descubrieron que no conseguían acostumbrarse al cambio horario. Sufrían un Jet Lag King -Kong -size. Tenían sueño todo el día, pero por la noche no pegaban ojo, así que… ¡ea! ¡diazepán al canto! Resultado: se acababan despertando pasado el mediodía. Iban a comer al hotel, les entraba un sueño tremendo, tomaban una siesta… y se despertaban a las dos de la madrugada despiertas cual vampiros.


aquí al fresco.jpg
Para equilibrar horarios tomaban otro diazepán, y así un día tras otro. Lo que más vieron fue “ANKAWA”, con Bertín Osborne, en la tele de la habitación.

Hasta que un día decidieron que no podían seguir así. Hicieron esfuerzos sobrehumanos para estar despiertas, se pusieron sus mejores ropas insinuantes y veraniegas (escotazo y falda corta) ¡al fin y al cabo estaban en Cuba! y salieron a la calle. Resultado: las cubanas NO visten así. No habían andado diez metros cuando:

  1. unos hombres les preguntaron “el precio”.
  2. unas jineteras las increparon por “competencia desleal”.

 

Volvieron a la habitación, se cambiaron, y tomaron un taxi para recorrer la ciudad. El taxista, muy simpático, tras mostrarles las maravillas de La Habana, las dejó en una
muy ritmosos.jpg
céntrica plaza. Sin tiempo de reacción, un niño se acercó a la amiga, pidiéndole de todo. Ella, mujer preparada, abrió su bolso -prudentemente situado bajo su cuello, cual tonelete de San Bernardo- y se dispuso a sacar unos caramelos. En el interior del mismo, y para que veáis que es una mujer PREPARADA, llevaba, entre otras cosas:

-          12.000 caramelos

-          150 lápices de colores

-          80 pintalabios

-          345 sombras de ojos

Es decir, todo aquello que las guías recomendaban poder regalar en Cuba.

 

Fue abrir el bolso y aparecer varias manos diferentes a las suyas introduciéndose en él. Un grupo de mujeres la había rodeado por completo para robarle mientras a mi amiga
a la bartola.jpg
la agarraban aparte. Mi amiga no paraba de decirle: “¡los pasaportes! ¡Nena, vigila los pasaportes!” Mientras la otra, intentando deshacerse de aquella maraña de manos, empezaba a lanzar maquillajes al aire al grito de “pitas” “pitas”.

Aún en estado de shock las turistas intentaron negociar con las jineteras: si las dejaban en paz, por la noche, a las 22h, les ofrecían que se acercaran hasta la puerta del hotel para regalarles ropa. Por supuesto dieron un nombre de hotel distinto al suyo.

Las mujeres aceptaron, y las turistas siguieron su paseo por la ciudad. Pero durante el paseo continuamente se las iban encontrando, y las jineteras no paraban de recordarles “a las 22h, ¿eh?”.

Total, que volvieron al hotel, y los dos días que les quedaban en la ciudad no se atrevieron a salir del mismo, por miedo a encontrárselas. Al menos tenían piscina. Y a Bertín Osborne.


para Varadero.jpg
Tras la Habana, habían reservado un Resort de Lujo en Varadero y allí que se fueron, ilusionadas con todo lo que la pensión completa les podría ofrecer.

El autobús que iba dejando a los turistas en sus hoteles iba haciendo su recorrido, y ellas iban diciendo: “jajaja, ay nena, vaya hotel más cutre tiene éste, qué pena nos da”.

Hasta que llegaron a su hotel, que ni Resort, ni Lujo. Y por poco ni hotel. En nada se parecía a las fotos. De haberlo hecho, hubieran podido decorar una revista sobre funerarias.

Dispuestas a ahogar sus penas, pidieron la primera ración de cócteles, se encaminaron a la playa, y se quedaron dormidas al sol. Si hubieran estado despiertas y en el hotel habrían podido participar de la reclamación colectiva que realizaron el resto de huéspedes, gracias a la cual fueron trasladados a otro hotel
playa cuajadita.jpgsuperior. Sin ellas.

Volvieron, eso sí, morenas y descansadas.

 

Cuánto me gustaría que pudierais oírla explicándolo personalmente. No es que sea ingeniosa y graciosa. Es que es brillante. La gran monologuista que espera este país.

 

Qué hacer en un hotel.

