Pues sí, gentes y gentas de esta España camisa blanca de mi esperanza y rincones varios del mundo que me leéis, pues sí, los polos opuestos se atraen, así funcionan los imanes o,
al menos, así me gusta a mí decir que funcionan. Y sí, seguramente si esto lo lee
algún físico o algún wikipédico empedernido se llevará las manos a la cabeza y moviéndola de lado a lado con gesto de desaprobación se dirá y dirá qué menuda barbaridad acaba de escribir el grelinno y tras eso empezaría a decir que si en esta vida y en este mundo hay imanes naturales e imanes artificiales, temporales o permanentes y que si un imán natural es un mineral con propiedades magnéticas y que si tal y que si cual… pero vamos, qué queréis que os diga, para mí, más allá de la modelo somalí Iman (Iman primigenio que casi podría decirse) pues que casi
no hay más imán y como que con eso de que los polos opuestos se atraen pues ahí que el que aquí escribe -oséase moi- va que chuta y mete gol y como que más contento que un ocho pensando que, al final y en definitiva, en eso, precisamente en eso, en un los polos opuestos se atraen se condensa, resume y explica el funcionamiento y mecanismo oculto y casi mágico de los imanes.
al menos, así me gusta a mí decir que funcionan. Y sí, seguramente si esto lo lee
algún físico o algún wikipédico empedernido se llevará las manos a la cabeza y moviéndola de lado a lado con gesto de desaprobación se dirá y dirá qué menuda barbaridad acaba de escribir el grelinno y tras eso empezaría a decir que si en esta vida y en este mundo hay imanes naturales e imanes artificiales, temporales o permanentes y que si un imán natural es un mineral con propiedades magnéticas y que si tal y que si cual… pero vamos, qué queréis que os diga, para mí, más allá de la modelo somalí Iman (Iman primigenio que casi podría decirse) pues que casino hay más imán y como que con eso de que los polos opuestos se atraen pues ahí que el que aquí escribe -oséase moi- va que chuta y mete gol y como que más contento que un ocho pensando que, al final y en definitiva, en eso, precisamente en eso, en un los polos opuestos se atraen se condensa, resume y explica el funcionamiento y mecanismo oculto y casi mágico de los imanes.

Recuerdo
cuando era pequeño y con los yoghourtes (con los caros, aunque bueno, cuando yo era pequeño todos era caros y todos eran de marca porque allí ni existía el Lidl, ni el Dia%, ni las marcas blancas, ni tan siquiera los chiquiprecios o un mísero Familia que llevarse a la boca
y por lo tanto no existían los yogures de leche de Chernobil que dice A, mi A, vuestra ya A que es con lo que están hechos… no, allí lo que había eran yoghourtes y
no yogures -que es que entre otras cosas, quieras que no una h bien intercalada viste mucho más-) cuando era pequeño y con los yoghourtes (con los caros) -estaba diciendo yo- te regalaban imanes: imanes con forma de plátano, de fresa, de manzana y hasta de naranja, imanes con Willy Fog e incluso imanes con la forma del propio vasito del yoghourt y con aquella margarita de Yoplait… porque sí porque el que aquí escribe -oséase moi- es niño de infancia de los 80′s y de los ya extintos en España pero aún existentes en la República Checa yoghourtes Yoplait (que sí, que sí, que lo juro, que en Praga otra cosa no habrá, pero turistas españoles y yoghourtes Yoplait como para parar un tren).
cuando era pequeño y con los yoghourtes (con los caros, aunque bueno, cuando yo era pequeño todos era caros y todos eran de marca porque allí ni existía el Lidl, ni el Dia%, ni las marcas blancas, ni tan siquiera los chiquiprecios o un mísero Familia que llevarse a la boca
y por lo tanto no existían los yogures de leche de Chernobil que dice A, mi A, vuestra ya A que es con lo que están hechos… no, allí lo que había eran yoghourtes y
no yogures -que es que entre otras cosas, quieras que no una h bien intercalada viste mucho más-) cuando era pequeño y con los yoghourtes (con los caros) -estaba diciendo yo- te regalaban imanes: imanes con forma de plátano, de fresa, de manzana y hasta de naranja, imanes con Willy Fog e incluso imanes con la forma del propio vasito del yoghourt y con aquella margarita de Yoplait… porque sí porque el que aquí escribe -oséase moi- es niño de infancia de los 80′s y de los ya extintos en España pero aún existentes en la República Checa yoghourtes Yoplait (que sí, que sí, que lo juro, que en Praga otra cosa no habrá, pero turistas españoles y yoghourtes Yoplait como para parar un tren).
Eran imanes para poner en el frigorífico, para sujetar dibujos y papeles, dibujos de la escuela, simples garabatos, la lista de la compra e incluso hasta las notas recibidas
en el colegio…
imanes para sujetar todo como lo hacían en todas
aquellas películas americanas, aquellas películas de los USA
de toda la vida…y ya veis, más de 20 años después (que es que ya se
sabe 20 años no es nada) pues ahí que como quien no quiere la cosa, fruto del recuerdo, las nuevas modas, el proyecto de una nueva cocina y, sobre todo, fruto de eso que tanto se dice y tanto dice abuela de que la necesidad agudiza el ingenio, allí que el otro día fui a dar yo con el macro-mega-supra imán o lo que es lo mismo, la madre de todos los imanes y los chicos de Original House con sus fantásticas soluciones… y es que ya se sabe, tempus fugit, la moda es pasajera y todo cambia, nada permanece y si algo hay de cierto en todo lo que rodea al mundo del electrodoméstico en general y del horno pirolítico en particular es que a día de hoy pues como el acabado en acero de esos mismos electrodomésticos viene a ser algo así como que obligatorio… vamos, que si hace ya algunos años eso del acero empezó siendo una tendencia a día de hoy más que tendencia es toda una realidad.
en el colegio…
imanes para sujetar todo como lo hacían en todas
aquellas películas americanas, aquellas películas de los USA
de toda la vida…y ya veis, más de 20 años después (que es que ya sesabe 20 años no es nada) pues ahí que como quien no quiere la cosa, fruto del recuerdo, las nuevas modas, el proyecto de una nueva cocina y, sobre todo, fruto de eso que tanto se dice y tanto dice abuela de que la necesidad agudiza el ingenio, allí que el otro día fui a dar yo con el macro-mega-supra imán o lo que es lo mismo, la madre de todos los imanes y los chicos de Original House con sus fantásticas soluciones… y es que ya se sabe, tempus fugit, la moda es pasajera y todo cambia, nada permanece y si algo hay de cierto en todo lo que rodea al mundo del electrodoméstico en general y del horno pirolítico en particular es que a día de hoy pues como el acabado en acero de esos mismos electrodomésticos viene a ser algo así como que obligatorio… vamos, que si hace ya algunos años eso del acero empezó siendo una tendencia a día de hoy más que tendencia es toda una realidad.
Pero claro, el problema surge cuando una realidad, la del acero, se da de bruces o más bien de leches con tu propia realidad económica y electrodoméstica, y allí que tú te encuentras que hace nada y menos que has tenido que ir paulatinamente cambiando tu combi, tu lavadora y tu lavavajillas y que por mucho que lo del acero era
ya una realidad
pues como que tu horno (único superviviente de la era de los anteriores dueños) era
blanco, como blancos eran -y son- los muebles de tu cocina y blanco
es también en parte del suelo de la cocina (vamos, a ratos blanco, a ratos
verde y siempre, siempre sucio, porque hagas lo que hagas pues como que allí es respirar
y ya aparecer una mancha sobre ese bonito efecto ajedrezado o “haciendo damero”
que diría maman y que taaaaaanto -fina ironía- nos fascina a A y aquí a un servidor) con tanto blanco -intentaba transmitir yo- y con la idea siempre en mente de cambiar la cocina pues como que a ver quién era el guapo que metía acero teniendo lo demás blanco, blanco y verde, verde que te quiero
verde. Y como además los cambios fueron a poquitos pues nada, que a día de hoy ahí que tú te encuentras
con todo nuevo, todo blanco y radiante va la novia pero con esa misma idea en mente de tener una cocina distinta y original sabiendo además que no, que por mucho que el acero sea ya una realidad pues como que tú no vas ahora a cambiar de electrodomésticos… ni falta que te hace porque para eso está Original House (de los Personal & Original de toda la vida), para poner luz donde antes había oscuridad, acero allí donde tú tienes blanco y no sólo acero sino el color o diseño quieras que ellos te ofrezcan o que a ti mismo se te pueda venir en gana. Porque sí, el acero es una realidad, pero ya se sabe, tempus fugit y todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar y quién te dice a tí que tras el acero no vuelve el blanco o no se te mete a ti entre ceja y ceja que en realidad lo tuyo es el neoplasticismo, el naturalismo, el simbolismo y hasta si me apuras la mismísima abstracción y ahí que lo que tú en realidad quieres y deseas es que tu frigorífico, tu lavadora y tu lavavajillas sea como un Mondrian… pues allí que Original House te pone el acero, el Mondrian y hasta si tu quieres un buen par de huevos fritos españoles porque, aunque quizás me equivoque, algo me dice a mí que esta gente de Original House mucho yoghourt tomó durante los 80′s y el yoghourt imprime carácter (muchísimo más que el Petit Suisse, dónde va a parar) y lo mismo que pegábamos aquellos plátanos aquellas fresas y hasta aquellas margaritas de Yoplait a ver por qué demonios no vamos a poder pegar ahora un Mondrian en la cocina… otros tienen un Picasso en el baño y, al fin y al cabo, los polos opuestos se atraen.
ya una realidad
pues como que tu horno (único superviviente de la era de los anteriores dueños) era
blanco, como blancos eran -y son- los muebles de tu cocina y blanco
es también en parte del suelo de la cocina (vamos, a ratos blanco, a ratos
verde y siempre, siempre sucio, porque hagas lo que hagas pues como que allí es respirar
y ya aparecer una mancha sobre ese bonito efecto ajedrezado o “haciendo damero”
que diría maman y que taaaaaanto -fina ironía- nos fascina a A y aquí a un servidor) con tanto blanco -intentaba transmitir yo- y con la idea siempre en mente de cambiar la cocina pues como que a ver quién era el guapo que metía acero teniendo lo demás blanco, blanco y verde, verde que te quiero
con todo nuevo, todo blanco y radiante va la novia pero con esa misma idea en mente de tener una cocina distinta y original sabiendo además que no, que por mucho que el acero sea ya una realidad pues como que tú no vas ahora a cambiar de electrodomésticos… ni falta que te hace porque para eso está Original House (de los Personal & Original de toda la vida), para poner luz donde antes había oscuridad, acero allí donde tú tienes blanco y no sólo acero sino el color o diseño quieras que ellos te ofrezcan o que a ti mismo se te pueda venir en gana. Porque sí, el acero es una realidad, pero ya se sabe, tempus fugit y todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar y quién te dice a tí que tras el acero no vuelve el blanco o no se te mete a ti entre ceja y ceja que en realidad lo tuyo es el neoplasticismo, el naturalismo, el simbolismo y hasta si me apuras la mismísima abstracción y ahí que lo que tú en realidad quieres y deseas es que tu frigorífico, tu lavadora y tu lavavajillas sea como un Mondrian… pues allí que Original House te pone el acero, el Mondrian y hasta si tu quieres un buen par de huevos fritos españoles porque, aunque quizás me equivoque, algo me dice a mí que esta gente de Original House mucho yoghourt tomó durante los 80′s y el yoghourt imprime carácter (muchísimo más que el Petit Suisse, dónde va a parar) y lo mismo que pegábamos aquellos plátanos aquellas fresas y hasta aquellas margaritas de Yoplait a ver por qué demonios no vamos a poder pegar ahora un Mondrian en la cocina… otros tienen un Picasso en el baño y, al fin y al cabo, los polos opuestos se atraen.
Plus, Plis, Plas… ¡mañana más!

Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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