Eran
imanes para poner en el frigorífico, para sujetar dibujos y papeles, dibujos de la escuela, simples garabatos, la lista de la compra e incluso hasta las notas recibidas
en el colegio…
imanes para sujetar todo como lo hacían en todas
aquellas películas americanas, aquellas películas
de los USA
de toda la vida…y ya veis, más de 20 años después (que es que ya se
sabe
20 años no es nada) pues ahí que como quien no quiere la cosa, fruto del
recuerdo, las
nuevas modas, el
proyecto de una
nueva cocina y, sobre todo, fruto de eso que tanto se dice y tanto dice
abuela de que
la necesidad agudiza el ingenio, allí que el otro día fui a dar yo con el
macro-mega-supra imán o lo que es lo mismo,
la madre de todos los imanes y los chicos de
Original House con sus fantásticas soluciones… y es que ya se sabe,
tempus fugit,
la moda es pasajera y
todo cambia, nada permanece y si algo hay de cierto en todo lo que rodea al mundo del electrodoméstico en general y del horno pirolítico en particular es que a día de hoy pues como el acabado en acero de esos mismos electrodomésticos viene a ser algo así como que obligatorio… vamos, que si hace ya algunos años eso del acero empezó siendo una tendencia a día de hoy más que tendencia es toda una realidad.
Pero claro, el problema surge cuando una
realidad, la del acero, se da
de bruces o más bien
de leches con tu propia realidad económica y electrodoméstica, y allí que tú te encuentras que hace nada y menos que has tenido que ir paulatinamente cambiando tu
combi, tu
lavadora y tu
lavavajillas y que por mucho que lo del
acero era
ya una realidad
pues como que tu horno (único superviviente de la era de los anteriores dueños) era
blanco, como blancos eran -y son- los muebles de tu cocina y blanco
es también en parte del suelo de la cocina (vamos, a ratos blanco, a ratos
verde y siempre, siempre sucio, porque hagas lo que hagas pues como que allí es respirar
y ya aparecer una mancha sobre ese bonito efecto
ajedrezado o
“haciendo damero”
que diría
maman y que
taaaaaanto -fina ironía- nos fascina a
A y aquí a un servidor) con tanto
blanco -intentaba transmitir yo- y con la idea siempre en mente de cambiar la cocina pues como que a ver quién era el guapo que metía acero teniendo lo demás blanco, blanco y verde,
verde que te quiero
verde.
Y como además los cambios fueron
a poquitos pues nada, que a día de
hoy ahí que tú te encuentras
con todo
nuevo, todo
blanco y radiante va la novia pero con esa misma idea en mente de tener una cocina distinta y original sabiendo además que no, que por mucho que el acero sea ya una realidad pues como que tú no vas ahora a cambiar de electrodomésticos… ni falta que te hace porque para eso está
Original House (de los
Personal & Original de toda la vida), para poner luz donde antes había oscuridad,
acero allí donde tú tienes
blanco y no sólo acero sino el
color o
diseño quieras que ellos te ofrezcan o que a ti mismo se te pueda venir en gana. Porque sí,
el acero es una realidad, pero ya se sabe,
tempus fugit y
todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar y quién te dice a tí que tras el
acero no vuelve el
blanco o no se te mete a ti
entre ceja y ceja que en realidad lo tuyo es el
neoplasticismo, el
naturalismo, el
simbolismo y hasta si me apuras la mismísima
abstracción y ahí que lo que tú en realidad quieres y deseas es que tu frigorífico, tu lavadora y tu lavavajillas sea como un
Mondrian… pues allí que
Original House te pone el
acero, el
Mondrian y hasta si tu quieres
un buen par de huevos fritos españoles porque, aunque quizás me equivoque, algo me dice a mí que esta gente de
Original House mucho
yoghourt tomó durante
los 80′s y el
yoghourt imprime carácter (muchísimo más que el
Petit Suisse, dónde va a parar) y lo mismo que pegábamos aquellos plátanos aquellas fresas y hasta aquellas margaritas de
Yoplait a ver por qué demonios no vamos a poder pegar ahora un
Mondrian en la cocina… otros tienen un
Picasso en el baño y, al fin y al cabo,
los polos opuestos se atraen.
Plus, Plis, Plas… ¡mañana más!