hola.com

agosto, 2011


25
agosto 11

Disparos Veraniegos

     Un amigo tiene una señora de la limpieza tan bajita (alrededor de metro treinta) que necesita una banqueta y un bastón especial para alcanzar los platos y los vasos. Tampoco habla mucho castellano. Eso sí, es muy eficiente y no la cambiaría por nada en el mundo.

     Cuando oí esta anécdota no podía imaginar que simplemente sería una pequeña muestra de toda la sucesión de historias surrealistas que escucharía este verano, cuajado de reencuentros y de charlas. Han sido tantas que he decidido compartir algunas brevemente con el título de “disparos veraniegos”.

     Una noche nos encontrábamos PITICLI y yo en una terraza, con unas amigas, cuando inevitablemente –el efecto del verano, ya se sabe- comenzamos a enumerar qué complejos teníamos y qué nos haríamos: que si la liposucción, que si la papada, que si quitar las bolsas de los ojos, que si las líneas de expresión, que si los párpados caídos… cuando en este punto en concreto una amiga soltó: ¡pues de eso es de lo que he operado yo a mi perro! ¡Resultó que su perro había requerido la intervención para poder ver correctamente y que era el único ser vivo que se había operado estéticamente en la mesa!

     Y hablando del culto al cuerpo y el verano, la Musa 100c se ha “abandonado un tanto” durante las vacaciones, que ha echado por los suelos todo lo que había conseguido con su entrenador personal (“el Johnny”, un antiguo camionero que tiene mucho carácter). Cuando le pregunté qué pasaría cuando “el Johnny” la viera me soltó: estará encantado, ¿acaso no me dijo que le gustaban los retos? ¡Pues aquí tiene uno bien grande! Siempre hay que ver el lado positivo de la vida, está claro.

      De retos o tentaciones va la historia de otra amiga que había establecido tal nivel de confianza y “buen rollo” con uno de sus usuarios (penitenciarios) que éste le dijo: señorita, si algún día tiene problemas económicos no se preocupe, conozco una caja fuerte muy facilita de abrir y no me importará decirle dónde y cómo hacerlo (por la simpatía suponemos que no se trataba del mismo interno al que durante una exploración se confundió un posible preservativo con droga con una hemorroide con los consiguientes tirón y alarido –otra de las tremendas anécdotas-). 

     Ella, aunque agradeció el gesto, no aceptó. Claro que igual lo hubiera necesitado de haber nacido en otra época, como la de mi abuelo, cuando se las vieron y se las desearon para conseguir el valioso ajuar de un familiar: un burro y unos arreos de campo. ¿Sería la versión low cost de un Jaguar y unos diamantes?

     Quien no tiene problemas económicos, y sí una concepción extraña sobre “ir de incógnito” es Armani, con el que se topó una Musa en Formentera. Por lo visto su yate era negro, y destacaba enormemente frente a todos los demás, de un blanco impoluto. Moraleja: el negro es elegante, de acuerdo, pero sólo de noche, cuando todos los gatos son pardos, te hará pasar más inadvertido que “El Zorro” camino del rancho de una amante.

      Claro que eso eran otros tiempos, en los que la pasión y el sexo se realizaban tan pegados como en una canción de Sergio Dalma. Ahora uno puede leer en Facebook cosas como éstas: “el sexo está pasado de moda. ¡Es de pobres! Lo que ahora se lleva es hacer el amor por el WhatsApp”. Ya decía yo que me estaba desfasando…

      Imagino que la persona que lo escribió también estaría de acuerdo con la afirmación: “la prisa es de plebeyos” que escuché en una telenovela.

      Con quien no estaría de acuerdo es con otra persona, a la que oí decir –en una conversación telefónica-: sí, sí, ahora estoy trabajando. Ya, sí, sí ¡al fin! ¿Qué cómo fue? Pues mira, de un revolcón que tuve en San Juan me salió este trabajo. Ahora lo que necesitaríamos saber es en qué se basa exactamente el empleo y qué requería…

      Por su bien espero que no se trate de un trabajo tan de riesgo como el de médico de familia en un entorno rural. Me contaron que a un pueblo llegó una nueva doctora dispuesta a gestionar de manera más adecuada los somníferos y ansiolíticos que tomaban alegremente las ancianas del lugar (descubrió que iban a por recetas con más frecuencia de la normal) y la respuesta fue brutal: amenazas, movilizaciones, insultos… Y es que ninguna abuela estaba dispuesta a que le dijeran cómo debía administrarse sus “pastillas preferidas”. ¿A la médico no le habían avisado que varias abuelas encolerizadas superan en peligrosidad al mismísimo Chuck Norris? Para mí que le quedan menos episodios que al Doctor Mateo.

