Una de las ventajas de vivir en el rinconcito por el que entran todas las borrascas a España (bueno, todas no, que la ciglogénesis explosiva esa tan famosa por aquí no la hemos conocido) es precisamente que da lo mismo que sea primavera, verano, otoño
o invierno, que se acaben de terminar las rebajas o ya pueblen nuestros escaparates la ropa y calzado de la nueva colección fresca y primaveral porque siempre, siempre, siempre hay un momento para usar y calzarse unas buenas botas de agua.
Yo nunca tuve unas botas agua y cuando digo nunca quiero decir nunca. Conste que las quería, las deseaba y, sobre todo, se las envidiaba a todo aquel que las tenía y las usaba sin darle mayor importancia, como si usar katiuskas (que es cómo se llamaban y como a mí me gusta seguirlas llamando) fuese lo más normal del mundo en contraposición a la eterna negativa que yo siempre obtenía al pedirlas o al desviar la mirada de forma golosa, suplicante y hasta mendicante cada vez que pisaba una zapatería. Pero, como digo, a mí jamás me las compraron so pretexto de la mala transpiración, la increíble contradicción de que si con ellas los pies se mojaban, el consecuente estado gélido en el que se quedarían esos mismos pies y, sobre todo y por todo ello, que mi maltrecha garganta (pese a ya estar operada) no resistiría su efecto devastador…
Cosas de mi ochentera madre y del desconocimiento de la historia, claro
está, porque quizás si por aquel entonces ella hubiese sabido -o yo hubiese sido capaz de explicarle- que es en 1817 -en plena transformación de la moda masculina que desecha el bombacho por el pantalón,- cuando aparece por primera vez el modelo de bota Wellington, que precisamente es llamada así porque es del primer Duque de Wellington de quien surge la idea y orden de modificar el diseño de la bota tradicional (las Hessian) por una fabricada en suave piel y de corte muy pegado a la pierna y luego le añadiese yo a todo ello que su uso se popularizó entre los caballeros británicos… pues tal vez mi madre hubiese comprendido mis necesidades, las de mis pies y mi temprano sentido estético y, dejando a un lado mi garganta y la falacia transpirante, me hubiese comprado las tan ansiadas katiuskas.
Pero claro, mi madre todo eso no lo sabía y yo -tan estético y a la vez tan pequeño- pues como que tampoco, de tal forma que mal podía contarle
que en América (tan modernos y experimentales ellos desde siempre) empezaron a producir las ya famosas Wellington (wellies para los amigos) en goma, siendo el empresario americano Mr. Henry Lee Norris el encargado de viajar a Escocia en busca de un lugar apropiado para producir calzado de goma, empezando así la historia de la casa HUNTER: el calzado perfecto para la húmeda campiña Británica que ahora se convierte en el perfecto para mí.
Bota de agua, katiuska o sencillamente HUNTER porque en HUNTER está el origen, el presente y si se me permite el futuro de un calzado y una casa que ha dado tantas vueltas como su historia y que, como la vida y por la vida, debió de adaptarse, ampliando la inicial producción de zapatos y botas de goma a productos tan dispares como neumáticos, peines, pelotas de golf, bolsas de agua caliente, calzado para las trincheras en la Primera Guerra Mundial y, además, revestimientos de bombas, máscaras de gas y cinturones de seguridad con la Segunda. Pero también, como la vida y por la vida, HUNTER ha pasado por momentos difíciles aunque, como todos los grandes y HUNTER lo es, ha sabido salir reinventándose y adaptándose sin perder ni un sólo ápice de tradición.
HUNTER es la bota por excelencia y eso es un hecho que avala no sólo su historia sino las legiones de imitadores, copias y falsificaciones que la rodean, pero HUNTER también es moda e innovación, es atemporalidad estacional y creación, de
tal modo que lo mismo que surge una magnífica colaboración con Jimmy Choo no dejan de nacer modelos nuevos como el genial Carnaby de inspiración animal, el peludo Clarendon, la mezcla material del Chelsea o las duras y rockeras pisadas del nuevo modelo Festival que, con correas y tachuelas fundidas en negro, acentúan el estilo irreverente de estas botas con las quedestrozar el asfalto o afrontar el mejor de los festivales, el de tu propia vida.
