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mayo, 2012


31
mayo 12

El Gimnasio, esa Dimensión Desconocida

Llega el verano, esa época temida en la que tu piel morena sobre la arena, tu pelo suelto ondea al viento y cuando te miro… ¿me pongo contento? Bueno,  esto último depende, ya que andamos más cargados de complejos que de adornos un árbol de Navidad en el Rockefeller Center.

Una de las respuestas habituales de la población suele ser la de apuntarse al gimnasio (incluso mi adorada ex jefa, ahora una feliz jubilada, va a uno y ha contratado como entrenadora personal a una campeona de Karate –lo que daría por verlas en acción-) pero yo, que tengo la virtud de ir al revés del mundo, llevo semanas sin ir al mismo. Y no porque no me haga falta.

Más allá de que sigo pagando, me consta que no me echan de menos, pues está más lleno que un concierto de Lady Gaga. Y puede que hasta con más freaks. Me explico…

Algunas cosas alucinantes que se pueden ver en un gimnasio

->     Cuando iba a nadar había observado que los chinos se metían en la piscina con el móvil (y hablaban por el mismo hasta que el monitor les alertaba).

->     Una amiga comentó que vio entrar en la sauna a un tipo con unas latas de cerveza (eso es ser precavido y saber evitar posibles deshidrataciones) .

->     La Súper Maestra me relataba, admirada, que junto a ella, en la elíptica, iba una mujer con burka (¿será the ultimate experience para sudar y quemar grasa?), y que al llegar al vestuario se encontró a una tipa desnuda frente a un Mac y secándose el cabello con dos secadores, uno en cada mano (¿cómo teclearía?).

->     Otra amiga explicó que en su vestuario no hay separación entre las duchas, y que tras notar un olor peculiar –y un leve ruidillo- miró a su derecha, comprobando que la chica de su lado levantaba ligeramente la pierna para permitir una de las acciones más mencionadas por Mercedes Milá (hay que decir que cuando mi amiga le indicó que dejara de evacuar la chica paró pis-o-facto).

Pero claro, frikadas aparte, ir al gimnasio también tiene sus recompensas. Sin llegar al extremo de esas chicas que invierten todo su dinero en la matrícula de los gimnasios más exclusivos de la zona alta para encontrar marido (cierto), la sensación de liberar estrés y volver a casa con las carnes prietas es muy gratificante (por no hablar de la sensación de pagar el gimnasio para algo).

Recordemos, además, que a falta de otras virtudes, un buen cuerpo os puede solucionar la vida. Imagino que sabéis que hay más trabajo para estrippers que para investigadores en nuestro país.

De hecho, y aun a riesgo de plagio, os voy a confesar un negocio que la Musa Tímida quiere montar: strippers que mientras se desnuden corten, profesionalmente, jamón.

La Musa dice que unir comida y erotismo siempre ha funcionado, y que a todo el mundo le gusta el jamón.

A mí me parece una idea sensacional, y que podría ampliarse con strippers que supiesen escanciar sidra.

Ahora de lo que se trata es de hacer el casting. Yo creo que encontraremos muchos candidatos, puesto que este año da la sensación de que medio mundo se hubiera confabulado para mutar durante el invierno para mostrarse imponente por estas fechas.

Tanto es así que PITICLI, todavía en shock, dice que este año iremos a la playa sólo por la noche. Espero que no nos pase como a Dinio.

 

Disfrutad y… ¡sed muy felices!

 

Pd. Como alguien intente montar el negocio de los strippers antes que nosotros le caerá una demanda por plagio que ni las de Mila Ximenes :-)

 

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24
mayo 12

Quien gobierna el mundo es tu peluquer@

Quien gobierna realmente el mundo es tu peluquer@. Quería que lo supieras y lo hago así, sin más. Sin prolegómenos y sin azúcar. Ya tienes una edad en la que debes conocer la verdad y además yo no tengo mucho tiempo (tengo que prepararme una conferencia para mañana).

Lo sé, me dirás que hay personas con un cargo más elevado. Pero no, da igual que seas un Ministro. Si tu pelo está mal perderás credibilidad.

