hola.com

 

marzo, 2012


26
marzo 12

Tuppers & iPhones

Las madres tienen dos frecuencias para decir lo mismo en función de cómo tengan el día. Hay ocasiones en que uno lo ve más claro, pero en otras se hace necesario un decodificador. En mi afán pedagógico os daré unos cuantos ejemplos:

“Uy, antes tenías un aspecto más cuidado” y “¿Por qué llevas ahora esa barba tan larga?” Son sinónimos.

“A ver… mírame… sí, sí, sí, diría que tienes ojeras…” es igual a cuando te suelta “¿entonces anoche os volvisteis a ir a dormir a las quinientas, o me equivoco?”

“¿Sabes con qué se puede limpiar esto muy bien?” equivale a cuando te dice “Hace mucho que no limpiáis, ¿no? porque se ve una de polvo…”

El lenguaje materno filial, como podéis comprobar, se reduce a expresar de un modo más crudo o más dulcificado sentencias relativas a cuatro ejes troncales:

-          tu gestión de la economía

-          qué comes

-          cuán “presentable estás”

-          limpieza de tu hogar

 

Claro que en función de la madre puede tener otros bloques optativos, tales como “tu pareja, esa gran desconocida” o “tu familia extensa también existe así que da muestras que estás vivo”. ¡Ah! y SIEMPRE – SIEMPRE… ¡por TU BIEN!

Afortunadamente, como en nuestro caso, tras las lecciones pueden darse fantásticos momentos – recompensa llamados tupperware.

Lady Laca vino a visitarnos este sábado y pese a que no hicimos ningún vídeo (prácticamente no tuvimos tiempo) sí volvió a presentarse cargada con unos presentes tan preciados que hubieran dejado en evidencia a los Reyes Magos ante el Niño Dios. Esta vez incluyó aceite, paños de cocina, pasta de dientes y ambientadores a sus ya conocidas especialidades (léase boquerones en vinagre, por ejemplo). Quién sabe por qué le dio por ahí -yo sólo espero que no haya alunizado en un Mercawoman en busca de emociones fuertes-. Aunque el que tuvo más éxito fue la “Tortilla Star Treck”, que apodamos así tras comprobar que se teletransportó automáticamente a nuestros estómagos.

Este sábado hicimos un plan diferente al habitual, y nos pasamos el día de exposición en exposición (de la magnífica retrospectiva de Goya a la mediática muestra sobre el Titanic con su cachonda locución). Porque nos dimos cuenta de que nunca lo habíamos hecho con ella y porque en épocas tan locas como ésta uno lo que tiene que hacer es redecorar su vida.

¡Hagamos lo que nos apetece y también lo que no hayamos hecho antes! ¡Pensemos en positivo y visualicemos una vida estupenda!

Uy, que me embalo. Pero es cierto. En vez de dejarse arrastrar por las malas noticias, ¿qué mejor que imaginarse a uno nadando en la abundancia y representar aquellas facetas que tiene arrinconadas?

Y si no que se lo pregunten a un amigo arquitecto, que cansado del parón provocado por la crisis del ladrillo decidió ponerse a visualizar concienzudamente la llegada de encargos. ¡Y funcionó! Claro que no sé yo exactamente qué hacía o pensaba mientras visualizaba, porque el primero que recibió fue el de un mega club de alterne y hace poco el de una sinagoga.

Por mi parte yo decidí mandar grabar una placa como si hubiera recibido un premio literario, e incluso he impreso un Premio Planeta con mi nombre. Los tengo puestos en mi mesa de trabajo, y de momento lo único que he conseguido es que la señora de la limpieza no me los tire –que no es poco-. Como algunos recordaréis, cuando me dio por poner Budas en la mesa, todas las mañanas me encontraba a los mismos decapitados. Daba igual que les pegara la misma al cuerpo, al día siguiente parecían salidos de la Revolución Francesa.

Y hablando de Buda, he recuperado el yoga. Pero eso no es todo. Lo practico con la Musa Roja, y al salir nos vamos siempre a pasear y a tomarnos un té a los barrios pijos, para seguir visualizando (la otra semana teníamos a Laporta al lado). En un inicio habíamos pensado utilizar ese rato para hacer footing o caminar, pero nos gusta tanto darle a la sin hueso que lo que terminamos haciendo es ir a una terracita y ya no nos resistimos a la idea.

