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septiembre, 2009


28
septiembre 09

Sans limites… Hotel Curia Palace

palace_hotel_curia.pngSans limites. Dicen que ese era el lema vital de Isadora Duncan, lema que llevó hasta su muerte o, quizás, la llevó a ella misma y, sin embargo -sans limites- esa misma ausencia de límites podría decirse que es la que ha devuelto la vida y esplendor al fabuloso Hotel Curia Palace en el que perfectamente habría podido estar alojada Isadora y que desde 1926 se ubica en el centro de Portugal como verdadero eje y reclamo del mismo.

Una antigua villa termal, las aguas y sus propiedades y tras una de esas carreteras tan de película: una de esas carreteras rectas, flanqueada por árboles pintadosentrada Curia.jpg de blanco en su base, tan de entrada o salida de ciudades y pueblos de otro tiempo y a las que el cine nos tiene tan acostumbrados -como si de la propia Belle Epoque se tratase y como Belle Epoque se llama su restaurante- allí aparece el Hotel Curia Palace, nacido en otro tiempo pero vuelto a la vida en éste con la misma magnífica fachada modernista en la que las caras no sólo nos dan la bienvenida o nos despiden sino que allí se ubican como verdaderos testigos que dan fe de todo lo acontecido, de la importancia del lugar en el pasado y de todo lo que aún le queda por escribir.

Entrar al Curia Palace no es sólo viajar al esplendor de los alegres años 20 como quien visita un museo o dedica parte de su tiempo a ver un documental sobre otra época, sino que el simple hecho de traspasar la arcada de su entrada, de pasar bajo las originales letras que forman las palabras PALACE y HOTEL supone un bautismo de agua termal y modernismo capaz de transformarlo todo, mente y ritmo vital, a los compases y movimientos marcados por el foxtrot y quickstep que ya no dejarán de acompañarte en toda tu estancia, haciendo que cada instante, cada día, se conviertan en mil fotogramas del mejor de los musicales que retener en la memoria para ser reproducidos hasta el infinito, hasta la próxima visita, como recordatorio y prueba de que no todo está perdido, que existen segundas oportunidades y que, por tanto, otra vida sí es posible.

Sans limites. Y, así, sin límites, lo mismo que se construían catedrales y palacios y esas mismas catedrales y palacios ahora se restauran, se ha recuperado éste Palace de fastuosos salones y dependencias, de primera bola de discoteca traída de Nueva York, de lámparas y candelabros de Murano, de comida servida al sonido de los surcos del gramófono y piscina de apariencia de trasatlántico que no sólo parece  océano por sus dimensiones sino que se convierte en verdadero Paraíso como el nombre que le fue dado. Un palacio que, como los antiguos, además de edificio es verdadera ciudad de la que no hace falta salir porque así fue concebida y allí uno lo tiene todo: lo antiguo y modernista y, además, lo moderno y contemporáneo que, sin embargo y lejos de chocar, se ensambla a la perfección como así lo hacían Ginger y Fred al ritmo del foxtrot.


24
septiembre 09

The MACALLAN Masters of Photography: capturando el recuerdo.

Mi tío tenía una Polaroid, una de aquellas verdaderas cajas mágicas en las que con tan sólo mirar por un agujerito y apretar un botón la caja -y su magia- a los pocos segundos te entregaba, casi como el que saca la lengua al sonreír para una foto, un pequeño trozo de papel, duro, de bordes blancos, en el que la negrura inicial poco a poco se iMacallan objetivo.jpgba revelando (y nunca mejor dicho) en imagen, en un cachito de tiempo capturado… un trozo de recuerdo cazado al vuelo al que sostener entre las manos.  

Recuerdo perfectamente mi primera y única imagen Polaroid: en casa de mi tío, con la hermana de la que por un breve periodo de tiempo llegué a ser gemelo. Los dos tras la mesa de aquella especie de despacho (que más que despacho parecía el interior de un armario empotrado o despensa) atiborrado de libros que amenazaban con derrumbarse a nuestras espaldas y engullirnos como dicen que los aludes de nieve atrapan a los alpinistas. Los dos de pie, sonrientes e infantiles, con una de esas sonrisas que, de tan horizontales, parecen haber dividido tu cara en dos. Los dos con los flequillos caídos sobre la frente. Los dos sintiéndonos únicos por haber sido elegidos para salir de aquella caja mágica convertidos en papel, convertidos en recuerdo.

Hoy ya no hay Polaroid, ya no está mi tío, la foto está lejos y aquella hermana, casi gemela, también ha desparecido. Sin embargo todos ellos han vuelto a mi memoria de la mano de The MACALLAN, la exclusiva marca escocesa, la de los maestros del Whisky de tuulirankincolor.jpgMalta, que tal vez hayan estado en aquel mismo despacho sin yo saberlo o, sin haberlo estado nunca, sí han sentido la misma nostalgia que yo siento al pensar en aquella caja mágica y así, como maestros y magos que son a la vez, han decidido hacer sus trucos con otro prestidigitador, el famoso fotógrafo Rankin, entregándonos una serie limitada de 1000 botellas de su Fine Oak de 30 años, en las que no sólo la etiqueta se transforma en imagen, en instantánea Polaroid, sino que cada una de las botellas va acompañada del original, de ese pequeño trozo de papel, duro, de bordes blancos en el que la imagen de la Easter Elchies House se convierte de la mano de Rankin y la desnudez de Tuuli en verdadero arte, haciendo lo cotidiano único o, tal vez, lo ya de por sí especial en algo excepcional.

botellamacallanrankincolor.jpgEsta colección es el punto y final después de la Polaroid, para entrar de lleno en la era digital“, dice Rakin, y yo me atrevo a decir que la era digital nos ha robado la impaciencia, el deseo contenido, la duda acerca de qué imagen nos entregará la cámara, el soplar sobre el papel viendo como a cada soplido las imágenes aparecen como si nuestro propio aliento exhalado pudiese dibujarlas… nos ha robado la magia a cambio de una inmediatez no siempre necesaria ni deseada que, sin embargo, ahora The MACALLAN, Rankin y Tuuli nos permiten recuperar a través de esas 1000 botellas.

(15 de estas botellas están disponibles en España en las casas de los Macallan AmbassadorsShow me that -Argensola 22, Madrid-; Lorenzo del Castillo -Cañizares 7 Madrid-; Casa Florida -Marqués de Riscal 12, Madrid-; Barcena -Jorge Juan 18, Madrid-; Baskelita -Cervantes 26, Madrid-; Just One -Villanueva 28, Madrid-; Patricia Medina -Fernández y González 15, Sevilla-; The Outpost -Roselló 281 bis, Barcelona-; Villas del Mundo -Aribau 230 – 240, Barcelona- y Persuade -Villarias 8, Bilbao-)


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