“Érase una vez un rey que tenía doce hermosas hijas.
Éstas dormían todas en una habitación y cuando se iban a la cama, las puertas se cerraban bajo llave. Sin embargo, todas las mañanas sus zapatos aparecían muy desgastados como si hubiesen bailado con ellos toda la noche. Nadie se explicaba cómo ocurría, ni dónde podían haber estado las princesas…”. Éste, el de las doce princesas bailarinas, era uno de mis cuentos preferidos cuando era niño y no sé por qué fue lo primero que me vino a la mente al ver el desfile de José Miró en la pasada edición de Cibeles.
Modernas princesas vestidas para un otoño e invierno de ritmo disco en el que no importan las horas ni la climatología y donde las gasas se fundían con el mohair y las lanas tejidas del revés con el lamé y la lentejuela. Princesas bailarinas que, a diferencia del cuento, no calzaban zapatillas que se desgastan y agujerean con el baile sino una maravillosa colección de zapatos de suelas curvas con el ante, charol y diferentes texturas y colores combinándose, zapatos con volantes… y así hasta llegar a unas maravillosas bailarinas como bailarinas eran las princesas del cuento y me imagino yo a la mujer diseñada por José Miró.
Cosas que tienen los cuentos, que a veces, no importa los años ni las variaciones, se convierten en realidad; quizás como otras veces ocurre con los sueños (soñados de niños o ya de adultos… ¡qué más da!) que también se transforman en hechos y así, si José Miró lleva ya dos temporadas persiguiendo el sueño amerincano hoy participa como ponente en una mesa redonda sobre los diferentes aspectos de la Moda Española en el “Fashion Institute of Technology” de Nueva York.
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Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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Muy bonito, la verdad
¿Te quieres creer que no conozco ese cuento? ¡Muy fuerte! Porque la trama me ha gustado, así que lo buscaré.
[...] This post was mentioned on Twitter by la_rateta, grelinno. grelinno said: José Miró y las princesas bailarinas http://tiny.cc/bnwhw [...]
pues no le conocía… gracias por presentárnoslo.
Te echo de menos…