Lo decía una horrible famosa canción de los años 90′s: “hay un gallego en la luna que ha venido del Ferrol“ y ahora yo, que algo de lunático tengo y que también vengo de El Ferrol, os tengo que decir que lo que en realidad hay es un gallego vestido de lunares, que no es lo mismo ni es igual pero que para el caso nos sirve perfectamente. Un gallego compuesto por dos, por un Paco y una Lola; un gallego y una andaluza, se me antoja a mí, que juntos y en realidad forman ese dúo divino de Paco&Lola, que así es como se llama éste gallego vestido de lunares del que os hablo y que no me he podido sacar de la cabeza, ni del paladar, desde que lo vi en las estanterías de la sección de vinos.
Un Paco&Lola que, como si de Manolo Caracol y la mismísma Lola Flores se tratara, podría actuar y llenar cualquier tablao flamenco y del que si yo fuese un crítico o un enólogo, un catador, un simple entendido o un gran nariz (en lugar de tener la nariz grande que vuelve a no ser lo mismo ni tampoco es igual pero que a fin de cuentas es lo que yo tengo) tratando de hacer una crítica de su actuación podría decir que se trata de un vino Albariño, de la región gallega vitivinícola de las Rías Baixas -concretamente del Valle del Salnés- y, tras esta denominación de origen y consecuente ubicación geográfica, podría completar mi nota diciendo que no es el típico albariño sino que es un vino denso y graso, casi aceitoso, de color verde oliva, con un gusto achampanado de entrada que luego se suaviza hasta hacerse casi imperceptible en su final…
Pero, no nos engañemos, como os digo lo que yo tengo es la nariz grande y
no un gran nariz así que casi es mejor que esas cosas, esas notas de cata, las deje reservadas para los verdaderos expertos y yo me limite a deciros que es un vino que me gusta o que simplemente me ha sorprendido… porque yo no entiendo de vinos, de uvas, de cosechas ni maduraciones, de bodegas, catas o barricas, yo de lo que entiendo es de lo que me gusta y lo que no me gusta y a mí de este Paco y esta Lola me gusta todo: desde su botella borgoñona hasta la etiqueta que, como un traje de flamenca de talle bajo, se ciñe a la misma y te invita a mucho más que un baile; me gusta su sabor, ese toque francés y afrancesado que ya no sé si tiene o es que yo me empeño en vérselo; me gusta su color verde oliva como el verde que te quiero verde de lo escrito por Lorca en contraste con el azul turquesa de su caja, me gusta su web: original, moderna, urbana y cosmopolita… me gusta, me gusta Paco y me gusta Lola.
Y podría continuar ahora diciendo que no os extrañe si alguno de vosotros se siente tentado y también encantado por Paco&Lola no habréis sido los únicos porque, como si de del mismo conjuro de la queimada o un extraño embrujo de meiga gallega -de esas en las que creer no creemos pero que, haberlas
haylas- se tratara, Paco&Lola está conquistando el mundo y así ha estado en la premier de Vicky, Cristina y Barcelona en Los Ángeles, dónde además le fue otorgada la medalla de plata de lo
s premios Packging Design 2008 dentro de la Wine&Spirits Competition, y podría seguir contando que ha sido el vino oficial del Festival Internacional de Cortometrajes “Cortocircuito”, que participó en los aperitivos del e-magazineUrban Junkies o que además fue elegido para la fiesta de clausura de Bacelona Fashion Week 2008… podría decir todo eso pero quizás me estaría metiendo de nuevo en un terreno que no es el mío o en un lío de narices… por eso, porque yo no soy un gran nariz, sino que simplemente tengo la nariz grande prefiero deciros que de ese Paco y esa Lola, de ese dúo divino, me gusta todo… ¡hasta el corcho!.

Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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