Supón que has de dar una charla, o aparecer en una premier importante. Tu peluquer@ te llevará al estrellato o a que te estrelles.

Escúchame bien: un mal corte y te fastidian la vida.

Teme a tu peluquero por encima de todas las cosas.

Unas mechas cutres y tu carrera profesional puede ir al garete.

Por no hablar de las dos temidas “R”. Unos rizos –también conocidos como “richi”- cutres o unas raíces de tamaño sideral harán de la mujer más inteligente la choni menos deseable en una entrevista laboral.

Y ya que hablamos de raíces y tintes, qué decir del temido efecto “pelo de muñeca”. Ciert@s estilistas utilizan la decoración y el rubio platino como arma de destrucción masiva.

Pero si de “efectos ópticos + al tacto” se trata, nada comparable a un mal realizado tratamiento anti encrespamiento, que podría hacer que tu cabeza y tu pubis vayan a juego. Prefiero ni imaginarlo.

Tu peluquer@, además, entre tópico y tópico, te hace preguntas trampa. Y no creas que no escucha. Al cabo de unas sesiones ya sabe más de ti que la KGB. Y eso es más de lo que te gustaría.

Recuerda siempre que a diferencia de “otros personajes confesores”, tu peluquer@ usa tijeras, navajas y otros elementos de tortura. Nada halagüeño para alguien que conoce tus debilidades.

Ya les puedes decir que “sólo quieres las puntas o los contornos”. Harán lo que quieran. Y si tienen una tarde “inspirada”, el efecto puede ser el mismo que si te pasaran un cortacésped.

Recela de tu peluquer@.

Dedica el mismo tiempo a encontrar un@ buen@ que el que emplearías para localizar la mejor guardería para tus hijos (sino más).

Yo me he dado cuenta de algo fascinante en el trabajo. Tengo una estupenda compañera con la que habitualmente debemos responder a encargos dificilísimos para cualquier mortal (o incluso para el mismísimo House). Nosotros somos capaces de enfrentarnos a un psicópata en un despacho, pero nos acobardamos si llegamos tarde y perdemos la cita con la peluquera – o hasta con la de la manicura-.

He visto mentir a una psiquiatra hecha y derecha, incapaz de reconocerle a quien le hace las uñas que llegaría tarde (me ha dicho que si no le echa unas broncas tremendas).

A mí no me reprenden, pero yo mismo he de ser súper cuidadoso y vigilar mi puntualidad. Voy a un lugar maravilloso en el que dan horas para al cabo de varias semanas, así que tengo que reservar cita con muchísima antelación. Y si la pierdes estás perdido.

Me pasó la última vez y me vi obligado a vivir al límite: tenía el pelo tan mal que sólo podía aguantar como pudiera dos meses más, o buscar una peluquería el día de la huelga. Ninguna de las alternativas resultaba apetecible. Y menos cuando eres de un sindicato. ¡Eso es terrible! Conseguí localizar una peluquería abierta en el barrio, donde me cortaron el cabello con la persiana a medio bajar por temor a los piquetes. Ellas sufrían por si les estropeaban el local, yo por si me reconocían.

Y encima sabía que debería enfrentarme, tarde o temprano, a que descubrieran TODOS (sindicalistas y peluquera habitual) que les había traicionado.

Aún siento escalofríos al rememorar los hechos.

Luego, claro está, también existe la parte buena.

Personalmente vivo una relación de fascinación con mi peluquera actual, la cual no sé si me entiende o interpreta perfectamente el papel de entenderme, pero me deja tan contento.

Por no hablar de lo bien que te atienden todos: desde traerte un café como te gusta, o libros de su pequeña biblioteca de arte, a los consabidos masajes. Definitivamente esperar semanas para pasar una tarde allí vale la pena.

