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mayo, 2010


27
mayo 10

Cara de Oreja

increíble increíble.jpgella sabrá porqué.jpg

 


alucino con su mirada.jpgTengo cara de oreja
. Sí, es así. Yo quería tenerla “de cama” (que es como en mis años mozos decían de la gente sensual con la que te apetecía tener un rollo) pero no. De oreja. Y de un tamaño considerable. La oreja, no la cama.

Porque además no tengo que hacer nada, ¡qué va! Yo puedo agachar la cabeza, intentar no mantener contacto visual… da igual, la persona viene hacia mí y me suelta su historia. Imagino que todos tenemos mucho que “soltar” y a veces nada mejor que a un desconocido… O a mí.

No hace mucho, cuando de entre TODA la gente que había en una concurridísima plaza, el personaje singular de turno se acercó hacia MÍ (y únicamente a MÍ) para soltarme su rollo, no lo pude evitar y le pregunté: “¿por qué yo? ¿Por qué yo?” pero no me supo (o quiso) responder.

Y mejor que no me hubiera dicho “porque eres el que tiene más cara de pringado”. Aunque algo de eso hay. Fijo.

 


tienen pinta de pasarlo bien.jpgQue tengo esta virtud – radar,  o cara de “aquí puedo soltar to-lo-que-llevo” lo supe desde muy pequeño. Si mi madre me  enviaba a la tienda a comprar solo, la transacción, que podía durar 10 minutos en modo “normal”, en “modo yo” o “modo escucha” podía durar toda una tarde.

No era más que un preadolescente cuando a una tendera ya le dio por contarme en tono “confesiones” que su niña quería ser modelo, porque era muy alta y muy rubia natural, porque en casa siempre habían sido todos muy rubios, pero que claro, como eso sí, estaba un poco rellenita para los cánones,  lo veía difícil y muy duro, y no quería que la niña sufriera, pero que mirara qué book más hermoso le había hecho el vecino.

Lo cierto es que la chica era muy mona y tenía mucho gancho. De hecho ambos protagonizamos al cabo de poco un cortometraje en el que yo hacía de su despiadado maestro de música y ella de alumna – Lolita y sus escenas salieron geniales mientras que recortaron muchísimas de las mías. Creo que el hecho de llevar el pelo tirando a rubio y alisado con plancha no me ayudó. Porque el que llevaba dicho peinado era yo.

 


impagable.jpgEl problema era cuando las señoras ya empezaban a soltarme temas más serios y que tenían que ver con conflictos conyugales. Porque yo ya no sabía qué hacer o decir, ni como mantener el tipo mientras rezaba para que no se descongelaran los buñuelos o goteara el pescado. Al final, nada mejor que escuchar más que hablar, y estar ahí.

Los comercios siempre me han dado mucho de sí. He tenido que cambiar de supermercado, de peluquería, de ferretería… decenas de veces. Porque a mí me gusta el contacto humano, pero es que la cosa se me escapa de las manos. De la simpatía al exceso de confianza hay un pequeño paso. Como dice Paloma Corredor, tengo que hacer Reiki.

En uno de los supermercados (al que ya no voy pese a tener una quiche estupenda) la cosa fue, a velocidad luz, de la amabilidad a pedirme la encargada si no podía hablar con su hijo adolescente, que estaba en una crisis de la edad muy mala y sin ganas de vivir, y encima ahora que tenía la hermanita china.

Por no hablar de cuando en la sala de espera del ambulatorio una señora de cierta edad pasó de preguntarme la hora y mantener una conversación de cortesía a contarme que ya no veía sentido a la vida y que estaba muy sola. No sé muy bien cómo lo hice, pero terminé yéndola a visitar alguna vez a su casa y con un parking para mi moto gratis (ella no usaba el suyo).


felizuca felizuca.jpg 

Porque a veces también tiene sus contrapartidas positivas (más allá del desahogo del otro). Gracias a mi capacidad “orejil” he recibido descuentos, tratos preferentes y hasta un árbol de Navidad de regalo (en el súper de la quiche). Lo que pasa es que no siempre compensa.

