Me voy, así, a las bravas, a desconectar del mundo y de todo o casi todo.
Me voy por unos días, a olvidar, a dormir, a tomar el sol y volver a dormir y, por qué no, también un poco a soñar o soñar un poco (que no es lo mismo pero es igual).
Me voy montado en ese petit train de ma jeunesse que canta mi recién descubierto Raphaël.
Me voy en verano pero, sin embargo, a lomos de ese vent de l’hiver que aquí os dejo. Me voy… pero en unos días regreso.
Plus, Plis, Plas… ¡mañana más!

Grelinno, de la Town de toda la vida pero con alma de Capi, Capi, Capital del Reino. Fascinado por los musicales hasta el punto de que intento que mi vida sea un poco eso, un musical, una sucesión de acontecimientos que pueda recordar a golpe de canciones y en los que pueda introducirlas como algo natural. Enamorado de Audrey Hepburn y de A, mi A, vuestra ya A.
Por eso esta lluvia en Sevilla no es solamente un guiño a Audrey y los musicales, es un mosaico, un puzzle en el que se van encajando pistas de la banda sonora de mi vida, con recuerdos, moda, decoración, comida, amigos, vivencias y palabras que, al final, unidas y enlazadas, terminan formando ese “La Lluvia en Sevilla es una Maravilla”… frase realmente estúpida que todo el mundo conoce y lleva en su subconsciente... pero que, en definitiva, resume una gran parte de mí.
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