Pensad además que yo siempre voy con mis “peticiones peregrinas”: que si quiero un estilo “muy Cary Grant”; que si ahora lo que me apetece es algo  “L.A. desenfadado”, etc. etc. y ella no sólo hace ver que me escucha y comprende -con esa cara que se le pone a las mascotas- sino que es capaz de transformarlo en un corte. Brutal. Esta última vez sobre todo tenía claro una cosa: lo que NO quería era el look “modern@ amargad@”.

Y funcionó.

Estoy encantado.

 Moraleja: Mejor saber que el mundo está gobernando por alguien con unas tijeras –y al que le gusta hacer recortes- y actuar en consecuencia que vivir en la ignorancia y dejar tu destino a alguien que no seas tú mism@.

 ¡Sed muy Felices!

 

:-) Grupo de Hong Kong Blues en FACEBOOK.

 

 


17
mayo 12

Kimonos y Aperitivos

     Yo, que me creo muy listo, pienso que lo sé todo y luego me doy cuenta que no. Lo que pasa es que hasta que reconozco que no ostento la verdad absoluta ya ha habido tres golpes de Estado en el Mundo y Bisbal ha creado doce mil trescientos trending toppics.

     Menos mal que PITICLI sabe esperar sin enviarme directamente a la porra –sospecho que porque no sabe cocinar y yo sí- hasta contemplar cómo le tengo que dar la razón.

     ¿Existe algo más gustoso que TENER la RAZÓN? Lo dudo (excepto que estemos hablando del diario y entonces ganaría cualquier catálogo del sex shop).

     Y añadiría: ¿hay algo mejor que hacer feliz a los demás? –no respondáis libremente y decid “sí” directamente-.

     Pues PITICLI ha aunado ambos éxitos de la humanidad en mi persona. ¿Cómo? Sorprendiéndome para mi cumpleaños con un viaje a (mi) medida.

     Yo, que me quejaba de que no conocía mis gustos. Yo, que cuando me dijo que mi regalo era un viaje ME RECREÉ DICIENDO QUE HABÍA DESCUBIERTO –porque yo me creía muy avispado, recordad- QUE ERA A MALLORCA.

     Yo tuve que callar la boca cuando estuve en el aeropuerto.

     Menos mal que mientras estaba preparando la maleta me sugirió sutilmente que sacara las esparteñas y los bañadores porque “igual íbamos a un destino más urbano”. Menos mal que me fijé en la ropa que ponía en la suya (a mí ya me extrañaba que para ir a Mallorca –aunque fuera a Palma- hubiera dado tal sablazo a su VISA comprándose unos modelitos tan sofisticados).

     Y claro, cuando me dijo “por si acaso pon la ropa que usarías si te toparas con Sartorialist”me acabó de descolocar. Yo, por si acaso, preparé un maletón que ni para presentar la Gala de los MTV.

     Porque me regaló un viaje a Milán. ¡A Milán! ¡Con las ganas que YO tenía de ir a Milán!

     Y no penséis que de cualquier manera, no: había reservado un hotel estupendo y ecosostenible en una de las zonas más interesantes y alternativas de la ciudad. Había hablado con sus colegas milaneses para tener direcciones de restaurantes. Y me había comprado la guía que yo quería de la ciudad.

     Tengo que deciros que he tenido uno de los mejores cumpleaños ever. Estaba tan contento que pensaba “ay madre, voy a colapsar de tanta felicidad”. Yo, que tiendo a la acidez, pensaba que me saturaría y no podría metabolizar tanto azúcar. A punto estuve de llamar a la escritora de “El Secreto” para decirle “nena, si es por tu libro, gracias”.

     Y lo que pasa en estas situaciones: entras en un bucle. Desprendes tanta felicidad que la gente de alrededor se contagia y todo marcha no bien, sino mejor. Aunque en ocasiones me embalaba / recreaba tanto que PITICLI me decía “frénate un poco, o diles cuánto te gusta TODO cuando vayas a pagar”, porque yo, cada vez que traían un plato o me servían una bebida les soltaba  invariablemente entusiasmado y acompañado de gestos: “oh, mil gracias”, “buenísimo”, “magnífico”.

 

     Pero me tendréis que entender:

-          En el hotel nos dieron una habitación con unas vistas tan espectaculares que cuando levanté la persiana por poco los ojos me hacen como a Marujita Díaz. No pude reprimir llamar inmediatamente a recepción para agradecerla. Veíamos la catedral, las cúpulas de la ciudad, y hasta el cielo con sus golondrinas desde la bañera.

-          Acabé teniendo una exquisita comida de cumpleaños FAMILIAR -porque coincidió que la hermana de PITICLI y su marido (a los que adoro) estaban en la ciudad, menos mal que eran ellos y no alguien de quien quisiera huir-. Y por supuesto en el restaurante me sacaron tarta con vela de cumpleaños.

-          Tanto al ir a tomar el café como al ir a hacer el aperitivo a las plazoletas de la zona los responsables de los bares no me dejaban pagar el importe íntegro sino que insistían en hacerme descuento. ( Y recordad que NO hay mejor detalle Momento Aperitivopara un catalán).

 -          Durante la cena de la última noche –uy, esto suena muy Jesucristo Superstar- a los camareros (y especialmente a una camarera) les caímos tan en gracia que hasta improvisaron un mini pastel de cumpleaños con vela para que soplase.

-          Aunque empecé el día de mi cumpleaños en un Cementerio (PITICLI quería ir al cimetero monumentale) -yo no lo encontraba lo más hermoso y simbólico precisamente- pude conocer finalmente el 10 Corso Como, hacer el chorra por el cuadrilátero de la moda… y ponerme los modelitos más creativos que se me ocurrían porque “al fin y al cabo estaba en Milán”. Incluso me puse la falda escocesa una tarde pese al temor de que no me dejaran entrar de esa guisa a la catedral. Afortunadamente llevaba una medallita de la Virgen que me sirvió de salvoconducto (y símbolo de devoción).

      Ay, no he podido tener mejor cambio de lustro (en las estadísticas ya figuro en el grupo 36-40).

     ¡Gracias PITICLI! ¡Y gracias a todas las personas –incluidos mis cuñados ;-) – que nos hemos encontrado en la ciudad!

 

–> Aquí os algunas direcciones por si os escapáis a esa magnífica ciudad: 

 

Hotel Ariston. Más que bien situado entre navigli y Duomo. Zona alternativa con tiendas y cafés interesantes. Servicio encantador. ¡Buen desayuno y disponibilidad de bicicletas!

Trattoria Montina. Vale la pena salirse del puro centro –aunque no está lejos- para descubrir este bonito restaurante auténtico, sin trampa ni cartón, en el que comer platos sensacionales entre milaneses. Los dueños son unos personajes tremendos.

Cantina Della Vetra. Todo el mundo la conoce allí -y con razón-. Ubicada en un bonito lugar, con agradable decoración,  atendida por personal muy amable… ¡y qué platos! Al ladito de una de las zonas nocturnas más animadas.

California Bakery. De acuerdo, no es un restaurante italiano, pero es un lugar al que va la gente de la ciudad. En una plaza preciosa. Buena decoración. Estupendos bocadillos. Vale la pena observar a la gente que pasa desde su terraza.

Café Saint George. Un rinconcito idílico en mitad de una avenida concurrida. El responsable dice que sirve los mejores cafés (y croissants) de la zona, y puede que tenga razón. Vía Torino 56.

Bar Principe.En una preciosa plaza céntrica, pero alejada del bullicio, podréis codearos con los habitantes del barrio y otros personajes interesantes. Vale la pena probar su aperitivo casero (no es bufé) y sacar el Voyeur que llevamos dentro viendo a los habitantes de los palacios salir de sus casas. Piazza Sant’Alessandro.

10 Corso Como. Sí, es un clásico del diseño que aparece en todas las guías, pero no decepciona. Al contrario. Fascinante librería. Interesantísimos espacios. Hay que ir aunque sólo sea para tomarse un café viendo a los clientes en su magnífico patio – jardín.

 

 

¡Sed muy Felices!