 

PITICLI al principio alucinaba. Ahora no sólo se va acostumbrando sino que incluso también le pasa a veces.

Voy a contaros la más reciente. En nuestra última escapada (Al Valle de Arán, un lugar fabuloso) decidimos ir a cenar a un restaurante que tenía muy buena pinta, con un aire un tanto más sofisticado que los anteriores.  Pues bien, entramos -el local era muy bonito, ubicado en una antigua cuadra- , el dueño nos sienta y nos pregunta si no nos importa tomar el menú en vez de la carta porque han sucedido unos imprevistos (nosotros accedemos). Al cabo de unos minutos, y sin saber cómo, de repente, entre plato y plato, el dueño viene a nuestra mesa y nos cuenta que su mujer le acaba de dejar, con dos hijos pequeños, y que no sabe cómo hará para sobrellevar el exceso de trabajo mientras asimila la situación. No vimos que lo hiciera con ningún cliente más.


josú josú josú.jpgY si bien al principio el señor iba y venía a nuestra mesa, a la hora de los postres se sentó con nosotros. Y claro, era complicado andar escuchando la tremenda situación mientras comíamos el helado de coco sin que pareciera de mala educación (pero si no lo comíamos enseguida nos decía “¿pero de verdad está bueno? ¡Es que con todo esto ya no sé si la comida me ha salido bien!”). Tras un buen rato de escucha, apoyo y aliento (y unos cigarrillos que le regalamos para que sobrellevara el estrés) nos fuimos con una rebaja en la cena. La digestión corría a nuestra cuenta.

 

Lo cierto es que no sólo las historias vienen a mí, sino que a mí también me encanta “poner la parabólica”. No puedo evitar observar a la gente, o poner atención en sus conversaciones (a veces puedo prestar más interés a las ajenas que a las propias). Gracias a esta costumbre he llegado a escuchar diálogos sublimes, en la línea de lo que la gran Rosa Palo relata en su genial blog.

Algunos ejemplos recientes:

-          Un grupo de adolescentes que viaja en el bus (y no deben de superar los 16 años ni por asomo) comentaba que “ya estaban hartos del sexo por el sexo; les aburría, no les llenaba, y ahora necesitaban algo más”. Y lo peor de todo es que parecía cierto. Según pude entender, tenían más rodaje que servidor dentro de 10 años.

adolescente en problemas.jpg-          Una pareja de adolescentes, hablando de sus respectivos padres. Según decía una, “el suyo sí que era humilde, porque ganaba más de 18.000 euros al mes y sólo tenía un coche. Eso sí, nada de llevar el dinero a un banco corriente, que las pensiones están muy mal y él se estaba preparando su propia jubilación”. Ahí queda eso.

-          Otra pareja de adolescentes comentaba que su amiga “no salía con el Dani, no, sólo se lo había f*llao, que a eso tenía derecho todo el mundo”. Los derechos humanos cambian una barbaridad…

-          Las señoras que se cuentan lo que les ha dicho el “pirriatra de su Beyoncé”. Porque sí, querid@s lector@s, hay gente que ya está poniendo ese nombre a sus hijas.

 


ay madre.jpgOtras veces, como mi entorno sabe que me encantan las anécdotas, me regalan algunas maravillosas, como la de la madre de una amiga (ambas merecerían toda una serie de posts), que el día que tenía que hacerse su primera mamografía, tras salir de la ducha y ponerse la crema hidratante, decidió que no le gustaba cómo llevaba el largo del flequillo y decidió cortárselo justo en ese momento frente al espejo (eso sí, no fue muy exhaustiva a la hora de eliminar los cabellos cortados…). Cuando llegó al médico y éste le indicó que se descubriera, ella se sintió un poco violenta, a lo que el médico respondió: “no se preocupe por mí señora, no es la primera vez que veo una mujer con pelo en el pecho”.

 

            En fin, ya lo dijo el filósofo, lo que nos diferencia de otros seres es la capacidad de contarnos historias, cuentos. Disfrutemos de esa capacidad… ¡y seamos felices!

 


11
mayo 10

Cumpleaños y Cosmos

la más buscada.jpgcumple rockero.jpg

 


enlacada para triunfar.jpgComo siempre, o no pasa nada, o pasa todo
.