      Aunque en el mundo de la psiquiatría no se está mucho mejor. Ante el aluvión de consultas e ingresos por los efectos del cannabis una enfermera exclamó: esto ya no es un hospital, ¡esto es Jamaica!

     Por cierto que yo espero que leáis este post con la misma paz que en la comentada isla y que no hagáis como una de las Musas, a la que me encontré tras sus vacaciones y que me espetó a bocajarro: mira, no he leído tu post porque todo es una pu** mierd*. Por suerte, cuando pude hablar un poco más con ella supe que no se refería a mis escritos sino a sus vacaciones: había alquilado una casa en la costa con una amiga para disfrutar ambas sin maridos y resultó que al segundo día los hijos de la amiga les dejaron allí a los nietos. Con lo poco que le gustan los críos a la Musa…

      En fin, así es la vida. No siempre sale todo como uno quisiera, y lo mismo que un montón de amistades vuelven a aparecer en tu vida, otras personas se van para siempre. Porque éste ha sido un verano intenso, de reencuentros y pérdidas, como en la canción de Julio Iglesias. Como veis, ha habido “disparos veraniegos” de todo tipo.

      Quiero dedicar este post a quienes volvieron pero sobre todo a los que ya no están, especialmente a Mara, una mujer excepcional. Me siento muy afortunado de haberla podido conocer y de haber aprendido junto a ella. Y a mi familia de Murcia, que no sólo me ha ayudado en mis fobias sino que me ha alimentado en todos los sentidos mientras acompañábamos a mi abuelo en su duelo.

      ¡Gracias! ¡Y sed muy felices!


10
agosto 11

La Edad es una Actitud

     No creo en la edad. O mejor dicho, creo que no existe.

     Uno puede sentirse joven o viejo en función de la vida que lleve, o del contexto en que se encuentre (lo mismo que te puedes sentir inteligente o un lerdo integral dependiendo del grupo en el que estés).

     Veo niños que son adultos y padres que se comportan de forma más infantil que sus hijos (lo que puede ser una suerte o una desgacia).

     He llegado a una conclusión: la edad es una actitud.

     De hecho, pienso que siempre he tenido la misma edad. He aprendido algunas cosas con los años, pero también he olvidado muchas otras (como las integrales o las derivadas). Durante mucho tiempo me han puesto más años de los que tenía, y ahora a veces sucede lo contrario -cosa que me encanta-. Pero creo que en el fondo siempre he sido el mismo.

     Más ejemplos: PITICLI se plantó en unos estupendos veintitantos; mi abuelo cumplirá noventa años y conserva una vitalidad y unas ganas de aprender y disfrutar envidiables; y algunos de mis amigos están a punto de cumplir cincuenta años (o más) mientras enfocan sus vidas con la ilusión de los veinteañeros. Otras personas de mi entorno, en cambio, parecen haber nacido rancios y marujiles.

     Hasta tal punto tengo mi propia idea de la edad que si no es por la Musa Escritora, que me lo recordó ayer, no soy consciente de cuántos años tengo en realidad (ella también nació en el mismo año). Por cierto: ¡resulta que tengo uno menos de los que pensaba! Y eso que ella también anda un tanto perdida. Aunque su gran dilema es no saber cómo vestir. Tiene la sensación de que sólo le gusta la ropa de las quinceañeras y teme parecer inadecuada.

     Me contó que en las últimas semanas hace un juego con su pareja: tiene que decir si las mujeres con las que se cruza son mayores o menores que ella. Resultado: la mayoría le parecían más viejas. ¡Eso es actitud juvenil!

     Y la elegancia, la belleza o el sex appeal, ¿no son también actidud? ¿No tenéis algún amigo o amiga que sin ser una belleza griega triunfa de forma espectacular? Pues eso.

     Como la Musa Bruja, que siendo todo lo opuesto a una Top Model es capaz de tomar un taxi al aeropuerto y conseguir que el taxista le pida su facebook o le haga descuento en el precio. ¡Y ella que estaba preocupada porque se iba de viaje sola por primera vez! No puedo esperar a saber todo lo que le va a suceder en Marruecos.

     Y hablando de viajes y de actitud juvenil, aquí os dejo con otro vídeo de Lady Laca, en el que os anima a venir a Barcelona.

 

Disfrutad mucho, conservad vuestra juventud de espíritu… ¡y sed muy felices!


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer