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septiembre 08

Si un negro te llama guapo… -Segunda Parte- (o de cómo hace cienes y cienes de años yo iba a contar otra cosa pero he terminado metiéndome en un berenjenal a dividir en partes)

Pues sí gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios que me leéis, pues sí, tal y como reza el subtítulo del post de hoy (y cuando digo subtítulo, quiero decir título secundario, título entre paréntesis, título explicativo o leyenda y no tdecir título principal -main title que dicen los sajones y titre princlalluvia0040908.jpgipal que dicen los franceses y afrancesados-) pues como que hace ya cienes y cienes de años que el que aquí escribe -oséase moi-  empezaba esta historia de el negro y el guapo y una vez que uno ya ha ido y ya ha vuelto de esos días de descanso, relax, olvido y sueño, y una vez que ese mismo uno ya ha ido y vuelto (o más bien regresado, que no sé por qué me gusta mucho más a mí eso de regresar que lo de volver) de mis vacaciones oficiales pues como que tal y como estaba diciendo y reza el el subtítulo, título secundario, título entre paréntesis, título explicativo o leyenda del post de hoy, cienes y cienes de años después he decidido yo que hoy es buen momento para contar la segunda parte y así terminar la saga de el negro (negro anónimo) y el guapo (guapo no anónimo, claro está, porque el guapo es el que aquí escribe -oséase moi-, vamos, el mismo grelinno que viste y calza y yo, como mucho, tengo sobrenombre, alias o pseudónimo  pero anónimo, lo que se dice anónimo del todo, pues como que no soy); terminar la saga -estaba diciendo yo- y así despejar (o tratar de despejar -que uno nunca sabe si al final va a resolver o no el problema hasta que pone el punto final y dice aquello del Plus, Plis, Plas.. ¡mañana más!-), la icógnita, el misterio o el secreto que se escondía y todavía se esconde tras el negro (anónimo) y el guapo (que no es por ser reiterativo, pero yo soy ese lo mismo que la Pantoja fue Yo soy esa).

Total, quelalluvia0040908001.jpg echando mano de archivo histórico nos encontramos con que terminaba aquel post con aquello de mami qué será lo que quiere el negro… que venía justo después de aquel “ey! guapo” de el negro (anónimo) y aquel otro “no, gracias” de el guapo (guapo no anónimo, porque el guapo era -y soy- yo). Pero claro, como ya decía hace cienes y cienes de años pues como que con ese absurdo “no, gracias” y siguiendo mi marcha de padre de tarde primaveral, pues como que dejaba yo (y por extensión tú querido lector y también tú querida lectora) de saber en ese mismo instante qué significaba aquella concentración en la calle, qué podría venir tras ese piropo y, sobre todo, sobre todo… mami qué será lo que quiere el negro

Pero como de todos es sabido que mis cosas nunca terminan aquí (ni tan siquiera ahí o allí) y como con aquella duda interna yo no podía vivir pues allí que seguí,  Royal Street arriba, Royal Street abajo, con mi paseo de padre de tarde primaveral, caminado y empujando la sillita de Camino (tan blanco yo y tan rosa ella) y pensando qué es lo que querría ese grupillo tan bien avenido y tan bien plantado de lado a lado de la calle cual barricada humana… y es que ya se sabe que la sabiduría es popular, el pueblo está en la calle, y la calle -además de Fraga- es de todos, así que allí estaba yo, calle arriba, cbazar 005.jpgalle abajo a ver si me empapaba de esa sabiduría popular callejera y así resolvía la incógnita; pero qué va, igual de ignorante, dudoso y dubitativo estaba hasta el momento justo en el que decidí detenerme ante los escaparates de la tienda de mi comerciante favorito para comprobar por mi mismo y en mis propias carnes (porque a veces uno es así de Santo Tomás, así de si no lo veo no lo creo y así de meter el dedo en la llaga por mucho que la llaga sea de la de uno mismo y duela) comprobar en mis propias carnes -estaba diciendo yo- no sólo aquello que ya hacía meses que él mismo me revelaba al respecto de que el sector taza está en claro retroceso, sino que más que en retroceso en mi caso estaba en vías de extinción porque de las tazas, de aquellas si no quieres caldo… ¡siete tazas!, (bueno ocho), de aquellas mis tetazas, pues  como que no quedaba ya rastro alguno en el escaparate y lo único que permanecía era el stock no vendido, ya embalado y en espera de que su legítimo dueño, el que aquí escribe -oséase moi- pasase a recogerlas.

Así que allí estaba yo, lalluvia0040908002.jpgdispuesto a llevarme los restos del naufragio y de mi primera aventura como semi-empresario, e igualmente dispuesto a preguntarle a mi comerciante favorito si sabía qué era aquello de los negros, la barricada humana y en definitiva si él, cual mami, sabía qué será lo que quiere el negro… porque ya lo dije en su día, mi comerciante favorito sabe de todo y lo entiende todo y como todo la sabe y todo lo entiende pues como que es la mar de fácil y útil el poder hablar con tu comerciante de todo y lo mismo que ya sabemos que te dice que a esa lámpara mejor no meterle una bombilla de más de 60w, te comenta como va el Ibex35, el Nasdaq e incluso cómo es que ha cerrado Tokyo hoy o que el sector taza está en claro retroceso pues a ver por qué no iba a saber el bueno del muchacho lo de la barricada humana, el negro (anónimo) y el guapo (insisto, no anónimo, porque el guapo, el guapo era y soy yo)…

Total que allí estaba yo, ante el escaparate, con mi paseo de padre de tarde primaveral detenido, parado y sin empujar la sillita de Camino (tan blanco yo y tan rosa ella) cuando allí que, ¡zas!, allí que del comercio (bazar, que es que lo que mi comerciante favorito tiene es un bazar y no una tienda o un comercio cualquiera) pues que sale el susodicho comerciante favorito, allí que yo lo saludo y allí que sin querer entrar en el fracaso de las tazas más allá de un vengo a buscarlas, pues como que me dije un ¡ea! y dispuesto a zanjar el tema de el negro (anónimo) y el guapo (no anónimo) de una vez por todas allí que sin más demora y como quien le pregunta al Oráculo de los Dioses pues decidí preguntarle yo si por algún casual y, como ya dije, cual mami, el sabía que es lo que quería el negro (anónimo)… allí que mi comerciante favorito me mira, allí que tras mirarme mira hacia el final de la calle, allí donde  justo yo le indicaba que me había encontrado la barricada humana, racial y cromática cual anuncio de  Benetton, y allí que él, cual Gandalf en El Señor de los Anillos (Lord of the Rings que dicen los sajones y Le Seigneur des Anneux  que dicen los franceses y afrancesados -y no me digáis que no suena mucho mejor en francés que en ningún otro idioma) o chamán de cualquier tribu tribal mi comerciante favorito me mira en plan confidencia y me espeta: chico, ni idea, vamos, es que ni idea… pero pasa, pasa que he hecho un descubrimiento genial. Y claro, allí que el que aquí escribe -oséase moi- pasa y allí que una vez dentro mi comerciante favorito (abandonado ya el modo Gandalf/chamán de tribu tribal) me indicaa que me aproxime al ordenador y me muestra lo que me mostró: Las Gemelas Kessler (The Kessler Twins que dicen los sajones, Le Gemelle Kessler que dicen los italianos y Die Kessler-Zwillinge que dicen los germanos -muchísimo más complicados y enrevesados para esto del lenguaje y el gemelismo que el resto de Europa e incluso, del mundo mundial).

Y claro, querido lector y querida lectora, querido lectores y lectoras en definitiva, a estas alturas de post os estaréis preguntando que qué tienen que ver las dichosas gemelas, twins, gemmelle e imncluso Zwillinge,  con el misterio, duda, emoción, intriga y hasta dolor de barrigade esto que se suponía iba a ser el final de La Saga de el negro (anónimo) y el guapo (no anónimo porque al igual que cantaba Raphael, Yo soy aquel y Yo sigo siendo aquel… -el guapo, vamos-)… y la verdad es que ver, lo que se dice ver, pues como que las gemelas no es que sean ciegas pero vamos, que no tienen que nada que ver con todo esto pero qué queréis que os diga, las cosas en esta vida son así y la vida lo mismo te da que te quita, que te quita que te da y si bien a mí las gemelas me estaban quitando toda posibilidad de resolver el negro misterio, pues como que también me daban la opción de conocerlas como verdadero portento de la naturaleza que han sido, son y serán; Las Gemelas Kessler, claras precursoras del gemelismo artístico y hasta si me apuráis de las propias gemelas Olsen… y es que ya lo canta Conchita que si una puerta se cierra se abre otra, no sé, más grande, más bonita y más fácil que ayer e incluso puede que en vez de una puerta viene un ventanal muy solido muy fuerte y con vistas al mar, con vistas al mar… y así, cual ventanal de doble hoja oscilobatiente que se abre a la vida las gemelas se abrían a mí.

Y es que ya lo he dicho, mi comerciante favorito es así de polifacéticoheterogéneo y ecléctico, así de todo lo sé y todo lo entiendo en definitiva, y claro, pudiendo hablarme de Las Gemelas Kessler para qué me iba hablar a mí de barricada humana alguna, ni de si el negro (anónimo) me había llamado o dejado de llamar guapo… al fin y al cabo lo del piropo y  lo de el guapo (no anónimo, porque para guapo yo) pues como tampoco era novedad alguna; soy guapo, está claro,  por dentro y por fuera y para qué perder el tiempo con obviedades teniendo frete a nosotros todo ese universo Kessler, plagado de da-da-um-pas, de decir quando, quando hasta la saciedad e incluso aquello otro de champagne, champagne como una loca.

Que ya lo decía yo en el blog de Nico, Nico Abad, -el mismo Nico que antes fue NicoWiki y que pudo haber sido NicoCuatro o NicoMelosétododeTV pero que desde que él lo confesase fue Nicobikini para ahora ser simplemente Nico o, como me dice A, mi A, vuestra ya A cada vez que lo velalluvia0040908003.jpg en la tele: mira, tu chico- al hilo de la medalla de plata de los chicos del baloncesto español, que es que a mí ni baloncesto, ni fútbol, ni tan siquiera balonmano, no, a mí lo que verdaderamente me gusta es la natación sincronizada (bueno, y la esgrima, que ahí ando yo intentando conseguir unas clases para aprender el bonito arte de las tres armas) , la sincro de toda la vida y de esas dos medallas de plata que se han llevado nuestras chicas nadadoras (escribir ahora nuestras sirenas me parecía cursi en demasía, así que se quedan como nadadoras y punto pelota) y claro, gustándole a uno la sincronización en los movimientos no me iban a gustar a mí las Gemelas Kessler!… pero si hasta llevan coreografiados, sincronizados y acompasados los movimientos de las manos!!!!.

Así que ya véis, tantos ríos y ríos de tinta, tantos meses de espera entre aquel primer capítulo negro y éste capítulo negro final y al final pues como que quizás nunca sabremos ni desvelemos aquello de mami, qué será lo que quiere o queria el negro (anónimo) de aquí el guapo (no anónimo porque, querido lector y querida lectora, que no quepa ninguna duda,  aquí, el guapo soy yo)…no me digáis que no ha merecido la pena la espera, no me digáis que mi comerciante favorito no es un portento de muchacho, polifacéticoheterogéneo y ecléctico donde los haya que lomismo que te dice que no, que a esa lámpara mejor no meterle una bombilla de más de 60w, te comenta como va el Ibex35, el Nasdaq e incluso cómo es que ha cerrado Tokyo hoy o que el sector taza está en claro retroceso, lo mismito que te dice todo eso te descubre este espectáculo gemelar. Vamos, que es que yo, desde esa tarde pues como que ya no camino por el pasillo, no, yo desde aquel paseo de padre de tarde primaveral, caminado y empujando la sillita de Camino (tan blanco yo y tan rosa ella) tengo claras, y bien claras, tres cosas: 1) el negro es anónimo; 2) a guapo (no anónimo) no me gana nadie y 3) club de fans de las gemelas Kessler a la voz de ¡ya!… Y la verdad es que yo siempre quise tener un gemelo o ser el gemelo de alguien o por lo menos tener un mellizo que llevarme  a la boca, pero no, la naturaleza fue conmigo la mar e ingrata y ni gemelo, ni mellizo ni ná, así que ahora, viendo como Camino se mueve al son de los da-da-um-pas sólo me queda esperar a que crezca un poco y termine animándose a recorrer conmigo el pasillo de casa al ritmo de un Di mi quando tu verai Di mi quandoquandoquando L’anno, il giorno e I’ora in qui Forse tu mi bacerai.


Plus, Plis, Plas… ¡mañana más!


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