¡Ay, ojalá me sucediera lo mismo en casa! No quería contarlo, pero si ha de servir para que no os suceda a vosotr@s, compartiré mi pesar con el ciberespacio: no dejéis entrar un iPhone a vuestra vida, o a la de vuestras parejas. ¡Puede ser el fin de la comunicación conyugal!

Desde que PITICLI tiene uno ya no tiene ojos –ni manos- para nada más, ni se comunica si no es por whatsapp (cosa que yo no tengo). ¡Por qué a mí Señor, por qué!

Claro que si os hayáis en una situación similar o peor, siempre podréis recurrir a la maca (o como se llame). Una conocida, que andaba preocupada por su ya duradera pérdida de libido -lo que había provocado un cierto distanciamiento con su marido- empezó a tomar la maca que otra amiga había dejado de tomar al regulársele los sofocos menopáusicos. Dicho producto natural se aconseja para los sofocos, pero por lo visto es un potentísimo estimulante.

A los cuatro días el marido terminó pidiéndole a la conocida un poco de respiro, ¡pues ya no podía más! (¿también lo habría visualizado?).

 Conclusión: ¡A visualizar y a ser muy Felices!

 

  :-) Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.


19
marzo 12

Ahijados y Tsunamis

- ¡Ah! ¡Tienes pelo de yayo! ¿Es que tú tienes ochenta años?

- Pobrecillo, le ha tocado tener pelo de yayo pero seguro que aún es joven…

     Esto es parte de la conversación mantenida este sábado con dos de nuestros geniales ahijados. En concreto, algunos de sus comentarios respecto a mis canas.

     Cuando intenté cambiar de tema, preguntando por los países que querrían visitar de mayores (son gemelos y tienen actualmente ocho años) la respuesta de la niña fue:

-          Yo quiero ir a Italia y América, sobre todo a Venecia

El niño nos soltó:

-          Yo quiero ir a Hawai y ver un tsunami

-          ¡¿!¿!¿!¿!¿!¿!¿¿!!¿     ¿Pero tú sabes lo que es un tsunami?

-          ¡Sí! ¡son esas olas muy grandes que tienes que correr mucho y se lo llevan todo!

-          ¿Y por qué en Hawai?

-          Porque hay chicas que bailan así (y lo describió)

     Tengo que reconocer que fue una comida muy divertida. Anteriormente ya les habíamos cangurado durante todo un día, pero esta vez dio mucho más juego. Eso sí, con ocho años ya hablan y preguntan de TODO (y eso incluyó, oh my God, preguntas sobre sexo y condones).

-          ¿Y tú sabes qué es una prostituta?

-          -yo, poniendo “cara de aquí no pasa nada”-  A ver, dímelo…

-          Pues una mujer que hace sexo por dinero

-          O sea, una comerciante -y aquí, milagrosamente, finalizó la conversación-

     Cuando devolvimos a los peques a sus padres, a eso de las ocho (los habíamos ido a buscar alrededor del mediodía) nuestra mirada hacia ellos era de sincero respeto. Nosotros sólo los habíamos tenido unas ocho horas y parecíamos Rambos volviendo de Vietnam. En esas horas habíamos ido a la bolera (atención, les encanta), a comer, a jugar a la playa… y tanto PITICLI como yo presentábamos serias agujetas y moratones.

(PITICLI más, pero es que se pone a la altura de los peques, que yo le digo, oye tú tienes treinta y cinco años y más de metro ochenta, entonces claro que tienes ventaja a la hora de coger la pelota, así que por qué no les dejas ganar algún juego… pero PITICLI se entusiasma y no se frena, lo que a ellos al final les encanta).

     Resultado: fue el primer sábado de mi vida en que a las once de la noche estaba en la cama. Si hubiera escalado un pico de tres mil metros y bajado a la pata coja no hubiera estado más cansado.

