Siempre lo digo, pero cada vez que hago una entrevista me pongo nervioso, mucho, como entonces, cuando en los momentos previos a un examen oral me encontraba en el medio del pasillo esperando mi turno… y así, nervioso, estaba yo en eso que se llama backstage, ante la puerta en la que podía leerse Andrés Sardá, esperando mi turno para entrevistar a Nuria, su hija y mi inventada examinadora aquel día.
Nervios, nervios, nervios… y sin embargo todo desaparecía en el momento en que nos mirábamos, decíamos un sonriente ¡hola! y comenzábamos a hablar de champagne y la Veuve Clicquot mucho antes que de moda, pasarelas, inspiraciones y, cómo no, la crisis… y es que conocer a Nuria Sardá el pasado febrero fue como conocer a la felicidad o más bien a la alegre sabiduría. Una sonrisa y sentir que la persona que tienes ante ti sabe y sabe transmitir, que no vende humo ni palabras sino arte e investigación plasmadas en prendas, a veces diminutas pero a la vez gigantes en cuanto al esfuerzo, mimo y genialidad que contienen. Una sonrisa y saber que es digna heredera de la tradición e historia lencera que el apellido Sardá lleva implícito y que con eso, una sonrisa, podríamos tener una conversación como si nos conociésemos de toda la vida o, al menos, desde hace ya algún tiempo; una conversación como ésta:
Nuria, antes de nada darte la enhorabuena por la colección pasada; a parte de la puesta en escena me pareció un repaso perfecto a toda la moda de baño desde los orígenes hasta nuestros días. Fue uno de esos desfiles que uno disfruta, más allá de las prendas que ve uno está allí como en una fiesta.
¡Qué bien, muchas gracias!, la verdad es que lo preparamos todos con mucha ilusión y escuchar esas palabras es fantástico... para nosotros es muy importante realmente que sea una fiesta, que sea un espectáculo y que la gente se lo pase bien en el desfile, es nuestro objetivo. Nosotros enfocamos el desfile así, como una fiesta, algo en el que la gente se lo ha de pasar bien, ha de ser divertido, cuidando todo, desde la música al peinado pero que ha de ser eso, espectáculo.
Si em la colección de primavera/verano veíamos ese repaso por toda la moda de baño, ¿ahora qué vamos a ver?, ¿qué trae el otoño/invierno?
Vamos a ver un mundo irreal, un mundo de fantasía, un mundo de ilusión... un wonderland en el que queremos escapar un poco de esta rutina tan negra que tenemos actualmente y de la que queremos salir ya. El desfile se va a dividir en tres partes, una que será un jardín, luego un salón de té y al final las reinas de corazones.
Al principio, en el jardín, salen las chicas como animales o flores porque vamos a trabajar mucho con la organza pintada a mano, para hacer volúmenes y crear todas las flores.

En el salón de té es una estética muy dandy pero femenina, chaquetas tipo frack o levita y estructuradas pero con encaje, tranparencias... son sedas con encaje por encima que permiten ver y luego jugamos con los sombreros de copa dimutos, normales gigantes...
Y en las reinas de corazones vamos a jugar con los tres colores de los naipes: negro, rojo y blanco nácar con miriñaques y todo piezas de la baraja, las coronas... que van a darle el color.
Los zapatos nos los has hecho Dorotea con el tema elegido, va ha haber cascabeles por el sonido mágico que tienen... y ¡a soñar!.
Pues ahora, si me permites despertar cruelmente de ese sueño y volver al lado negro de la realidad, ¿cómo vivís vosotros la crisis?
Bueno, nosotros la verdad es que hemos vivido un proceso hace un año y medio en el que vendimos la sociedad a una empresa belga, familiar también, pero muy potente y hemos hecho tantos cambios en este año y medio por la fusión de las empresas que realmente no hemos sido tan cosncientes de lo que era puramente la crisis porque nosotros ya estábamos viviendo como una transformación interna muy grande.
Hemos cambiado marcas, reducido su números… ha sido como concentración para evolucionar creciendo, yo creo que muy ordenadamente y muy bien, y tenemos un respaldo muy importante con este grupo detrás y unas perspectivas de crecimiento y de hacer la marca más fuerte importantes también, pero de momento estamos en la lucha ésta de toda la reestructuración de las dos empresas por lo que no es tanto decir que nos hemos saltado la crisis sino que la hemos vivido diferente. Hemos vivido nuestra integración en este grupo y estamos muy contentos y luchando mucho para conseguir estos objetivos que creo que son importantes.
Y en todo lo que supone este proceso de integración, ¿se pierde algo de libertad creativa?.
No, tenemos la suerte de que este grupo es familiar también, es ya la cuarta generación también dedicados a la ropa interior pero ellos más orientados a la calidad y no moda y justamente nos han comprado por el lado moda, por lo que quieren que mantengamos esa línea. La verdad ha habido mucha mejora. Ha sido un master pagado con lo que nos han enseñado en temas de timing, programación, en cómo cumplir las fechas... incluso el departamento se ha desdoblado en dos: hemos creado una parte crreativa impotante pero que sólo hacemos eso, creación y luego nos han puesto una parte técnica al lado que nos ayuda mucho con todo el tema de calidad, tiempos, gestión empresarial, test de producto, etc... que realmente es una tranquilidad enorme, pero eso sí, hemos de cumplir los timing a raja tabla (risas) pero la verdad es que ellos nos dejan trabajar creativamente como queramos.