Lo mismo que cuando andas buscando trabajo no aparece, y a la que surge la primera oferta se agolpan varias, así han sido estos días, en los que mi Cosmos ha estado en función “centrifugado”.

Josú Josú Josú, qué montón de emociones.

 

Cuando me llamó Lady Laca para decirme que ya había llegado (¡ya está de nuevo aquí! ¡Y yo con estos pelos!) tras pasar unos días con mi padre en el País de Nunca Jamás (o sea, Murcia) y me preguntó qué tal mi vida este tiempo, yo no sabía por donde empezar. Por suerte ella sí.

Así me enteré de que había conseguido instaurar la “hora del té” en un pueblo del interior del Fin del Mundo. Por lo visto su costumbre de tomar el té por la tarde, unida a tener las ventanas abiertas + la curiosidad local había acabado produciendo un “efecto llamada”. Y cual flautista de Hamelín o “dealer teínico“, les fue dando a probar a las “marus” del barrio hasta que se convirtió en tradición.

Resultado: las paisanas terminaron todas emulando por las tardes a la Reina de Inglaterra, desterrando para siempre su “cortadito” habitual. Y Lady Laca feliz ejerciendo de anfitriona. Que se prepare la Preisler.


perfecto para el té.jpgLo que no sé es con qué lo acompañaban. Igual retomaron recetas familiares, concretamente las de mi abuela, que siempre prefería lo que ella denominaba “el tegüin”, o lo que es lo mismo, el té con un chorrito de whisky. Pero creo que no, que lo tomaban con galletas.

Eso sí, seguro que no eran unas de régimen muy famosas que una vez se me ocurrió recomendar a Lady Laca, y que ella, escandalizada al verlas comentó: “¡pero cómo me voy a comer yo eso que tiene forma de compresa!”. Seguramente tomaron repostería casera de los pueblos. Que ni tiene forma de compresa ni es de régimen. Y lo bien que se lo pasaban, me contaba.

Como dice la madre de PITICLI, hay mujeres que llegadas a una edad se lo pasan en grande cuando se “amontonan”. La Musa Mexicana, en cambio, es de la opinión de “mujeres juntas, ni difuntas”, y tampoco le falta razón. Por eso ella prefiere estar rodeada siempre de hombres. En su trabajo (prácticamente 100% hombres al poder) es una virtud que valoran mucho, gracias a lo cual ha podido estar en reuniones muy importantes en las que nunca antes había participado una mujer, tratada como a un “colega” más. Y si se trata de reuniones con copa y puro ella más feliz aún. E integrada.


si ellos lo dicen.jpgElla a los hombres les pide lo justo. A quien sí exige es a los USB
. “Mira cielo, que te fallen los hombres lo acepto, pero un USB no” es una de sus últimas frases.

Así se ahorra escuchar conversaciones de partos y niños (no tolera una cosa ni la otra) todo el día (algo que nos puede suceder a muchos en nuestros contextos). Aunque algunas de las historias recientes al respecto han valido mucha la pena.

Una de las mejores es la que me contó la Musa Deshojada (qué gusto volver a encontrarla), cuya hija de 5 años no deja de sorprendernos. Si, es la misma que ya hace un tiempo, cuando le preguntaron qué quería ser de mayor respondió: “rubia”.

Pues bien, la niña, la otra tarde, cuando toda la familia estaba a punto de salir por la puerta para ir a hacer unos recados, se separó del grupo y se fue corriendo a su habitación. Al preguntarle para qué, la niña respondió: “a pintarme los labios, por si acaso”. “¿Por si acaso qué?” preguntó la madre, pero la niña no dio más pistas…


esta cría es muy precoz.JPGSi hay alguien que está en pista de despegue para el triunfo es esta pequeñaja.

 

Y es que ya de críos la belleza es algo que se valora muchísimo.

Para empezar, NO todos los bebés son guapos, y no pasa nada. Da igual lo que digan las madres, o el resto de los humanos.

Un amigo explicó que cuando nació pesó más de 4 kilos y medio, de manera que cuando su madre lo vio preguntó a la enfermera si no habría manera de “esconderlo debajo de la cama” antes de que viniera a verlo su tía.

