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diciembre, 2008


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diciembre 08

Cuento de Navidad

carlota&elena.jpg
Es war einmal
… así empiezan los cuentos en Alemania y así empieza nuestro cuento, porque nuestro cuento empieza en Alemania, hace muchos, muchos años, con una tradición y unas mujeres que se reúnen en torno a un horno para hacer galletas, galletas de múltiples formas y sabores, galletas distintas pero a la vez iguales como iguales son también las protagonistas de nuestro cuento y es que…

Érase una vez que en Alemania y por Navidad las PC300013.JPGmujeres se juntaban junto al horno para realizar galletas, galletas para regalar y degustar a la vez que se contaban historias y érase una vez que una de esas mujeres, tras terminar sacar del horno las últimas galletas de las cienes y cienes que había hecho ese día para compartir con su familia y amigos, se dio cuenta que sobre la mesa todavía quedaba un trozo de masa que había quedado olvidado.

Se acercó a él y observándolo con detenimiento vio que aunque era pequeño todavía podía ser aprovechado lo mismo que el calor que aún emanaba del horno, por lo que decidió coger el pequeño trozo y amasarlo para hacer dos galletas, dos y sólo dos galletas en las que poner el mismo o quizás más amor que el ya depositado en todas las galletas realizadas a lo largo del día.

Y con esa determinación amasó, amasó y amasó hasta conseguir dos galletas iguales, dos galletas con forma de niña porque nuestra mujer, al PC180009.JPGigual que el viejo carpintero Gepetto, no había tenido hijos y ansiaba por encima de todas las cosas ser madre. Y así, con este pensamiento en la cabeza metió las dos galletas en el horno, a las dos niñas que con tanto amor había creado y esperó, esperó y esperó, lo mismo que se espera nueve meses a que nazca un niño. Ella esperó sin separarse ni un solo segundo de la puerta del horno a que el suave calor que todavía quedaba en el mismo las fuese dorando y engordando poco a poco, endureciendo hasta alcanzar el color y consistencia necesarias para que esas dos galletas fuesen en realidad las dos niñas más bonitas jamás vistas... las niñas de sus ojos.

Así, de esta forma, lo mismo que Gepetto se sorprendió al ver como antes sus ojos Pinocho cobraba vida y se convertía en un niño de verdad, nuestra mujer quedó sorprendida al ver cómo aquellas dos galletas se transformaban en dos preciosas niñas de carne y hueso.

Y así podría terminar nuestro cuento, con un und sie lebten glücklich und zufrieden bis ans Ende ihrer Tage o un und wenn sie nicht gestorben sind, dann leben sie noch heute que es como tPC180011.jpgerminan los cuentos en Alemania, con algo parecido a nuestro colorín colorado este cuento se ha acabado, y vivieron felices y comieron perdices o incluso nuestro y fueron felices por siempre jamás… pero no, nuestro cuento no termina aquí porque nuestro cuento llega hasta nuestros días y sigue vivo con las hermanas Rodés, con Carlota y Elena Rodés que como las galletas y niñas del cuento -iguales pero diferentes- llevan más de 5 años dedicadas a sus Carlota’s, entregadas de lleno al diseño, elaborando y horneando de millones de galletas, rescatando y trasladando a nuestro país esa tradición alemana, logrando convertir en galleta cualquier objeto o sueño que tengamos: una fiesta de TOUS, el aniversario de VOGUE o, por ejemplo, mi árbol de Navidad.


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