     ¡Eso sí que es deporte y no el gimnasio! De hecho, igual que hay bares con perros y gatos en Japón para que juegues con ellos cuando no tienes mascotas, podrían montar centros deportivos donde tus contrincantes siempre fueran críos. Apuesto a que terminarías haciendo más ejercicio que en la cinta.

     Aunque mejor no entro en este tema. Últimamente parece que todo el mundo está con la operación bikini súper adelantada y nosotros, que somos plenamente conscientes de estar a las puertas de la crisis de los treinta y seis -no quiero ni imaginar la de los cuarenta-, no nos hemos puesto ni con la operación neopreno.

     Por eso aprovechamos mientras no llega el verano (esa época terrorífica en la que se trata de poner toda la carne en el asador) para  sacar partido a nuestra mejor baza: el armario (clicad aquí y entenderéis mejor por qué lo digo).

     Aunque no todo el mundo sea de la misma opinión…  Ejemplo: supuesto piropo que me soltaron el otro día “¡qué guapo vienes hoy, estás CASI tan bien como tu jefe!”. A lo que yo respondí: “mira bonita, desnudo no lo sé, pero vestido gano yo” –qué queréis que le haga, fue una respuesta cutre pero fue lo que me salió-.

     La tuve casi convencida hasta que se me ocurrió contarle que Manoli me estaba terminando de confeccionar una falda escocesa. Fue demasiado para ella…

     Puede que para animarme, la otra chica que estaba presente me contó una impagable conversación que tuvo con su novio mientras en el telediario hablaban de los cementerios nucleares. Atent@s porque es de lo mejor que me han contado en tiempo:

-          Uauh, cari, esto es el futuro. ¡Dentro de poco, ya mismo, no habrá cementerios normales!

-          ¿Pero tú qué crees que es un cementerio nuclear?

-          No sé, pues uno en que en vez de incinerarte te desintegran, ¿no?

      Brillante. No podía parar de reír cuando me lo contaba.

     Lo mismo que cuando me explicaron el siguiente chiste:

 Era un hombre tan negativo, tan negativo, que se desmayó y en vez de volver en SÍ volvió en NO.

      Mantened vuestro buen humor a salvo… ¡y sed muy felices!

 

P.d. dedicado a todos los padres.

  :-) Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 

 

 

 

 

 


8
marzo 12

La Mujer Trabajadora

     Hoy es el día de la mujer trabajadora. Eso me tiene un poco descolocado, ¿querrán decir de la mujer remunerada? porque no me parecen excepción. Al menos la gran mayoría de las mujeres que he conocido y conozco trabaja más que los curris (aquellos personajes de Fraggle Rock).

     En todo caso, felicidades a todas.

     Y hablando de mujeres y trabajos, os voy a contar la última que me pasó. Resulta que tras llamar a un técnico para que echara un vistazo a nuestra lavadora-secadora (de vez en cuando hacía un ruidín) ésta ya no funciona. Sí, lo sé. Gracias por vuestras palabras de consuelo. Una vida sin lavadora no tiene color, o es de un tono más triste  -por cierto que dicho electrodoméstico ha sido el encargado de mejorar, y mucho, la situación de las mujeres no remuneradas-.

     El caso es que he tenido que ir a hacer la colada fuera de casa, y como aun habiendo río en la city éste está más contaminado que el pelo de Tamara-nocambié, dejé a un lado mis ínfulas neohippies y me decanté por uno de esos sitios que tanto inspiran a los directores de cine.

     El lugar lo ha regentado históricamente una señora muy simpática y muy cinematográfica (una encantadora mujer rubia platino, repletita de tatuajes y con obesidad mórbida) que siempre nos había solucionado los temas de tintorería.

     Cuál fue mi sorpresa cuando al presentarme dispuesto a pegarme una charleta con ella mientras se hacía la colada me encuentro con una jovencita hindú -o pakistaní, al principio no supe- que me explica, con su escaso castellano, que ahora ella ha asumido el negocio. La chica era tan encantadora y quiso ser tan servicial que no se despegó un centímetro de mi lado hasta que no introduje todas las monedas, todo el detergente, todo el suavizante y TODA la ropa.