 

 

 

PD. 1: no sé si a vosotr@s os sucede, pero a veces, tras unas horas, el efecto “está bien, no siempre tengo razón” se me pasa, y vuelvo a mi convencimiento primero. Claro, igual tampoco os he dicho que antes de salir de casa, siguiendo una intuición, había echado la guía Wallpaper de Milán “por si acaso”.

PD. 2: La otra cara de la moneda: no sabéis el estrés que me genera ahora el cumpleaños de PITICLI, que llega en menos de un mes.

 PD. 3: Lady Laca ha vuelto y avanza que en breve se presentará en Barcelona para grabar nuevos vídeos.


10
mayo 12

Sin Whatsapp No hay Paraíso

Soy tan vintage que no tengo Whatsapp y leo libros hechos de papel.

Y tengo unas peloteras tremendas con PITICLI y amplias secciones de mi entorno respecto al uso de las nuevas tecnologías. No sé si lo sabréis, pero yo puedo ser más dramático que Dancer in the Dark cuando quiero, y esta vez he decidido tomar la postura del casposo iPhone Inquisidor.

Sin ánimo de ofender creo que se nos está yendo un poquito la cabeza. Alucino cuando en un restaurante hay una pareja que no se habla pero que hace una foto cada uno a su plato para colgarla en internet e interactuar con sus amigos. Y van al baño y siguen tecleando el teléfono.

Me alarma contemplar en el metro que una pareja deja de besarse para responder a un mensaje.

Una conocida contaba alarmada que días atrás iba conduciendo con tres amigas más en el coche. Como ninguna le decía nada pensaba que se habrían dormido. Pero no, dos de ellas estaban hablando entre sí por whatsapp y la otra consultaba su facebook.

Resulta fascinante que pensemos que tenemos 500 súper amigos aunque a la mitad no sabríamos cómo presentarlos si nos acompañaran al Un Dos Tres. En cambio tememos y/o desconocemos al vecino.

Hay gente que dice no tener tiempo de nada (siquiera de cocinar) pero contemplas que pueden pasar horas y horas conectados. Una buena adaptación de La Bella Durmiente, a día de hoy, sería la Bella Hikikomori.

No deja de maravillarme que deseemos descargarnos aplicaciones absurdas y que nadie haya diseñado alguna que te avise cuando tu nevera esté vacía o en tu casa la porquería sólo te deje dos opciones: barrer urgentemente o alquilar el espacio para rodar Westerns.

Me chirría cuando entro en facebook y alguien ha colgado la foto de un paisaje fantástico con el siguiente pie de foto: ¡Ay! ¡Qué maravilla! ¡Cuánto necesitaba desconectar!

¿Desconectar de qué? ¿De tu red eléctrica habitual? Para mí actualmente el verdadero lujo es ir a un lugar en el que no haya wifi, 3G o 5º 2ª.

Y no hablemos de instagram. Admito que el “Efecto Chernobyl” es muy poético, pero a este paso dentro de poco creeremos que vivimos en un perpetuo septiembre Ucraniano.

Además no tenemos filtro. Hacemos fotos de TODO.

No sé qué hubiera sucedido si la despedida de soltera de una conocida hubiera sucedido a día de hoy…  Me explico: le vendaron los ojos, la montaron en un coche y la dejaron en la recepción de un hotel… ¡NUDISTA! Cuando la chica se quitó la venda, todo el mundo –incluidas sus amigas- estaban en pelotas. ¿Qué hubieran colgado? ¿Dónde hubieran guardado el teléfono?

Establecemos relaciones curiosísimas -desde grindr a los grupos de whatsapp- y pasan cosas tan particulares como que tu amiga no te pueda avisar de algo porque tú no estás en ninguno de esos grupos y ella ya no envía sms. Lo peculiar del asunto es que trabajamos juntos. Aunque si tenemos en cuenta la gente que está en el trabajo (y en clase) y no para con los mensajitos es comprensible.

En un futuro cercano la frase “te zumban los oídos” cuando alguien habla de ti se cambiará por “te atiza el whatsapp”.

