Las madres tienen dos frecuencias para decir lo mismo en función de cómo tengan el día. Hay ocasiones en que uno lo ve más claro, pero en otras se hace necesario un decodificador. En mi afán pedagógico os daré unos
cuantos ejemplos:
“Uy, antes tenías un aspecto más cuidado” y “¿Por qué llevas ahora esa barba tan larga?” Son sinónimos.
“A ver… mírame… sí, sí, sí, diría que tienes ojeras…” es igual a cuando te suelta “¿entonces anoche os volvisteis a ir a dormir a las quinientas, o me equivoco?”
“¿Sabes con qué se puede limpiar esto muy bien?” equivale a cuando te dice “Hace mucho que no limpiáis, ¿no? porque se ve una de polvo…”
El lenguaje materno filial, como podéis comprobar, se reduce a expresar de un modo más crudo o más dulcificado
sentencias relativas a cuatro ejes troncales:
- tu gestión de la economía
- qué comes
- cuán “presentable estás”
- limpieza de tu hogar
Claro que en función de la madre puede tener otros bloques optativos, tales como “tu pareja, esa gran desconocida” o “tu familia extensa también existe así que da muestras que estás vivo”. ¡Ah! y SIEMPRE – SIEMPRE… ¡por TU BIEN!
Afortunadamente, como en nuestro caso, tras las lecciones pueden darse fantásticos momentos – recompensa llamados tupperware.
Lady Laca vino a visitarnos este sábado y pese a que no hicimos ningún vídeo (prácticamente no tuvimos tiempo) sí volvió a presentarse cargada con unos presentes tan preciados que hubieran dejado en evidencia a los Reyes Magos ante el Niño Dios. Esta vez incluyó aceite, paños de cocina, pasta de dientes y ambientadores a sus ya conocidas especialidades (léase boquerones en vinagre, por ejemplo). Quién sabe por qué le dio por ahí -yo sólo espero que no haya alunizado en un Mercawoman en busca de emociones fuertes-. Aunque el que tuvo más éxito fue la “Tortilla Star Treck”, que apodamos así tras comprobar que se teletransportó automáticamente a nuestros estómagos.
Este sábado hicimos un plan diferente al habitual, y nos pasamos el día de exposición en exposición (de la magnífica retrospectiva de Goya a la mediática muestra sobre el Titanic con su cachonda locución). Porque nos dimos cuenta de que nunca lo habíamos hecho con ella y porque en épocas tan locas como ésta uno lo que tiene que hacer es redecorar su vida.
¡Hagamos lo que nos apetece y también lo que no hayamos hecho antes! ¡Pensemos en positivo y visualicemos una vida estupenda!
Uy, que me embalo. Pero es cierto. En vez de dejarse arrastrar por las malas noticias, ¿qué mejor que imaginarse a uno nadando en la abundancia y representar aquellas facetas que tiene arrinconadas?
Y si no que se lo pregunten a un amigo arquitecto, que cansado del parón provocado por la crisis del ladrillo decidió ponerse a visualizar concienzudamente la llegada de encargos. ¡Y funcionó! Claro que no sé yo exactamente qué hacía o pensaba mientras visualizaba, porque el primero que recibió fue el de un mega club de alterne y hace poco el de una sinagoga.
Por mi parte yo decidí mandar grabar una placa como si hubiera recibido un premio literario, e incluso he impreso un Premio Planeta con mi nombre. Los tengo puestos en mi mesa de trabajo, y de momento lo único que he conseguido es que la señora de la limpieza no me los tire –que no es poco-. Como algunos recordaréis, cuando me dio por poner Budas en la mesa, todas las mañanas me encontraba a los mismos decapitados. Daba igual que les pegara la misma al cuerpo, al día siguiente parecían salidos de la Revolución Francesa.
Y hablando de Buda, he recuperado el yoga. Pero eso no es todo. Lo practico con la Musa Roja, y al salir nos vamos siempre a pasear y a tomarnos un té a los barrios pijos, para seguir visualizando (la otra semana teníamos a Laporta al lado). En un inicio habíamos pensado utilizar ese rato para hacer footing o caminar, pero nos gusta tanto darle a la sin hueso que lo que terminamos haciendo es ir a una terracita y ya no nos resistimos a la idea.
¡Ay, ojalá me sucediera lo mismo en casa! No quería contarlo, pero si ha de servir para que no os suceda a vosotr@s, compartiré mi pesar con el ciberespacio: no dejéis entrar un iPhone a vuestra vida, o a la de vuestras parejas. ¡Puede ser el fin de la comunicación conyugal!
Desde que PITICLI tiene uno ya no tiene ojos –ni manos- para nada más, ni se comunica si no es por whatsapp (cosa que yo no tengo). ¡Por qué a mí Señor, por qué!
Claro que si os hayáis en una situación similar o peor, siempre podréis recurrir a la maca (o como se llame). Una conocida, que andaba preocupada por su ya duradera pérdida de libido -lo que había provocado un cierto distanciamiento con su marido- empezó a tomar la maca que otra amiga había dejado de tomar al regulársele los sofocos menopáusicos. Dicho producto natural se aconseja para los sofocos, pero por lo visto es un potentísimo estimulante.
A los cuatro días el marido terminó pidiéndole a la conocida un poco de respiro, ¡pues ya no podía más! (¿también lo habría visualizado?).
Conclusión: ¡A visualizar y a ser muy Felices!






