 

Los hoteles suelen ser lugares especiales -o deberían serlo- que nos permitan evadirnos, soñar, intimar más y mejor con nuestras parejas…

Seas o no seas huésped. A mí personalmente me encantan los bares -y los restaurantes- de algunos hoteles. Suelen tener un estilo muy cuidado, intimidad, y, cada vez más, unas terrazas  (o incluso jardines) impresionantes.

 

Llevado por la curiosidad, y teniendo en mente los establecimientos icónicos de grandes ciudades como Nueva York, París, o Londres, que se convirtieron en puntos de reunión de los ciudadanos, escenarios de fiestas, o centros en los que planear mil proyectos, quise preguntar a diferentes hoteles de Barcelona cuál era la relación que deseaban mantener – si es que deseaban mantener alguna- con los habitantes de la ciudad.

¿Querían ser hoteles transparentes u opacos?

¿Todos sus servicios estaban encaminados al huésped o contemplaban formar parte del ocio de otro tipo de cliente?

Y esto es lo que me dijeron…

 

HOTEL DUQUESA DE CARDONA (Hotel Boutique 4 estrellas)

 

exterior del hotel.jpgIniciaré la serie de posts con este hotel, que podemos considerar una joya por diversos motivos. Para empezar no pertenece a ninguna cadena, sino a una familia, que también posee un establecimiento en Cardona (en el centro de Cataluña), y que quizá por eso cuida especialmente al local y a sus clientes. De hecho el hotel, que ocupa un palacio originario del siglo XVI remodelado en el XIX, fue galardonado por el modo en que se rehabilitó. Es fácil detectar por sus espacios elementos de las diversas épocas.


 

terraza 1.jpgUbicado en una zona céntrica pero poco habitual, está a medio camino de Las Ramblas, el barrio Gótico y el Born, y disfruta de una vista impresionante del puerto. No existe edificio alguno que interrumpa la mirada desde su terraza.

 

Ante mi pregunta, Adriana Alves, la encantadora responsable del restaurante y mente inquieta y privilegiada, me comentó las propuestas y proyectos que ofrecen al visitante no alojado.


rincón del restaurante.jpgSu restaurante
, bajo las bóvedas de la antigua cochera, con entrada desde la Calle Mercè y el Paseo Colón, ofrece diversas posibilidades. Además de la carta podremos encontrar desde un menú de calidad al mediodía de 15 euros a menús degustación a precio reducido las noches de jueves, viernes y sábado.

Las noches de los sábados las cenas incluyen espectáculo en vivo. Actualmente se llevan a cabo dos: Balas Sobre Broadway y Ópera (este último una vez al mes).

Más adelante se desarrollarán jornadas gastronómicas en las que se invitaran a arches-of-the-restaurant.jpgchefs del mundo.

 

¿Se puede pedir más? pues sí. Si aún deseamos algo más íntimo y especial que disfrutar de su mobiliario de época mezclado con sillas de Philippe Stark, podemos solicitar el reservado de la planta superior, a modo de palco, desde el cual nos atenderán especialmente mientras observamos el espectáculo. (Y si deseáis el restaurante para una celebración privada -con o sin espectáculo- también lo podréis reservar).

 

Un consejo: animaos a tomar una copa de cava con una flor de hibiscus en su interior. La flor se irá abriendo dentro de la copa mientras transcurre la velada, tras la
 cual os la podréis comer. El sabor de la misma, impregnada de cava es delicioso. Claro que si prefieres no tomar alcohol podrás solicitar su Carta de Aguas.

 


terraza 4.jpg
Si el tiempo lo permite cualquier persona puede subir a tomarse algo en la espectacular terraza, en la que en verano las vistas al puerto comparten protagonismo con las proyecciones junto a la piscina y los músicos los viernes y sábados noche. Yo fui con la doctora Glam un atardecer de
 
verano y no tengo palabras.

 

Más opciones: puedes utilizar su Sala Cardona (similar a un pequeño salón inglés) para llevar a cabo workshops, entrevistas, trabajos, etc. No en vano el hotel quiere ser punto de encuentro de
salón Cardona.jpgartistas.

 

Y si se te hace tarde, estás en el restaurante, la terraza o simplemente cerca y te apetece quedarte a dormir, están pensado un sistema de “habitaciones de último minuto” para que compruebes desde tu móvil opciones de habitaciones a precios inmejorables.

 

Porque si decides alojarte no sólo hallarás un trato excelente y terraza 2.jpgpersonalizado sino que también podrás tener la posibilidad, por ejemplo, de que un vecino del barrio de toda la vida, ex vecino de Picasso, te lleve a dar un paseo por los rincones cercanos al Duquesa de Cardona mientras te cuenta anécdotas reales.

            Genial, ¿verdad?

 

No olvidéis regalaros momentos especiales y… ¡sed muy felices!

 

 

 

 


5
febrero 10

Saber Estar

no lo tiene claro.jpgpensativa enguantada.jpg

 


 
exitoso a su pesar.jpgMenudo arte el del saber estar
. Admiro profundamente a la gente que lo domina. Yo lo intento, de verdad que lo intento, especialmente en determinadas reuniones de trabajo, pero cuando parece que tengo todos mis impulsos calmaditos, mi inconsciente lanza el siguiente mensaje:

-          Aquí el subconsciente capullo llamando a control, repito, aquí subconsciente con ganas de guerra llamando a control, solicito permiso para soltar por la boca unas frescas.

 

Y no sé muy bien por qué, pero le dan permiso.

 


ella sobre todo busca el aroma.jpgSupongo que me puede el afán de protagonismo, o la identificación con el llanero solitario. Al menos en los últimos tiempos me he puesto un filtro de ironía elegante justo delante de los colmillos y la cosa no queda tan fea. Pero claro, no es plan. Con lo que admiro yo la prudencia…

 

Tengo una compañera, en cambio, que es ideal. Ella puede estar en mitad de un berenjenal tremendo, en el que las flechas (o desacreditaciones) vienen y van (algunas contra ella) y la tipa no pierde la pose digna, lo cual siempre desprestigia al resto. Yo creo que cuando la gente escupe sapos y culebras ella conecta mentalmente el Canal + y se proyecta alguna película en blanco y negro.

 


una fiesta súper chupi.jpgY lo mismo si uno va con ella a una recepción o acto oficial. Mientras la susodicha sostiene elegantemente una copa de vino para charlar discretamente con el personal (al más puro “small talk” inglés) yo me abalanzo a la mesa de canapés, y tras devorar no sólo el contenido de la mesa, sino también el de las bandejas que van sacando los camareros (me suelo situar cerca de la puerta por la que salen debido a mi complejo de IMSERSO Man) empiezo a realizar con los asistentes una sesión de auto marketing. Fatal, fatal, pero ya lo dice la Musa Mexicana, sufro de querer siempre “el foco sobre mí”. Con lo mono que suelo ir (porque los estilismos sí me los curro) calladito estaría mucho más guapo. Pero no, yo cambio misterio por zafarrancho.

 

Debería hacer más caso a la genial frase de W. Somerset: “en una recepción uno debería comer de forma inteligente pero no demasiado bien, y hablar bien pero no demasiado inteligentemente”.

 


un poco tímida.jpgAunque el caso más extremo de elegancia en cualquier situación que he conocido es el de Adela, una señora que conocí durante mi viaje por China en el 2005. La señora rondaba los 60 años y pertenecía a la clase acomodada (toda una Lomana catalana). En un verano en el que el termómetro rondaba los 40 grados y la humedad el 500% su pelo rubio ni se despeinaba. Yo tenía el cabello cual fregona, pegado a mi frente, y ella tan fresca. Nunca la vi sudar.

Un día fuimos a recorrer la Gran Muralla, y mientras estábamos todos sacando la lengua y chorreando como las ballerinas de tanto subir y bajar, ella avanzaba a buen ritmo con sus shorts de explorador, su camisa verde remangada, su sombrero y sus perlas. Al preguntarle cómo lo hacía argumentaba que debía ser porque cada mañana hacía pilates.

 


ella sabe disfrutar.jpgDe vuelta en el hotel, cuando servidor se iba a la habitación a desparramarse y fumarse un cigarro, Adela preguntaba por el salón de belleza del establecimiento y la boutique, de manera que para la hora de la cena reaparecía cual Isabel Preysler en la recepción al Embajador. Todo lo encontraba ideal y baratísimo, y yo la encontraba ideal a ella.

