Si yo fuera rico… no lo soy, pero si lo fuera, si me tocase la Primitiva, los Euromillones, el cuponazo, el sorteo del oro o simplemente me asegurasen que El Gordo de Navidad (sí, ese que se celebra en la calle, rodeado de gente y salpicado de cava -que ya que les ha tocado “el gordo” bien podría usar champagne-) iba a ser para mí yo tengo claro que no, que no, que yo no me iba a volver loco pensando en caballos, centímetros, maletero, asientos, alturas y conversiones posibles… sumas de cifras y de letras cromadas que añadirle al espacio y nombre del modelo elegido. No, eso no va conmigo.
Si yo fuera rico… no lo soy, pero si lo fuera, si me tocase la Primitiva, los Euromillones, el cuponazo o simplemente alguien me preguntase un ¿qué coche quieres? o ¿cuál es el coche de tus sueños? contestaría sonriente pero serio, muy serio y sin rastro de vacilación alguna: un smart. El mismo que descubrí en aquellos coloristas y ya pasados años 90′s, aquél smart parisino que la chica (alta, delgada y, cómo no, también smart) aparcaba con un simple giro de volante en el espacio sobrante de otro coche rompiendo así la intención “multante” de aquel gendarme malicioso.

Si yo fuera rico… no lo soy, pero si lo fuera, si me tocase la Primitiva, los Euromillones… ¡un smart for two y yo para un smart!, casi como el grito de guerra y amistad de los mosqueteros y es que ¿el tamaño importa?, claro que importa pero, una vez que uno tiene el adecuado, ¿para qué seguir sumando centímetros en una carrera hacia el infinito que recuerda casi esas riñas infantiles que siempre se intentan zanjar con un “y el mío más”?; smart es grande y, además, no ha dejado de crecer desde su nacimiento pero con un crecimiento que no puede ser cifrado ni medido en centímetros, sino en conceptos como simplicidad, facilidad, seguridad, respeto, lujo sencillo, modernidad, innovación, personalización… smart: inteligencia y elegancia.
Si yo fuera rico… no lo soy, pero si lo fuera, si me tocase la Primitiva… un smart y la única preocupación de decidir si quiero que mi universo sea cerrado o descapotable; rojo, azul, blanco o metalizado; si deseo que ese, mi universo, se mueva a gasolina, gasóleo, de forma híbrida o sea totalmente eléctrico… una decisión que se transforma en las posibilidades de sus múltiples accesorios. 2695 milímetros, un universo para ti, quien tú quieras y hasta si así lo decides… ¡un pingüino!.
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Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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La verdad es que es un coche muy práctico, aunque para práctica yo, que todavía no tengo el carnet.
Un beso.
Yo tuve un Smart hace ya algunos años….!!! I love it… Es un coche perfecto para ciudad y para transportar a dos personas (sin maletas)…..pero cuando mi hija creció y mi padre perdió sus facultades para conducir tuve que cambiar mi vehículo a uno más “familiar”..para poder transportar a mis padres, su perra, mi hija y mis gatos… Somos una troupe! jejeje…. Y mantener tres coches… pues como que no…. aunque si yo fuera rica….. Besos!! (PD… finalmente a parte de mi coche grande, acabe comprando un Arosa… para circular por ciudad.. es otro pequeño gran coche…. aunque no del nivel del Smart, claro… )
Yo siempre lo he dicho: el tamaño importa
Recuerdo la revolución surgida ante su presentación.
Creo que fue un acierto. Ampliaron nuestra manera de ver la automoción.
¡Un abrazo!
para mi descapotable