Mi entorno (menos un amigo) dice que soy un exagerado –y no le falta razón-. Todos ellos hablan de las maravillas de los nuevos medios de comunicación, y de las ventajas que nos han ofrecido:

-          acceder a más información, y encima no manipulada

-          organizar revueltas árabes

-          recuperar amigos del instituto con los que montar cenas reencuentro

-          localizar amantes en un tiempo récord

-          dar con gente más afín a ti

-          etc.

Y claro, viéndolo así mis temores de abandonar el mundo “real” para pasar a vivir únicamente en Matrix –siempre me ha asustado quedar definitivamente enganchado-, o mi obsesión por establecer franjas del día (y sobre todo del fin de semana / vacaciones) libres de internet ya no parecean tan justificadas.

Al fin y al cabo he de reconocer que algunas de esas herramientas me han aportado cosas estupendas. ¡Como vosotr@s!

 No, si al final tendré que reconocer que “donde hay Facebook hay alegría”.

 

Disfrutad y… ¡Sed muy Felices!

 

P.d. 1. Hablando de desconexiones, PITICLI me ha regalado una escapadita cumpleañera. ¡OLE OLE! Pero no esperéis que cuelgue ninguna foto en instagram.

P.d. 2. Pasear por el mundo real, dejando por un momento el virtual, ofrece bonitas sorpresas, como encontrar un fantástico taller cerca de casa en el que crean piezas tremendamente interesantes. No me he podido resistir y me he comprado un colgante. ¡Merece una visita!


3
mayo 12

Por Ahorro No me Viene Nada

Basta que debas ahorrar para que te apetezca gastar aún más . O al menos a mí. Pero es que… ¿quién puede resistirse a ciertos ofertones? ¿O a determinados chollazos de letsbonuses y demás?

Y si no que se lo digan a una amiga, que anda enganchadita perdida a los bonus esos. Tú quedas a una hora, y tan ricamente puede hacerte esperar en su portal “porque está ultimando una compra increíble”.

Ella, curtida compradora internáutica, ha llegado a adquirir gangas como: ¡POR 3 EUROS unos fantásticos masajes con piedras de jade!

Claro que dicha ganga resultó ser: sentarse en un “sillón relax” de escay, en mitad de una feria de muestras, mientras el encargado te dejaba sobre el abdomen una bolsa llena de piedras ardiendo. Quemaban tanto que mi amiga corrió a mirar la etiqueta de su camiseta por si corría riesgo de deshacerse. Y todo frente al público de la feria.

Otra amiga, a la que también le cuesta resistirse ante ciertos placeres consumistas, explicó que en casa tiene dos muñecos a los que llama “TIMI” y “ESTAMPI” porque cuando los compró ya sabía que eran un engañabobos (supuestamente bailaban solos) pero no pudo reprimirse. Por eso los bautizó en honor al “timo de la estampita”.

Claro que ella a su vez tiene un increíble espíritu emprendedor que podría llevarla a conseguir una fortuna superior a la de Rockefeller. Así que puede gastar lo que quiera.

Uno de sus proyectos que más me fascina es el de “esteticista motera” con capacidad para maquillar, depilar bigotillos y demás en los atascos de las grandes ciudades. Apodamos a esa profesional “tu amiga en la ronda”. Y nos encanta. Ya estamos imaginando la franquicia.

 Yo no soy muy emprendedor. Yo soy más “gastador”. Y en mi caso creo que es genético. Lady Laca es el terror de los mercadillos (siempre encuentra gangas y prendas que customizar) e incluso su hermana –una de nuestras mayores dealers del delicioso tomate en conserva murciano- se compra tantas cosas que el otro día me soltó por teléfono “ay sobrino, si es que yo ya tengo de todo, lo único que me falta es el ataúd”. Más gráfico imposible.

Para el buen despilfarrador siempre hay algo nuevo que adquirir. En mi caso, por ejemplo, como lo mío son los “trapos”, mis últimas adquisiciones han sido: una camisa bordada hindú; un kimono japonés de segunda mano y un mono tejano que recuerda al de los obreros antiguos.