     Y ahí es cuando yo comprobé que básicamente llevaba una cantidad ingente de ropa interior + algunos de los modelitos extravagantes de los que ya habéis oído hablar (afortunadamente los pantalones de leopardo los tenía Manoli para arreglar). Mientras yo introducía las prendas a toda velocidad imaginaba que ni en las mejores películas de Bollywood ella habría contemplado semejante atrezzo masculino.

     Por suerte cuando el lavado terminó pude sacar las prendas de forma íntima, básicamente porque otra clienta estaba dándole la vara con una conversación interminable un par de metros más allá. Todos sabemos que siempre está el típico cliente o la clienta “paliza”, pero lo que yo no sospechaba es que este espécimen era capaz de tener semejante diálogo para hacerse la simpática: “oye, tú país mucho malo, mucho terrorista, ¿eh? Mucho coche bomba, entrenamiento… ¡explosión! ¡Explosión!”

     La muchacha no hacía más que sonreír amablemente y contestar: “¿Ah, sí? Bueno, también mucho bonito, buena gente…” mientras me lanzaba miradas equiparables a la de los invitados de La Noria.

     Lo que tiene ser mujer trabajadora, que hay que estar preparada para todo. Como le sucede a una amiga mía informática, que trabaja resolviendo a distancia los problemas que les surgen a los trabajadores de una multinacional. Aunque ella ya avisa a sus interlocutores que para resolver algunas de sus incidencias tiene que “conectarse” con sus terminales, éstos no suelen ser conscientes de que ella va a ver automáticamente, por ejemplo, sus fondos de escritorio. Y pese a que la empresa recomienda no poner ninguno ella ahora mismo puede decir que tiene un máster en mujeres neumáticas con habilidades gimnásticas (y en niños en un atardecer en la playa, también hay que decirlo).

     Si se conectara a Cataluña y a nuestra empresa quizá pudiera ver alguna foto del hijo de un compañero, que a sus cuatro años escasos es todo un crack. Desde que empezó a hablar el crío no ha parado de decir –y hacer- genialidades. La última que me comentó el compañero hubiera hecho las delicias de un programa de tópicos. Tras rogarles un día a sus padres ir a cenar a Mc Donald’s el niño alucinó con el Happy Meal. Pero no con los Mc Nuggets, no, sino con el juguete que traía. ¿Y esto es GRATIS, papá?

     Cuando le dijeron qué era lo que más le gustaba del menú él volvió a decir “aquello que es gratis”. Un fenómeno.

 

     En fin, disfrutad de lo bueno de la vida, que suele ser gratis, ¡y sed muy felices!

     Os adoro.

  

P.d. dedicado a las mujeres trabajadoras, a las personas que conservan su trabajo y los que lo están buscando. Héroes todos ellos.

:-) Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 


1
marzo 12

Express Myself

 

 Granítico: que tiene muchos granos. Esto lo he aprendido de una compañera afectada por una feroz menopausia esta tarde. Lo que tiene la riqueza del lenguaje.

 Patata: corazón. Ejemplo: “la historia de este paciente sí que me ha tocado la patata” (os juro que esto me lo dijo una colega después de entrevistar a un usuario). Por suerte me indicó veloz y correctamente la parte del cuerpo a la que se refería, pues yo aseguraba que se trataba de otra.

 Ganga: unos pantalones con estampado de leopardo por cuarenta euros. Compra que he realizado esta tarde, movido por mi… por mi… yo qué sé. Últimamente me está dando por ponerme electroduende. Incluso fui a trabajar con unos pantalones ajustados rosa + converse rojas + calcetines – calientapiernas verdes. Y como toque final: americana de paño gris con broche de cabeza de reno. Aún hay gente que me pregunta por el pasillo si era cierto cómo les parecía que iba. Si ahora estoy así no quiero ni imaginarme cuando experimente la crisis de los cuarenta…

 Orfidal: la solución a casi todos mis problemas según Lady Laca. Cada vez que me nota estresado –y últimamente es algo frecuente- me lo recomienda. ¿Habrá visto demasiadas escenas de Chus Lampreave?