En mi caso, ya lo he dicho: yo nunca tuve unas botas de agua y cuando digo nunca quiero decir nunca… cosas de mi ochentera madre y del desconocimiento de la historia, así que supongo que el tema katiuska siempre ha sido una espinita ahí clavada, un deseo o antojo no cumplido que este 2010 ha dejado de serlo porque ya tengo unas botas de agua, unas katiuskas… unas HUNTER. ¿Mi modelo?, el Balmoral… un poco de granja, puede ser pero, ademas de que me encantan con pana, jeans y el traje príncipe de gales en tonos tostado que tengo, no me vienen nada mal para lidiar con algunos de los animales que día a día me encuentro en esta granja que es mi vida.
Etiquetas: Hunter Boots katiuskas botas de agua duque Wellington Henry Lee Norris Jimmy Choo

Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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Apoyo totalmente tu compra. Me encantan las botas de agua para el día a día, y no digamos a PITICLI, que siempre me recuerda que ya tuvo la idea antes que nadie, jaja (y es bastante cierto).
Las Hunter son como la Coca Cola, que son lo mismo para ricos que para pobres. Las luce Marie Chantal Miller en Vanity Fair y nosotros, más mundanos temporalmente, también. De vivir Warhol les dedica un cuadro.
Y finalizo el comentario diciendo que cuando he leído “el fin de los bombachos” me ha dado un vuelco al corazón, jaja. ¡Con lo que estoy yo por su vuelta!
Un abrazo y felicidades.
Hunter boots are hot in NYC. I would’ve bought them if not for the fact that I wouldn’t use them again when I’m back home in Singapore. Too hot and humid to be wearing rubber boots!
Me gustan mucho los modelos que ha hecho Jimmy Choo para Hunter, parece un poco que el Carnaby se inspira en ellos, ¿no?.
Comparada con vos yo fui una afortunada, porque tuve botas de agua (de río, para mí) a pares… Y eso que yo sólo necesito una…
Yo sin saber que eran el deseo de otro mientras para mí no dejaban de ser algo bastante inútil. A mí me encanta mojarme y algo que lo impide no puede ser bueno.
Saludoss y silbidoss..
Honki: jejeje lo hemos habaldo y tentado estuve a no poner esa frase de los bombachos pero… aunque en 1817 se les diese por muertos, aquí estás tú para recuperarlos, ¿no?. Yo ya sabes que te apoyo en ello.
Faz: mmmm I think I would not resist without buying them. The Jimmy Choo ones are incredible although when I don´t know If I prefer the yellow or red ones.
RV: Puede que sí, en el animal print son semejantes.
La Serpiernte que pudo ser mujer: jejejeje, pues ya ves, una tanto y otro tan poco. Te aseguro que era una verdadera frustración infantil. Besotes
en esta pagina las encontre baratisimas
http://www.litosport.com
estas botas son una gozada me encantaron
¡Hola!
Yo tambien estoy loca por estas botas y estoy pensando en comprármelas.
He visto que las Hunter infantiles tienen de talla hasta el 38 y son muchísimo más baratas (valen sobre 24euros) me gustaría saber si son mucho más bajas y si la caña es muy ancha.
Gracias
me encantan las botas hunter y me gustaria saber si en madrid las venden. Porfavr contesten rapido es necesarioo jaja
quisiera saber como hago para comprar unas botas para mi hija ella es talla 33 por favr indiqueme que tengo que hacer
gracias
adriana ernal
quisiera saber el precio y donde conseguirlas, gracias
Buenas , Yo ya he comprado las mías incluidos los calcetincitos polares jejeje. He encontrado las botas hunter en una oferta especial de una web de España que las distribuye a 65€ las normales mate altas y a 75€ las brillo gloss altas. La web es http://www.mgnature.es Pienso que es un chollo y son originales de UK y puedes pedirles tambien los calcetines polares wellies. A por ellas, suerte!
Son estupendas las tengo yo mi hija mi hijo son muy comadas y os recomiendo comprar los calcetines y el spray
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