Ha sido un buen matrimonio, como digo yo, porque han sido una ayuda y al ser una empresa familiar nos entendemos perfectamente. Ellos tienen el mismo concepto de empresa que tenemos nosotros, el respeto por la gente... y es muy importante que las mentalidades sean similares.
¿Es más difícil hacer moda en ese campo de la lencería y ropa interior?
Yo esto lo comparo con los zapatos un poco porque yo creo que nosotros tenemos unas limitaciones técnicas y de funcionalidad en nuestras prendas, no es como una camisa que cae sino que se han de adaptar al cuerpo y han de hacer una función de aguante en la que 5mm es una talla y todo va milimetrado y además, pues lo mismo que te pones un zapato y te lastima un poco un dedo ya lo desechas, aquí es igual y también tienes unas limitaciones; el pie ha de ir ahí, se ha de mover, no se le puede caer el zapato, etc... y nosotros también tenemos esas limitaciones que nos exigen pensar mucho más pero es bonito, a nosotros nos gusta ese sacrificio.
Y hablando de esta colección en concreto, ¿la idea o proceso creativo cómo surge?, ¿es un proceso de estudio o algo que de repente surge?
Siempre se dice que la inspiración viene trabajanado y yo creo que siempre es una evolución; no paras y empiezas sino que la cabeza sigue. Nos movemos mucho por lo que nos apetece y de repente una cosa no te apetece y te apetece más otra, el por qué no lo sé, pero a partir de ahí empieza todo. Te cansas de algo y te apetece una cosa nueva.
Y lo mismo que hablábamos de limitaciones técnicas, de milimetraje... en cuanto a creatividad, ¿en el mundo de la lencería quizás hay una linea de moda menos definida?.
Bueno, yo diría que también, porque además hemos de pensar que nosotros vamos debajo de la ropa exterior por lo que hemos de estar muy en consonancia con la moda visible en colores, en cortes... y luego, si realmente quieres innovar, has de aportar novedad, has de sorprender cada año, se nos exige y no podemos ser continuistas.
Hablando un poco de la opinión general, de esas exigencias que un poco también vienen de fuera, y entrando en nuestra pasarela... yo creo que muchas veces pecamos de demasiado autocríticos y destructivos y hablamos muy mal de nuestra moda, de nuestra pasarela... y uno sin embargo cuando viaja y se encuentra con gente de otros paises realmente nuestra moda sí está valorada . ¿Vosotros lo veis y vivís así?
Como españoles yo creo que todos somos conscientes de que nos cuesta ser profetas en nuestra tierra, pero en todos los ámbitos: al cantante, al artista, al arquitecto... es una caracteristica española, no sé por qué pero es así y siempre es que si triunfas fuera después es más fácil triunfar aquí.
Pero luego también hay ese punto como de venganza...
Sí, pero aún así lo tiene más fácil. Mi padre tuvo la idea hace muchos años de empezar fuera y tenemos un buen mercado de exportación y creo que eso también nos ha ayudado a llegar donde estamos pero también son muchos años de trabajar de una manera coherente y sin altibajos, con tradición y el mercado sí tienen una experiencia contrastada con nosotros.
Volvamos a la colección, ¿y en cuanto a materiales?
A nosotros nos gusta apoyarnos mucho en los encajes, la seda que la trabajamos mucho... este año por ejemplo hemos querido trabajar el tul de seda con nido de abeja que ha sido como una locura porque es trabajar este bordado sobre un tul tan fino que hemos tenido que inventarnos cómo hacerlo.
Casi siempre hacemos desarrollo con nuestros proveedores para encontrar soluciones técnicas a los problemas que tenemos; les damos la idea y conjuntamente buscamos la solución y en este caso lo hemos podido hacer pero realmente ha sido casi imposible... y tiene un consumo de sea que es 3 veces lo normal.
Los bordados son suizos, el encaje francés y luego para lo que es el desfile incluimos los flecos, los pequeñitos en el sujetador, los gramdes como accesorio y este año, como decía, tenemos mucha organza de seda pintada a mano por Marcela Guitiérrez que nos ha pintado los vestidos una vez hechos. Y para toda la parte del dandy introducimos la lana fría.
Sé que es sólo mi opinión y que es tan minoritaria como a lo mejor sólo mía pero se lo dije a Nuria Sardá tras el desfile, ya lo escribí una vez y ahora vuelvo a hacerlo convencido de que quien puede dar ese espectáculo, arte e ingeniería lencera no necesita ángel ni ala alguna para hacer volar los sueños e incluso la moda porque ella tiene a sus reinas de naipes y séquito en juegos de color negro, rojo y nácar de la propia baraja. Miriñaques, y polisones. Alicia, el país y las maravillas… ella tiene a sus reinas y se hace lo que ordenan a ritmo de cascabel o si no… ¡qué le corten la cabeza! .
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Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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