 Bolso: complemento de un hijo que gracias a los tiempos modernos su madre quiere arrebatarle. O lo que es lo mismo: compré un bolso en Japón que tiene la virtud de activar la misma frase en  Lady Laca. Igualito que Rosaura. Es lo que tiene la evolución de la moda.

 Madonna – Lady Gaga: lo mismo que Madrid – Barça pero con aficiones que usan más lycra (o en otros contextos) aunque igual de pasionales.

 Corea del Sur: mi última obsesión. Escucho música coreana (o Kpop); leo guías y más guías del país; como su comida; y si no fuera porque la aduana de Madrid me ha retenido el paquete, luciría el jersey increíblemente kitsch que me compré de Seúl vía internet.

 Panecillo: aquello que te puedes poner en el cogote cuando hace mucho frío en el restaurante. Nota: hacedlo sólo si acaba de salir del horno. Y, si quema mucho, envuelto en una servilleta.

Osteópata: un ser que hace magia negra según PITICLI. O en su defecto “¿no será uno de esos que al día siguiente tienes muchos dolores?”.

 Agujero: aquello que en el calcetín o media puede provocar un desastre. Una amiga se puso tan nerviosa al darse cuenta de que llevaba uno el día de la revisión médica del trabajo que sólo quería vestirse rápidamente e irse a su puesto (primer día de trabajo tras vacaciones, para más inri). Lástima que no se diera cuenta hasta que pasaron unas cuantas horas que se había puesto el jersey del revés. Estuvo atendiendo a todo el mundo con lo de detrás adelante. Supongo que siempre puedes decir que te afecta ver a tanta Celebrity con escote espaldero.

 Gong Bao: manera en que se puede cocinar el pollo. A nuestros amigos y a nosotros nos gusta TANTO que hemos decidido apodarnos así. Momento cumbre: cuando al sentarnos en el restaurante chino de confianza la camarera, con su rudimentario castellano, empieza con “¿Polo Gong Bao, veldá?”

 Surrealismos: lo que nos rodea cada día, especialmente en el trabajo. Ejemplo: hoy, después de MUUUCHO rato explicándole con buenas palabras a una madre high class qué le sucedía a su hijo, ella, toda fina y cargada de ropa de marca, nos suelta “¿Puedo haceros una última pregunta?” “¿Entonces mi hijo quedará subnormal?”. Por cierto que la respuesta era NO.

 Asturianos: seres que dejan en ridículo a los alienígenas porque ellos SÍ están por TODAS partes. O al menos a mí me persiguen. Mi compañera de trabajo es del mismo pueblo que PITICLI, mi nuevo profesor de YOGA resulta ser del pueblo de al lado en la cuenca minera…

 Educación sexual abreviada: consejos concisos que un progenitor pudoroso puede dar a su hijo. A un amigo su padre le dijo por toda conversación relativa a la educación sexual: “cuando sea el momento, no es ese agujero, es más abajo”.

 Monumento: lo que le van a hacer a una de las Musas, que no para de pringar para ayudar a todo quisqui. Cuando yo le dije “pero eso es muy edificante” me contestó “pues a este paso me van a hacer un monumento”.

 Cita a ciegas: situación riesgosa – bochornosa que puede sucederte si eres ingenua y quedas con alguien porque te gustó su voz. Una conocida quedó con un tipo “de voz joven y seductora” que le pidió que se pusiera un antifaz para su primer encuentro en casa de él. En un momento dado ella se lo quitó y se encontró frente a un señor de más de setenta años con ropa escueta de cuero.

 Filmoteca: recipiente fascinante cuajado hasta los topes de modernísimos que van a ver una película rusa subtitulada y rodeado de prostitutas y maleantes. Al menos en Barcelona. Vale la pena ver la mezcla. Si lo trash es lo más, esto es lo superior.

 Esperpento: algo que nos define mejor que nada.

 Experimento: nuevo formato de post que surge cuando vas más apurado que Angelina Jolie preparando mochilas mañaneras.

 Resumen: lo que os he intentado hacer a falta de más tiempo de lo que han sido estos días.

 Felicidad: lo que os deseo, porque os adoro.

  :-) Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.


Featuring WPMU Bloglist Widget by YD WordPress Developer