Si a la vuelta yo vine cargado con los típicos guerreros de terracota, el Libro Rojo y una mochila obrera, ella lo hizo con una perla negra del tamaño de un parche pirata que su marido le había comprado porque ella la había encontrado ideal y baratísima.

 

Nada como ser una señora estupenda y viajada. Como la anécdota de un viaje en barco que me contaron unas conocidas. Se habían regalado una escapada a Mallorca en ferry desde Barcelona, y cuando estaban imaginando lo bien que se lo iban a pasar el barco se metió de pleno en una tormenta. Todo se balanceaba. Todo el mundo se mareaba. La gente empezó a vomitar por todos lados y por megafonía se escuchó el temido mensaje de: “¿hay algún médico entre los pasajeros?”.


a sus pies.jpgEllas intentaban contener sus propias ganas de vomitar, agarrándose como podían donde podían, mientras el ferry iba dando bandazos, maldiciendo el día en que se habían propuesto el viaje, cuando llegaron a la cafetería. Allí, entre las gentes tiradas por el suelo, vieron a tres jubiladas divinas sentadas en una mesa, mojando hábilmente sus croissants en sus cafés con leche, diciendo: “la gente se asusta por cualquier cosa, si esto no es nada comparado con aquel huracán en el Caribe, ¿recordáis?”.

 

Sin llegar a esos extremos, aunque también una experta en compostura social, tenemos a Lady Laca. Eso sí, de vez en cuando la lengua la traiciona. Recuerdo una ocasión en la que nos encontramos a una señora con cara compungida, y al preguntarle Lady Laca qué le sucedía la mujer respondió que justo cuando acababan de comprarse una casa para hacendosa y chic.jpgretirarse a disfrutar de la jubilación el marido había muerto. Lady Laca la miró seriamente, le tomó la mano y dijo: “es que no se pueden hacer Flanes”.

Sin poderlo evitar, mi madre y yo nos miramos y nos empezamos a partir de la risa. Ni que decir tiene que la señora, ante nuestra incapacidad para parar de reír se largó.

 

En lo que Lady Laca debería mejorar es en el don de la oportunidad. Tiene la brillante intuición para llamar por teléfono siempre que estás en el baño, echando la siesta o en circunstancias peores (o mejores, depende como se mire).

Da igual si has estado esperando su llamada durante las dos horas anteriores, ella llama cuando su alarma antioportunidad se lo indica. Y no penséis que llama una vez, no, ella llama varias. El otro día llamó tanto y en una circunstancia tan poco adecuada que saltaron los plomos. Eso sí, como el teléfono va conectado a la corriente dejó de sonar y nosotros pudimos seguir a lo nuestro.

 

Igual quiere seguir el ejemplo de la “Pepito Grillo”, la conocida de un amigo que un pic nic chic.jpgsiempre-siempre sin excepción le llamaba cuando se encontraba en plena gimnasia horizontal con su novia. En cuanto se iban los padres de ella y se podían poner a sus labores, la Pepito Grillo llamaba al móvil (¿quizá contratada por los suegros?). Por eso la apodaron como “la voz de la conciencia”.

 

Y mientras yo le pido a mi conciencia que me traiga más prudencia, me despido hasta el próximo post.

Disfrutad de la vida y… ¡sed muy felices!

 


Agustín Velasco.jpgP.d. mil gracias al admirado blogger de moda y estilo Agustín Velasco por permitirnos a Grelinno y a mí participar en sus últimos posts. Todo un honor.

 

Y eso que de moda yo prefiero no hablar demasiado en público, que luego me plagian. ¿Por qué digo eso? Pues porque suelo tener una intuición a un año vista, pero luego se populariza, me entra la rabia y ya no me lo pongo.

Ejemplos:

-          Me compro un bombín y al cabo de un año las cadenas clónicas lo venden.

-          Consigo localizar un mocasín bicolor con borlas y tras unos meses lo veo anunciado en un reportaje como tendencia.

-          Decido usar pantalones rojos en invierno y las pasarelas del próximo año lo reivindican.

-          Por no hablar de los pantalones de montar, las prendas marineras mezcladas con americana de terciopelo negro o determinadas chaquetas retro de punto.

-          Ya veréis lo que tardan en copiarme mi trench customizado con cinturón punk de tachuelas…

-          Aunque mi última inspiración dudo que se atrevan a imitarla en breve. Ahí os la muestro en primicia:


grupo golf.jpeg

 


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