Otra conocida explicaba que fue a ver al hijo de una amiga al hospital, a la sala de recién nacidos, y que el bebé era precioso. “¡Mira qué cosa más bonita!” fueron las palabras que emergieron de su boca. En ese instante, otra amiga pasó y le dijo que también acababa de parir y que su bebé también estaba en dicha sala. Cuando se lo señaló, la conocida sólo pudo atinar a decir “¡Mira qué cosa!”. Sabio que es el subconsciente. Porque lo que quería decir realmente era: “¡pero si parece un extraterrestre!”.


luego al dentista.jpgYo, sin ir más lejos, nací con una forma de cabeza “muy original” (gracias a los forceps) y más peludo que la mona Chita
. Tenía tanto cabello que nada más nacer me tuvieron que peinar con la ralla al lado. Una vecina, adorable, sólo acertaba a decir: “¡qué rico, si parece Cuasimodo!”.

Y debía de ser cierto porque cuando mi padre me vio, lo primero que dijo fue “un niño tan feo no puede ser hijo mío”.

Actualmente, aunque algo he mejorado, el tema del vello me sigue llevando por el camino de la amargura. Por lo que he decidido cumplir mi sueño. Lo mismo que Carmen Maura gritaba “riégueme”, yo pedí: “laséeme”. Y ni corto ni perezoso fui a hacerme la láser.

No he estado más contento en una sala de espera en la vida. Ni nunca he deseado más una toalla para morder después. ¡Qué dolor! Y eso que he de reconocer que Rosa, la técnico que no paraba de dispararme certeramente cual Princesa Leia en Star Wars a los cazas enemigos, tenía mucha destreza. Tanta que fue capaz de conseguir que mantuviera una conversación coherente (o casi) y me distrajera mientras mi cuerpo iba desprendiendo un olor a pollo quemado en zonas que aquí no puedo nombrar.


como mi depiladora.jpgAy, no puedo esperar a liberarme de mi manto piloso. Porque vestido doy el pego, pero soy como un fauno. De hecho estoy tentado en aprovechar todo lo que me quiten para rellenar unos cojines. Ya os iré contando.

Y hablando de vello, o mejor dicho, de cabello, una de las conversaciones más surrealistas que mantuve con mi abuelo (al que adoro por encima de todas las cosas), quien tras enviudar encontró a su “amiga” de ochenta y pico con la que ahora está más feliz que una perdiz. El hombre estaba fascinado cuando la conoció. ¿Por?  Os transcribo sus palabras:

- ¡Ay Agustín, es una mujer sensacional!

- ¿Sí? ¡Me alegro!

- ¿Y sabes qué? ¡Todo el cabello es suyo! ¡Y los dientes!

 

Como veis, los cánones de belleza varían sensiblemente con el paso del tiempo.

 


una fiestuqui playera.jpgY hablando del tiempo, y de ciclos, ya está aquí de nuevo mi cumpleaños. El miércoles 12 cumplo 34. Y puesto que es inevitable hacer balance, he de deciros que me siento muy feliz.

Han sucedido un montón de cosas fantásticas. Pero lo que es mejor, soy muy afortunado por estar rodeado de tanta gente maravillosa, genuina. Gente que no sólo resulta inspiradora, sino que demuestra una entereza admirable frente a situaciones tan duras como el diagnóstico de una enfermedad grave o la pérdida de un ser querido. Porque estos días también han sido días muy difíciles, pero incluso en los momentos más crudos hemos conseguido sonreír. No tengo palabras. ¡Qué grandes sois!

 

Y como uno siempre puede estar expuesto a situaciones complicadas, os dejo algunos de los recursos de los que he echado mano estos días para reírme. Espero que los disfrutéis.

 

http://www.youtube.com/watch?v=gHi65pq4EUM&feature=player_embedded

 

http://www.youtube.com/watch?v=BbF0m9zB9Sw

 

http://www.youtube.com/watch?v=9GZlZx9csvQ&NR=1

 

 

 

Un beso enorme, sed muy felices, y gracias por estar ahí. Os adoro.

 


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