Y todo – todo por pretender ir distinto (PITICLI dice –os lo juro- que sólo me falta adquirir ropa interior hecha a ganchillo por indígenas albinos del lago Titicaca).

Claro que luego a la práctica la cosa no es tan fácil.

Ejemplo: me vestí el otro día con el mono, y para aderezarlo me planté unos calcetines blancos de tenis. MÁS MODERNO IMPOSIBLE, ¿VERDAD? Pues al ir a comer a un restaurante hindú, el camarero, que era muy majo, cuando me vio entrar, me soltó “¿qué amigo, trabajando por esta zona?”.

Creo que lo descoloqué cuando le dije que no…

También debió quedar un tanto descolocado el hombre que nos atendió en la terraza de la otra tarde…

Os cuento: habíamos quedado con unos amigos en un bar un tanto “Indie” llamado CASSETTE, pero llegamos pronto y estaba cerrado. Así que decidimos esperar en una de las dos terrazas cercanas.

La primera pertenecía a un restaurante africano y estaba llena. La segunda estaba vacía, y allí nos sentamos. Yo llevaba una camiseta de Iron Maiden y los pitillos de leopardo, y para aprovechar el rato decidí ver qué tal me quedaban las uñas pintadas (me había comprado minutos antes un pintauñas por un euro y medio y quería emular a Bunbury), así que empecé a pintármelas allí mismo.

Si nunca te las has pintado  descubres que no es tarea fácil, pero si además te percatas de que lo estás haciendo en un bar islámico (“no servimos alcohol, lo siento”) entonces te das cuenta de que si ahí mismo no empezó un conflicto religioso fue por falta de imaginación.

Quizá sea eso, la falta de imaginación, lo que me impide ahorrar.

Seguro que hay muchos conceptos en los que podría economizar y no se me ocurren. Tendré que hablar seriamente con mi compañero bailongo (Maestro del Saving) para que me dé unas clases.

Él es capaz -al descubrir que en el hotel al que ha ido con su mujer de escapada romántica no hay cobertura- de ir en coche hasta el pueblo más cercano (3 kilómetros), y realizar una microllamada a su familia (que se habían quedado con los niños) desde una cabina para facilitarles el número de teléfono del hotel para que les llamen. ¿No es brutal?

En fin, mientras no alcanzo su sabiduría me conformaré pensando que con mi actitud ayudo a la reactivación de la economía.

 Y si estáis en Barcelona y os apetece reactivar la economía, os paso los datos de algunos de nuestros últimos descubrimientos:

BOUZU. Un bar de tapas japonesas que tiene la capacidad de transportarte a Tokyo sólo con cruzar la puerta. Si habéis estado en Japón os emocionará el olor de sus kakiage udon. Brutales sus pulpitos crudos marinados en wasabi.

 

Carlota Akaneya. Otro japonés pintoresco. Su particularidad es que cada mesa integra una barbacoa. Y aunque cocinarse ahí los alimentos es muy divertido, la carta tiene muchas más opciones interesantes que vale la pena explorar. Fantástico su arroz al carbón.

 

Jule Kerala Gopal. Éste es un curioso deli vegetariano en el que no sólo puedes comprar gran variedad de productos sino que también tiene unos menús estupendísimos. Atención a sus hamburguesas de setas shiitake. Nota: si queréis ver la pasarela de tendencias en vivo y en directo, sentaos y contemplad a sus clientes.

 

Veggie Garden. Nos encanta este sitio porque: la comida está buenísima, son muy simpáticos, está muy bien ubicado y el precio del menú diario es imbatible. ¿Qué más puedo decir? Pues que todo es sanísimo.

 

La Cantonada. Me gusta mucho cómo se define este local: sin pretensiones. Está en el Born, muy cerca del Museo Picasso, en una de las placetas más bonitas y desconocidas de la zona, y siempre ofrece un menú a un precio muy ajustado (raro en el área). Pero si me tuviera que quedar con algo es con el genio y figura que tiene la responsable.

 

Disfrutad y… ¡sed muy felices!

 

 

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