“Hijo, se te va a quedar la cuenta corriente con Parkinson”. Ésta ha sido la clarividente frase de Lady Laca cuando se ha enterado de nuestros planes para el verano. ¿Por las vacaciones? Anda, anda, no seáis ingenu@s. Qué va. Este año nosotros nos vamos de bodas.
¿Habéis oído hablar de la gente que recorre el mundo siguiendo a sus artistas favoritos? ¿O que va de ruina arqueológica en ruina arqueológica? Pues nosotros lo mismo, pero la ruina es por las bodas. Cada vez que recibíamos un sobre nacarado mi ser se alertaba igual que si se hubiera tratado de una carta con ANTRAX.
Y yo que me jactaba de que mi entorno era tan “moderno” que nadie se casaba. Este año TODOS de golpe. ¿No querías caldo?
Así que estos próximos meses, lo mismo que Paris Hilton, tenemos la agenda llena de bolos. Estoy por desarrollar el concepto de turi-boda: conozca el mundo a través de sus bodorrios.
Paris irá recorriendo las discotecas en las que pinche David Getta y nosotros los salones donde suene Paquito Chocolatero.
Bueno, tenemos una boda cerca en Chartres y allí no puedo asegurar que Paquito esté presente, pero haremos lo posible para que al menos pongan “Los Pajaritos”.
Ay, las bodas. Nunca olvidaré la frase de mi profesor de Terapia de Pareja: “¿queréis libertad? Entonces casaos”.
Yo creo que quería que viéramos los matrimonios como algo terrorífico para poder justificar nuestro rol de terapeutas en un momento dado. El caso es que nos metió más miedo en el cuerpo que si el máster nos lo hubiera impartido Freddy Krueger. No os engaño si os digo que al terminar el curso más de la mitad nos habíamos separado.
Como dice una de las Musas: “Al fin y al cabo, ¿quién quiere pareja? Pues los que no la tienen. ¡Los que la tienen lo que quieren es separarse! ¡O tener un lío!”
“¿El día más importante de tu vida es el de tu boda? ¿Entonces los demás qué son a partir de entonces, cuesta abajo?”
Veis que muy pro pareja estable no es, pero la tendréis que perdonar.
A lo que añade otra de las Musas: “el matrimonio es como cuando eres pequeño y tu madre insiste en que o te comes eso o no hay nada más, y te lo deja encima de la mesa horas y horas hasta que por hambre cedes…”
Y bueno, algo de razón no le falta. Lo que sucede es que ahí es donde entra en juego la creatividad de cada un@ a la hora de presentar los platos de forma distinta, o cambiar la receta con los mismos ingredientes. Si el arroz admite mil opciones…
Claro que hoy día la cosa ha cambiado mucho. Antes te emparejaba el azar, el coincidir en una fiesta… pero ahora no, ahora la cosa va por catálogo (con lo cual es más fácil que el menú se ajuste, si no se miente en exceso, a tus preferencias).
Además la gente sabe más lo que quiere (y lo que no quiere) y no duda en buscarlo mostrando sus mejores virtudes retocadas en las páginas de contactos. Yo creo que si los de VENCA hubieran evolucionado su catálogo al formato MEETIC se hubieran forrado.
Eso sí, es necesario dominar un poco el inglés. O si no que se lo digan a una de las Musas, que un día me dijo: “Churri, necesito que me ayudes, un tipo me ha dicho I Love your Pics. ¿Eso qué es?” Y tuve que convencerla de que aquello se refería a sus fotos, no una parte de su anatomía.
Quizá el caso más extremo de búsqueda personalizada fue el de una amiga, que tenía tan claro como quería que fuera el chico de sus sueños que había desarrollado un “guión de entrevista informal” que les pasaba en el primer encuentro. Ahí aparecía, sutilmente, desde la edad hasta los gustos musicales, pasando por sus conocimientos de pintura (lo quería completito).
Lo más surrealista es que con los resultados elaboraba un fichero ordenado por “puntos” (y que un amigo nuestro descubrió –por cierto, aparecía en él-). Total, para terminar con uno que sabía mucho de todo pero que por poco le saca hasta el último céntimo (por lo visto también tenía amplios conocimientos de ****).
A otra amiga le sucedió algo muy curioso. Conoció al hombre perfecto (doy fe de que si no lo es se aproxima bastante), y tanto le escamaba que durante varios días no hacía otra cosa que indagar en busca de defectos. Sin éxito . Hasta que en un momento dado se percató de que llevaba un anillo. “Ya está, debe de ser un choni”, pensó para sí. Pero no, estaba casado y aquello era una alianza. Por suerte hasta ese pequeño “pero” se puede solucionar y ahora los que están casados son ellos. Y yo que me alegro, pues son estupendos (y muy elegantes).
Y hablando de estilo, podréis imaginar el estrés que supone estar a la altura de las expectativas como invitado a tantas bodas (y el reto de no gastar todo el dinero en modelitos para poder regalar algo a los novios).
PITICLI aún no ha decidido cómo va a ir, pero yo ya tengo hasta tres versiones de los outfits en función de si quiero arriesgar más o menos cuando llegue el momento (largo-corto; pajarita-corbata-camiseta; bermudas-pantalón de frac, zapatos de charol-troyanas-espardenyes). Al fin y al cabo uno tiene una reputación.
Lo que sí he aprendido es que un punto de moderación es importante, no nos vaya a pasar como en la boda de una amiga de Castellón, en la que eclipsamos a los novios.
Porque tan importante como acompañar a tus amigos en el día de su boda es mantener la amistad. Aunque sólo sea por si un día te casas y les quieres invitar para recuperar la inversión realizada en tantos casamientos ajenos.
Os iré manteniendo al corriente. Mientras, casados o no… ¡sed muy felices! ¡Y vivan los novios!
P.D. no viene al caso, pero estoy tan fascinado con una tienda que quería compartirla con vosotr@s. Se trata del taller de una artista http://almacenmarabi.blogspot.com/ (porque no tiene otro nombre) en el que podréis encontrar los peluches que crea. Son impresionantes, y cada uno parece tener su propia personalidad. Si estáis dando un paseo por El Born no dudéis en acercaros. Además, Mariela es un amor.





















